Opinión
Dust, de Tsai Ming-liang (2026)Lee la columna de Mario Castro Cobos
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14 segundos agoon
22/10/2026By
Mario Castro Cobos
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Qué tal si aquellos ‘en contra de la corriente’, que hacen lo que (digámoslo así) no deben, aquellos que no respetan ni se sumergen en los ritmos, sagrados o rituales o meditativos o naturales o buenos y sanos de la vida son los otros, todos los otros, todos menos justamente el monje que camina tan increíble y ¿sobrehumanamente? despacio…
Es posible ver esta película así; también al revés. El monje es una especie de intruso (o de doble nuestro en otra dimensión), un ser curioso y reconcentrado venido de otro mundo (o para ser más preciso viviendo directamente en un mundo superpuesto al nuestro) cuestionando el nuestro de la manera más simple… Porque si algo tan básico o elemental (¡como caminar!) puede hacerse de una manera tan radicalmente ‘diferente’ qué no se podrá hacer en otros múltiples aspectos…
Hay, al verlo, una chispa cómica, y, de paso, cósmica, de perplejidad, de maravilla; y de estupor. Contraste y contradicción absolutas con la rapidez de la vida cotidiana, rapidez que nos hace tanta falta cuestionar. De qué está hecha nuestra rapidez. Es vitalidad o es negación, huida.
O el monje será, sin más, un maestro iluminado, dando una (espectacular a su manera) clase práctica. Dejándose ver porque sí. Pero entonces: ¿cuál es el ritmo correcto de la acción? ¿cuál es la vivencia del tiempo que se abre (de manera esforzada, o relajada) a la plenitud, es decir a ese vacío que paradójicamente lo contendría todo? ¡Oh bendita nada engendradora, fuente de todas las cosas! -Y cómo negar que hay un infinito tan seductor en la abismática lentitud-.
Es fácil jugar a ser místico (incluso si uno no lo es ni quiere serlo) ante esta obra. El movimiento lento -como quien saborea los matices del equilibrio, la ingravidez, la tensión de los músculos del cuerpo- se convierte en la fuerza motriz. El monje camina tan despacio que me pregunto si eso es caminar y si hay una esencia del caminar. Una esencia desconocida. El caminante va a muchas partes y sobre todo a ninguna.
Dilucidar la figura del caminante -de este caminante peculiar- como filosofía de la existencia rebasa el propósito de este artículo… sin embargo, dejo este par de apuntes en unas cuantas direcciones posibles…
La promesa de otro mundo descansa solo y sorprendentemente en un cambio, en este caso, en un cambio ontológico de velocidad.
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Days, de Tsai ming-liang (2020)
Lucha contra el crimen no prosperará con magros presupuestos de la Fiscalía de la Nación
Mario Castro Cobos
Mario César Castro Cobos es cineasta y crítico de cine. Fundó y dirigió el Festival de Cine Lima Independiente así como las revistas Voyeur, Abre los ojos y el blog La cinefilia no es patriota, y condujo el programa de radio del mismo nombre en Radio Lima Gris. Además, escribió para Cronopia, Las sumas voces, Butaca, Mabuse, Godard!, Diario 16 y Buensalvaje. Formó parte de los cineclubs del BCR, Biblioteca Nacional, Centro Cultural Arcais, Universidad Científica del Sur, Universidad Cayetano Heredia y Universidad de Ciencias y Humanidades. Acaba de estrenar su cuarto largometraje.
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Opinión
Lucha contra el crimen no prosperará con magros presupuestos de la Fiscalía de la NaciónLee la nota de Rafael Romero
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7 horas agoon
22/10/2026By
Redacción Lima Gris
Por Rafael Romero
El doctor Tomás Aladino Gálvez Villegas, Fiscal de la Nación, hace unos días no tuvo más opción que hacer público el peligro que representa la falta de presupuesto que, incluso, generaría la imposibilidad de pagar los sueldos de noviembre y diciembre de los fiscales, por lo que dicha autoridad pidió urgentemente un crédito suplementario para cubrir las necesidades económicas de la institución.
Lo concreto es que hoy los recursos disponibles del Ministerio Público resultan insuficientes para cubrir los gastos hasta el cierre del año. Sin embargo, se requiere al mismo tiempo un mejor presupuesto para el próximo año 2027 porque el aumento propuesto del Ejecutivo de solo 16% no compensa los recortes presupuestales de años anteriores ni cubre las necesidades operativas de la Fiscalía.
Lo más grave es que el presupuesto de este año y el proyectado para el siguiente ni siquiera refleja un presupuesto normal pues resulta deficitario, al punto de que incluso no hay dinero ni para las unidades de flagrancia, tema que a la larga también resiente y ralentiza el trabajo del Poder Judicial.
Incluso el Fiscal de la Nación, Tomás Gálvez, ha tenido que unificar los turnos a nivel nacional debido a la falta de fiscales y logística con el objetivo de cubrir los dos horarios que exige el sistema. Por tanto, urge que las instancias pertinentes del gobierno y del Congreso solucionen este problema lo más rápido posible.
Por ello, Gálvez insistió en la necesidad de obtener recursos adicionales para cubrir gastos de bienes y servicios, mejorar la movilidad e implementar los equipos de peritos que deben intervenir de inmediato en los casos de flagrancia, mucho más cuando es imprescindible atender las exigencias operativas de la Fiscalía frente al avance del crimen organizado, la minería ilegal y la corrupción en general.
Pero si atendemos a las palabras textuales del señor Fiscal de la Nación, Tomás Gálvez, en el sentido de que peligran los sueldos de los fiscales para el mes de noviembre y diciembre, ello también implica que existe una afectación a todos los sistemas fiscales y un resultado negativo en la marcha de las carpetas, en las diligencias más sencillas o en las pericias más complejas.
Estos hechos repercuten negativamente en el día a día del Ministerio Público, incluso en las fiscalías contra la corrupción de funcionarios. Y como es sabido muchos ciudadanos, entre ellos los periodistas, contribuyen en la lucha contra el delito mediante sus denuncias, las que se tramitan frente a plazos definidlos de investigación, pero ante la falta de recursos lo que sucede es que no se pueden practicar todas las diligencias en el tiempo justo y oportuno.
En lo particular, por ejemplo, está la Carpeta Fiscal N° 172-2026 (caso N° 506015505-2025-144-0), que contiene la investigación seguida contra Néstor Francisco Popolizio Bardales, Hugo Claudio de Zela Martínez y Pedro Alberto Mario Rubín Heraud, por la presunta comisión del delito de tráfico de influencias agravado; y contra Hugo Claudio de Zela Martínez , María Eugenia Chiozza Bruce, Néstor Francisco Popolizio Bardales y Edgardo Popolizio Bardales, por la presunta comisión del delito de negociación incompatible, ambos en agravio del Estado, ventilándose todo este dossier en la Primera Fiscalía Provincial Corporativa Especializada en Delitos de Corrupción de Funcionarios de Lima Centro – Quinto Despacho.
Sea como fuere, el país requiere un Ministerio Público premunido de los recursos económicos y logísticos suficientes para dar los resultados que todos los ciudadanos e instituciones públicas y privadas esperamos en la lucha contra el delito y la corrupción. Bajo este marco, tiene razón el Fiscal de la Nación Tomás Gálvez y debemos respaldarlo cuando detalla que es insuficiente el presupuesto planteado por el Ejecutivo, ya que solo plantea un aumento del 16% respecto del período anterior, y frente a esto dicho titular del Ministerio Público, no ha tenido más remedio que aseverar que “ese aumento ni siquiera equipara lo que debíamos tener como presupuesto normal”. Señores del gobierno nacional y del Congreso de la República, pónganse las pilas para no obstaculizar, por acción u omisión, al Ministerio Público y para evitar que continúe su crisis presupuestal frente a la cual solo gana el delito que cada vez se masifica y sofistica en la sociedad, buscando obviamente la impunidad, y eso no lo podemos permitir.
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Educación, disciplina escolar y memesLee la columna de Leonardo Serrano Zapata
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1 día agoon
21/10/2026By
Leonardo Serrano Zapata
En México, la Cámara de Diputados aprobó el 7 de octubre la reforma a la Ley Federal del Derecho de Autor que sus críticos llaman “ley antimemes”, enviada por la presidenta Claudia Sheinbaum. La votación fue de 325 a favor, 114 en contra y una abstención. El texto obliga a los proveedores de internet a responder por infracciones de sus usuarios, con multas de hasta 4,7 millones de pesos. No prohíbe expresamente los memes ni la sátira, y Sheinbaum asegura que no se sancionará la sátira política. Pero la oposición y Artículo 19 advierten que esas multas empujarán a las plataformas a filtrar contenidos de forma masiva. Dos lecturas, un mismo riesgo: que el miedo a la multa enfríe la expresión.
Curioso momento, porque el meme también educa. El pedagogo cubano Raúl Febles Conde, en “Aprendizaje basado en Proyectos: Del meme a la metodología”, propone que la lectura semántica y semiótica del meme sirva para entender el ABP y derribar mitos sobre esta metodología activa. Quien descifra un meme aprende a leer imagen, contexto e intención.
En el Perú, el Minedu prepublicó los lineamientos para la gestión de la disciplina escolar (RM 613-2026-Minedu), con comentarios hasta el 27 de octubre. Clasifican las faltas en leves, graves y muy graves, con sanciones que llegan a la expulsión. El gobierno de la presidenta Keiko Fujimori busca recuperar el orden y la autoridad docente. Pero un catálogo de faltas no educa por sí solo si se deja de lado lo formativo.
De ahí la propuesta de Raúl Febles: la competencia “Convive y participa democráticamente en la búsqueda del bien común”, hoy dentro del área de Desarrollo Personal, Ciudadanía y Cívica, debe ser transversal, porque la democracia se practica en todas las áreas. Más aún, reúne dos cosas distintas: participación ciudadana y convivencia cotidiana. Propone dividirla. La primera se queda en esa área; la segunda se vuelve competencia transversal, como la gestión autónoma del aprendizaje, y todos los docentes podrían evaluarla. A partir de lo propuesto por Febles envié la propuesta al MINEDU.
Eso exige estándares y criterios claros. Evaluación formativa cualitativa (A, B, C). Sin criterios compartidos, la evaluación se vuelve subjetiva y mide lo único fácil de medir: las faltas. Con ello podemos ver progreso, retroalimentar, celebrar avances y prevenir.
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El demonio sentimental, de Cristhian SalasLee la columna de Rodolfo Ybarra
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2 días agoon
20/10/2026By
Rodolfo Ybarra
La editorial Brújula acaba de publicar El Demonio Sentimental, de Cristhian Salas, una novela filosófica que narra el descenso de un ángel caído a la Tierra “por dudar del plan de la perfección que tenía la divinidad…”; y que va a descubrir poco a poco que la vileza es natural e intrínseca a los humanos. El demonio no se reconoce en la inmoralidad ni la depravación y diserta en torno a que todos los ángeles, buenos o malos, son uno solo.
Crisando, el demonio, protege a los débiles, defiende a un perro, cuida a unos niños, se enfrenta a unos forajidos y cuando el lector está por descubrir a un outsider o antihéroe, pierde la cabeza y se enamora de una mujer prístina, Alessa, quien prácticamente lo califica como un orate o alguien que tiene problemas psicológicos y está dispuesta a darlo todo por una relación extraña a la que su madre se opone.
En el camino a “humanizarse” y mientras va perdiendo sus poderes, Crisando descubre que en su abyecta soledad de “homeless” también puede “amar” a otras mujeres. Cree enamorarse de Arelis, una chica que trabaja en un bar, pero todo sale torcido. Alessa se aferra a Crisando y este enloquece en una noche de alcohol donde, después de una conversación con un viejo, acaba golpeado y queriendo recuperar el amor perdido.
Narrado con una prosa trabajada y sin baches, con destellos metafísicos e influencias que van desde Las Flores del Mal, de Baudelaire, el Paraíso Perdido de Milton a El forastero misterioso de Twain (donde aparece el personaje Satán), esta novela nos entrega, de manera reflexiva, una radiografía del alma humana, los vicios, el rencor y las ganas de venganza.
Quizás las partes más interesantes sean justamente cuando Crisando de manera introspectiva da cuenta de la banalidad de la vida, los “grandes” intereses de los hombres que en el fondo no son nada. Y el porque estar una sola noche con la mujer que ama sea todo para él. Mientras otros pueden esperar por años para realizarse o ser felices. Lo controversial es que mientras el ángel caído va conociendo más al hombre, el mismo se va destruyendo hasta quedar en la total orfandad.
Cristhian Salas ha estudiado Administración de empresas en la UNMSM, gusta del rock y las artes marciales mixtas y escribe poesía. Esta es su primera destacable novela.
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La broma infinita: Vargasllosas de TemuLee la columna de Juan José Sandoval
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2 días agoon
20/10/2026By
Redacción Lima Gris
Por Juan José Sandoval
Como para matizar la inevitable desgracia de El Niño en el Perú, desde Europa se destaca un interesante esplendor de peruanos que se consolidan en la literatura internacional sin recurrir al publirreseñismo que gobierna el mercado editorial casero.
Se trata de una generación de autores que transita al margen de los medios de comunicación locales, copados por el clientelismo miraflorino que evoca a Mario, Alfredo, Julio Ramón y el «camarón» Cisneros.
Por eso es valorable el aporte de nuestro querido Hernán Migoya, escritor español de pluma maldita y transgresora, que llegó al Perú huyendo un poco de la censura de su país, en una coyuntura donde el propio Mario Vargas Llosa lo defendió mediante un memorable artículo titulado «Todas putas».
A manera de agradecimiento al país, Migoya ha publicado un extenso artículo en el diario El Mundo, de España, donde presenta un muestrario de escritores peruanos que se han consolidado tanto en su crecimiento narrativo como en oportunidades editoriales.
Lo más valioso de esta entrega es la no inclusión de ese trío macabro de autores peruanos que, afincados en Estados Unidos, se mastican el glande entre ellos vía YouTube mientras gastan horas dilucidando si a uno de ellos —el más traumado, al parecer— debería llamársele genio, candidato oculto al Nobel de Literatura o, en el peor de los casos, heredero directo de Vargas Llosa.
A ello se suman las oportunas ausencias de los «abolañados» afincados en París y Barcelona, y la del alucinado que dice contarlo todo y no contó ni mierda en mil páginas.
Ya el solo hecho de haber obviado esos nombres le otorga cinco estrellas a Migoya. Hay que tener huevos para hacer notar a nivel internacional que en el Perú hay mucho más allá de la novela miraflorina de siempre y del reseñismo literario de Liceo Naval.
Uno de los fragmentos más contundentes del artículo lo aporta Richard Parra: «La literatura hegemónica limeña, aparte de imitar subalternamente a Vargas Llosa, estaba conformada por la autoficción neoliberal y la metaliteratura formalista que buscaba imitar a autores globales como Bolaño y Vila-Matas. Ahora las cosas han cambiado un poco: se ofrece una alternativa a las gastadas narrativas oficiales… simulacros trasnochados del Boom».
Sé de muy buena fuente que hay varios escritores que pensaron estar en la lista migoyana de El Mundo y que, sin embargo, no pasaron la valla. Pero aquí su amigo Barrunto les da esa luz de esperanza de un futuro mejor, porque existen autores independientes que labran su obra a contramano, al margen del lobby literario y de los condicionamientos al estilo: «Te hago una buena reseña, pero me publicas la novela en tu editorial».
Aquí una lista libre de diez autores peruanos que merecen visibilidad, el anticanon de Barrunto.
- Lizardo Aguilar (Huancayo), con su libro Asesinos imaginarios.
- Omar Guerrero, con Tan pálido, tan triste, inspirado en Oquendo de Amat.
- Valeria Montes Pastor, autora de Oda a las polillas.
- Francisco León, con su novela histórica El alma de los muertos.
- Rafael García Godos, con la novela testimonial No te enfades conmigo, por favor.
- Diego Lazarte, con Última salida de Palomino.
- Giovanna Signori, autora de Cautiva.
- Francois Villanueva, con sus Cuentos del VRAEM.
- David Flores Heredia, con su novela publicada en México Alonsito S.A.
- El lanzamiento en Estados Unidos de la traducción al inglés del mítico libro de cuentos surquillanos Vicky Victoria, de Elvis Herrada (mundialmente conocido como «el escritor de los buses»).
Y una mención especial al reciente lanzamiento de El pasajero subterráneo, del legendario poeta del asfalto Richi Lakra. Posdata: ¿Cuándo aparecerá la novela de Gamarra?
Opinión
Reguetón: La peste del siglo XXIUna plaga ruidosa que atrofia a las nuevas generaciones con letras ramplonas y clave saturada. Su patrón repetitivo perturba la mente y le niega un mínimo descanso a la cóclea del oído.
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3 días agoon
19/10/2026By
Luis Felipe Alpaca
Cómo olvidar la última vez que, en el set de mi programa, allá por el 2022, conversaba con el talentoso percusionista peruano Manongo Mujica, fundador de Perú Jazz. En medio de la charla, soltó una sentencia directa al mentón: «El reguetón es el porno de la música». La frase suena cruda pero se queda corta, porque hasta la pornografía guarda cierta sutileza frente a este ensordecedor fenómeno. El reguetón no es más que un ruido invasivo y repetitivo; una plaga mediática incapaz de rozar la verdadera creación artística.
Aunque hoy contamine las frecuencias radiales y encabece las listas empaquetadas del mercado, jamás poseerá la virtud ni la calidad para trascender. La música auténtica sublima, conmueve y transforma la experiencia humana. En contraste, esta marea urbana resulta nociva para la salud auditiva por la violencia de sus patrones de producción, la saturación de sub-bajos y una compresión dinámica extrema. A diferencia del jazz o la música clásica —donde el sonido respira mediante matices y variaciones—, el reguetón machaca el oído al mismo volumen máximo de principio a fin, negándole cualquier descanso a la cóclea y acelerando la fatiga acústica.
Pero el estrago no es solo físico, también es mental y social—la ciencia lo respalda—. Mientras los ruidos fuertes y repetitivos del reguetón activan de forma continua el sistema de alerta del cerebro, desatando hipervigilancia, fatiga cognitiva e irritabilidad, la música melódica actúa como un regulador natural del sistema nervioso que devuelve la paz y el sosiego. Sumado a esta tortura acústica, nos topamos con un catálogo burdo que solamente rinde culto a la cosificación, la ramplonería y el embrutecimiento social.
No nos engañemos. No estamos ante la evolución del ritmo, sino ante la degradación del gusto popular alimentada por una industria mercantilista que ya invadió el mundo. Mientras que las grandes obras musicales de la humanidad nos elevan, esta peste estridente del siglo XXI adormece el intelecto, embrutece a la gente, agrede los sentidos y atrofia el espíritu de una sociedad anestesiada. Ya es hora de apagar el ruido nocivo y exigir música.
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Los Embajadores «criollos»Lee la columna de Edwin Cavello
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4 días agoon
19/10/2026By
Edwin Cavello Limas
En el Perú, ser embajador puede ser el premio mayor de la tómbola política. No hace falta haber pasado décadas estudiando diplomacia, conocer el mundo ni escalar los peldaños del servicio exterior. A veces basta con tener buenos contactos, haber hecho los favores correctos y esperar que el gobierno de turno te consiga una residencia con todos los gastos pagados.
El gobierno de Keiko Fujimori vuelve a poner sobre la mesa los nombramientos políticos en embajadas. Nombres como José Barba, Ricardo Ghibellini, Irma Montes, Madeleine Osterling y Álvaro Vargas Llosa han generado cuestionamientos por la naturaleza política de estas designaciones. La pregunta es sencilla: ¿se está premiando la capacidad para representar al Perú o la cercanía con el poder?
Queda claro que hay oportunistas de turno que encuentran en una embajada un refugio VIP con pasaporte diplomático y presupuesto estatal. Y mientras algunos hacen carrera, estudian idiomas y ascienden por méritos profesionales, otros parecen haber encontrado un atajo bastante más cómodo: la política.
Porque el paquete no viene precisamente en versión económica. Hay remuneración, asignaciones por servicio exterior, seguro médico, chef, pasajes, mudanza y gastos de instalación. Según las condiciones aplicables, también se cubren la residencia oficial, los servicios y el vehículo de representación. Al terminar la misión, el Estado puede asumir el retorno y la mudanza de vuelta. Todo financiado con dinero de nuestros bolsillos.
Dicho de otro modo, el contribuyente paga la mudanza, la estadía y buena parte de la logística, mientras espera que el embajador haga algo más que organizar recepciones, repartir sonrisas y brindar con una copa en la mano. Porque representar al país no es coleccionar cócteles ni enviar informes para justificar el sueldo.
Para muchos ciudadanos, los diplomáticos se han convertido en una especie de parásitos. Es una generalización injusta para quienes sí trabajan con profesionalismo, pero comprensible cuando el poder convierte los cargos públicos en recompensas políticas. La diplomacia no debería confundirse con una agencia de viajes para amigos del régimen fujimorista.
Y hay otro asunto que incomoda: el silencio de los propios diplomáticos de carrera. ¿Dónde están las voces que deberían defender la institucionalidad del servicio exterior? ¿Por qué tanta prudencia cuando se trata de cuestionar los nombramientos políticos?
La diplomacia peruana merece respeto, no repartijas. Basta de criollismo barato.
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El milagro de octubreLee la columna de Julio Aguilar
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4 días agoon
18/10/2026By
Redacción Lima Gris
Por Julio Aguilar
El jueves 15 de octubre, Arequipa se vistió de poesía. La tarde teñía el cielo de naranja y, mientras la ciudad seguía su curso, en un rincón de la calle San Francisco, más concretamente en la Biblioteca Regional Mario Vargas Llosa, se preparaba una fiesta alrededor de los libros y los versos. Allí nos reuniríamos quienes compartimos el gusto por la lectura y la pasión por escribir.
La cita formaba parte del festival En octubre sí hay milagros, que se celebra desde 2013. Su nombre evoca la novela En octubre no hay milagros, del escritor arequipeño Oswaldo Reynoso, cuya obra sigue presente en la vida cultural de la ciudad.
Al frente del festival está la poeta y escritora Lily Sánchez, buena amiga mía, quien mantiene viva la tradición de presentar la antología poética October Fest. En sus páginas conviven voces reconocidas de la literatura arequipeña y jóvenes autores que buscan abrirse camino en el mundo de las letras. Entre estos últimos me encuentro yo, con la ilusión de ver mis pensamientos y emociones convertidos en poemas.
La noche del 14 de octubre, en el Teatro Anea, se inauguró esta nueva edición con una lectura dramatizada de tres obras de Reynoso: En octubre no hay milagros, Los inocentes y Eterno cielo azul, esta última perteneciente al libro Capricho en azul. La literatura y el teatro se dieron la mano para dar inicio a las celebraciones.
Al día siguiente, la poesía volvió a reunirnos, esta vez en la Biblioteca Regional Mario Vargas Llosa, donde se celebraría el recital poético.
Eran las tres y cuarto de la tarde cuando salí de mi casa, en el distrito de Paucarpata, para dirigirme a la biblioteca. A las cinco, ya en el lugar, escuché las palabras de presentación de Lily, cuya dedicación había hecho posible la publicación de la novena edición de la antología. Después llegó mi turno.
Vestido de traje y corbata, abrí el recital con la lectura de Sirena, un poema que escribí una noche de inspiración mientras escuchaba una canción folk de Tim Buckley, su música me transportó a una atmósfera de inspiración propicia para la escritura.
Después de mi lectura, llegó el turno de otros escritores. Dios, los seres mitológicos y la niñez fueron algunos de los temas que aparecieron en sus poemas. También hubo espacio para la poesía loncca, con la que Mercedes Pino y Miluska Vera rindieron homenaje a Arequipa y a esa manera tan nuestra de sentir, nombrar y recordar la tierra.
Mercedes Pino recitó un poema que conmovió a varios de los presentes. En sus versos había una historia que iba más allá de las palabras escritas. Escucharla fue una caricia al alma.
Hacia las siete y cuarto de la noche, la lectura colectiva llegó a su fin con unos fragmentos de una novela cuyo título no consigo recordar. Aun así, aquel momento se sumó a los recuerdos que hicieron especial la velada.
Al terminar, nos quedamos conversando. Hubo elogios, abrazos y palabras de afecto. También intercambiamos ejemplares que pasaron de unas manos a otras, acompañados por las dedicatorias de sus autores. La noche no acabó con la última lectura: continuó en esos pequeños gestos que nacen cuando los libros unen los corazones.
Quiero agradecer especialmente a Lily por la mención que me dedicó y por sus palabras durante la presentación del festival. Son gestos que uno recibe con especial cariño cuando está empezando a abrirse camino como escritor.
Fue una noche mágica e inolvidable, de esas en las que uno vuelve a casa con la alegría de haber compartido aquello que ama. Y, al recordar el nombre del festival, resulta inevitable pensarlo: el verdadero milagro de octubre es la poesía.
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La verdad que la izquierda busca ocultar: soberanía democrática, crisis migratoria y la hora de un liderazgo patrióticoLee la columna de Raúl Allain
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4 días agoon
18/10/2026By
Raúl Allain
No deja de sorprender el descaro conceptual con el que cierta izquierda continental intenta reescribir, a la vista de todos, la tragedia humanitaria más severa de nuestra historia reciente. Durante años hemos escuchado a sus voceros, académicos de salón y políticos afines repetir una cantinela desgastada que responsabiliza a presuntos «bloqueos externos» o al «imperialismo» de la miseria abyecta que sofoca a millones de seres humanos en la región.
Se trata de un mecanismo de manipulación ideológica diseñado para eximir de culpa a los verdaderos perpetradores de la ruina: los regímenes colectivistas de Venezuela, Cuba y Nicaragua.
Como analista y observador de la realidad sociológica hispanoamericana, me asalta con frecuencia una profunda indignación ante el sesgo tuerto de la diplomacia multilateral. Es chocante constatar cómo el aparato burocrático de ciertos organismos internacionales despliega un celo implacable para fiscalizar y señalar a las democracias formales cuando estas aplican el uso legítimo de la fuerza para mantener el orden interno, mientras guarda un silencio cómplice o susurra tibias amonestaciones ante las violaciones sistemáticas de derechos humanos perpetradas por los dictadores de Caracas, La Habana o Managua.
Ese doble rasero destruye la autoridad moral del sistema internacional y abandona a su suerte a las víctimas civiles de la tiranía.
Detrás de la coartada del «antiimperialismo» no habita principio ético alguno. Lo que encontramos es la máscara retórica con la que el socialismo del siglo XXI encubre la captura del Estado, la persecución de la oposición política y el asedio a la prensa libre.
Cuando un régimen destruye el aparato productivo, liquida la propiedad privada y convierte el alimento o la medicina en un chantaje de control social, la consecuencia ineludible es el éxodo masivo de la población. No estamos frente a una migración voluntaria motivada por meras expectativas económicas; presenciamos el vaciamiento sistemático de naciones enteras cuyos ciudadanos huyen para salvar la vida y la dignidad.
El impacto sociológico de esta estampida no es una abstracción teórica que se discuta en los pasillos de las Naciones Unidas; se vive en el día a día de nuestras ciudades. En el Perú, las consecuencias del descalabro venezolano han golpeado de lleno la convivencia social, la seguridad ciudadana y la capacidad operativa de nuestros servicios públicos básicos.
Reconocer esto no implica caer en discursos xenófobos, como astutamente suele acusar la izquierda para clausurar el debate; significa constatar que una migración desordenada y masiva, instrumentalizada por un régimen tiránico que liberó cárceles y articuló redes de delincuencia organizada como el Tren de Aragua, constituye una amenaza directa a la seguridad nacional y al orden democrático de la república.
El fracaso de la aproximación progresista ante la crisis continental salta a la vista. La izquierda latinoamericana, incapaz de condenar categóricamente a sus pares ideológicos, ha promovido una política de fronteras abiertas y de buenismo ingenuo que solo ha servido para alimentar las redes de trata de personas y el crimen transnacional.
Mientras se pronunciaban discursos vacíos sobre la «ciudadanía universal», las fronteras suramericanas se convertían en coladeras permeables aprovechadas por mafias dedicadas a la extorsión, el tráfico de armas y el narcotráfico. Un país que no controla sus fronteras renuncia a su soberanía y abandona la protección de sus propios ciudadanos.
Frente a esta parálisis moral y política, la derecha soberanista y patriótica tiene el deber histórico de articular un liderazgo firme, pragmático y valiente. Durante mucho tiempo, los sectores conservadores y liberales de la región actuaron a la defensiva, limitándose a reaccionar ante la agenda impuesta por la izquierda o confiando ciegamente en que las soluciones vendrían desde cancillerías lejanas.
Esa etapa de candor geopolítico debe quedar clausurada definitivamente. La defensa de la libertad en nuestro continente exige una estrategia proactiva fundada en el principio de autodeterminación democrática, la seguridad de las fronteras y el imperio de la ley.
El camino para garantizar la estabilidad regional no pasa por doblegarse ante las imposiciones de la burocracia globalista, sino por consolidar una alianza sólida entre naciones libres que compartan los mismos valores de libertad, propiedad privada, soberanía y defensa de la familia. Es en este escenario donde iniciativas como el Foro de Madrid o acuerdos como la Carta de Asunción cobran un valor estratégico inestimable.
Estos espacios de articulación internacional demuestran que la derecha soberanista no promueve un aislamiento estéril, sino una cooperación internacional eficiente entre democracias reales que no temen llamar a las tiranías por su nombre y que están dispuestas a coordinar acciones concretas para contener el expansionismo autoritario.
Un eje fundamental de esta respuesta continental debe ser la aplicación estricta y sin contemplaciones de la Convención de Palermo contra la delincuencia organizada transnacional. No podemos seguir tratando el problema del crimen organizado que se expande desde los regímenes dictatoriales como una mera cuestión de patrullaje urbano local. Las megabandas criminales que operan en nuestras ciudades son extensiones territoriales de la desestabilización política promovida por el colectivismo.
Enfrentarlas requiere inteligencia estratégica, cooperación judicial entre estados soberanos, endurecimiento de penas y el cierre efectivo de los pasos fronterizos ilegales mediante la presencia combinada de nuestras Fuerzas Armadas y Policiales.
La defensa del orden interno no es una postura autoritaria; es la condición previa y fundamental para el ejercicio de cualquier libertad civil o económica. Un Estado que no garantiza la seguridad en las calles ni el control sobre su territorio termina cediendo el poder a organizaciones criminales que extorsionan al pequeño comerciante, aterrorizan al transportista y destruyen el tejido productivo.
La verdadera agenda de derechos humanos empieza por proteger al ciudadano respetuoso de la ley, al emprendedor que levanta la persiana de su negocio cada mañana y al trabajador que merece regresar a casa con la certeza de que no será despojado de sus pertenencias ni de su vida.
Asimismo, la reconstrucción del liderazgo soberanista en el Perú exige desmantelar la falacia del relato victimista que la izquierda pretende imponer respecto al éxodo venezolano. El verdadero acto de solidaridad con el pueblo venezolano, cubano o nicaragüense no consiste en normalizar la dictadura ni en perpetuar la condición de refugiados de millones de personas mediante subsidios estatales eternos que ahogan las arcas públicas.
La solidaridad genuina consiste en respaldar de manera inequívoca las acciones destinadas a cercar financieramente a las cúpulas dictatoriales, cortar los flujos del narcotráfico que las sostienen y exigir el restablecimiento de la verdad y la democracia en esas naciones.
En el plano nacional, los beneficios de adoptar una postura firme y sin acomplejamientos son evidentes. Un Perú que asume su soberanía sin pedir perdón ni permiso a organismos ideologizados proyecta confianza, estabilidad y predictibilidad jurídica. Esto no solo fortalece la cohesión social interna, sino que convierte al país en un polo de atracción para inversiones serias que buscan mercados seguros y estados comprometidos con el imperio de la ley.
La inversión privada no prospera en la tibieza ni en la anarquía; requiere instituciones sólidas, seguridad física y un gobierno con la determinación política necesaria para defender las reglas de juego.
Es hora de entender que la batalla por la libertad en el Perú no se libra únicamente en el ámbito macroeconómico; se libra principalmente en el terreno cultural, institucional y geopolítico. No podemos seguir permitiendo que la izquierda imponga el lenguaje, defina los términos del debate o dictamine qué es políticamente correcto.
La verdad objetiva exige denunciar que el socialismo, en cualquiera de sus vertientes, conduce inevitablemente a la tiranía, la pobreza y la descomposición social. La experiencia regional está allí, disponible en cifras, hechos y testimonios de millones de desplazados, para quien tenga la honestidad intelectual de contemplarla.
El Perú se encuentra ante una oportunidad histórica para liderar este viraje patriótico en Suramérica. Poseemos los recursos, la herencia histórica y la fortaleza de una ciudadanía trabajadora que rechaza abrumadoramente las fórmulas estatistas y autoritarias. Lo que necesitamos es una clase política y dirigencial a la altura del desafío, libre de ataduras ideológicas con la izquierda caviar y resuelta a defender los intereses superiores de la patria.
Blindar nuestras fronteras, respaldar institucionalmente a nuestras Fuerzas Armadas y Policiales, combatir de frente al crimen transnacional y formar parte de un bloque democrático y anticomunista en el continente no son medidas extremas; son imperativos de supervivencia republicana. La soberanía democrática no se negocia ni se delega; se ejerce con firmeza, orgullo y sentido de misión histórica.
Solo así garantizaremos que el Perú siga siendo una nación libre, próspera y soberana para las generaciones venideras.
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