Opinión
La broma infinita: Vargasllosas de TemuLee la columna de Juan José Sandoval
Published
11 minutos agoon
20/10/2026By
Redacción Lima Gris
- Share
- Tweet
Por Juan José Sandoval
Como para matizar la inevitable desgracia de El Niño en el Perú, desde Europa se destaca un interesante esplendor de peruanos que se consolidan en la literatura internacional sin recurrir al publirreseñismo que gobierna el mercado editorial casero.
Se trata de una generación de autores que transita al margen de los medios de comunicación locales, copados por el clientelismo miraflorino que evoca a Mario, Alfredo, Julio Ramón y el «camarón» Cisneros.
Por eso es valorable el aporte de nuestro querido Hernán Migoya, escritor español de pluma maldita y transgresora, que llegó al Perú huyendo un poco de la censura de su país, en una coyuntura donde el propio Mario Vargas Llosa lo defendió mediante un memorable artículo titulado «Todas putas».
A manera de agradecimiento al país, Migoya ha publicado un extenso artículo en el diario El Mundo, de España, donde presenta un muestrario de escritores peruanos que se han consolidado tanto en su crecimiento narrativo como en oportunidades editoriales.
Lo más valioso de esta entrega es la no inclusión de ese trío macabro de autores peruanos que, afincados en Estados Unidos, se mastican el glande entre ellos vía YouTube mientras gastan horas dilucidando si a uno de ellos —el más traumado, al parecer— debería llamársele genio, candidato oculto al Nobel de Literatura o, en el peor de los casos, heredero directo de Vargas Llosa.
A ello se suman las oportunas ausencias de los «abolañados» afincados en París y Barcelona, y la del alucinado que dice contarlo todo y no contó ni mierda en mil páginas.
Ya el solo hecho de haber obviado esos nombres le otorga cinco estrellas a Migoya. Hay que tener huevos para hacer notar a nivel internacional que en el Perú hay mucho más allá de la novela miraflorina de siempre y del reseñismo literario de Liceo Naval.
Uno de los fragmentos más contundentes del artículo lo aporta Richard Parra: «La literatura hegemónica limeña, aparte de imitar subalternamente a Vargas Llosa, estaba conformada por la autoficción neoliberal y la metaliteratura formalista que buscaba imitar a autores globales como Bolaño y Vila-Matas. Ahora las cosas han cambiado un poco: se ofrece una alternativa a las gastadas narrativas oficiales… simulacros trasnochados del Boom».
Sé de muy buena fuente que hay varios escritores que pensaron estar en la lista migoyana de El Mundo y que, sin embargo, no pasaron la valla. Pero aquí su amigo Barrunto les da esa luz de esperanza de un futuro mejor, porque existen autores independientes que labran su obra a contramano, al margen del lobby literario y de los condicionamientos al estilo: «Te hago una buena reseña, pero me publicas la novela en tu editorial».
Aquí una lista libre de diez autores peruanos que merecen visibilidad, el anticanon de Barrunto.
- Lizardo Aguilar (Huancayo), con su libro Asesinos imaginarios.
- Omar Guerrero, con Tan pálido, tan triste, inspirado en Oquendo de Amat.
- Valeria Montes Pastor, autora de Oda a las polillas.
- Francisco León, con su novela histórica El alma de los muertos.
- Rafael García Godos, con la novela testimonial No te enfades conmigo, por favor.
- Diego Lazarte, con Última salida de Palomino.
- Giovanna Signori, autora de Cautiva.
- Francois Villanueva, con sus Cuentos del VRAEM.
- David Flores Heredia, con su novela publicada en México Alonsito S.A.
- El lanzamiento en Estados Unidos de la traducción al inglés del mítico libro de cuentos surquillanos Vicky Victoria, de Elvis Herrada (mundialmente conocido como «el escritor de los buses»).
Y una mención especial al reciente lanzamiento de El pasajero subterráneo, del legendario poeta del asfalto Richi Lakra. Posdata: ¿Cuándo aparecerá la novela de Gamarra?
Reguetón: La peste del siglo XXI
Redacción Lima Gris
You may like
Opinión
Reguetón: La peste del siglo XXIUna plaga ruidosa que atrofia a las nuevas generaciones con letras ramplonas y clave saturada. Su patrón repetitivo perturba la mente y le niega un mínimo descanso a la cóclea del oído.
Published
1 día agoon
19/10/2026By
Luis Felipe Alpaca
Cómo olvidar la última vez que, en el set de mi programa, allá por el 2022, conversaba con el talentoso percusionista peruano Manongo Mujica, fundador de Perú Jazz. En medio de la charla, soltó una sentencia directa al mentón: «El reguetón es el porno de la música». La frase suena cruda pero se queda corta, porque hasta la pornografía guarda cierta sutileza frente a este ensordecedor fenómeno. El reguetón no es más que un ruido invasivo y repetitivo; una plaga mediática incapaz de rozar la verdadera creación artística.
Aunque hoy contamine las frecuencias radiales y encabece las listas empaquetadas del mercado, jamás poseerá la virtud ni la calidad para trascender. La música auténtica sublima, conmueve y transforma la experiencia humana. En contraste, esta marea urbana resulta nociva para la salud auditiva por la violencia de sus patrones de producción, la saturación de sub-bajos y una compresión dinámica extrema. A diferencia del jazz o la música clásica —donde el sonido respira mediante matices y variaciones—, el reguetón machaca el oído al mismo volumen máximo de principio a fin, negándole cualquier descanso a la cóclea y acelerando la fatiga acústica.
Pero el estrago no es solo físico, también es mental y social—la ciencia lo respalda—. Mientras los ruidos fuertes y repetitivos del reguetón activan de forma continua el sistema de alerta del cerebro, desatando hipervigilancia, fatiga cognitiva e irritabilidad, la música melódica actúa como un regulador natural del sistema nervioso que devuelve la paz y el sosiego. Sumado a esta tortura acústica, nos topamos con un catálogo burdo que solamente rinde culto a la cosificación, la ramplonería y el embrutecimiento social.
No nos engañemos. No estamos ante la evolución del ritmo, sino ante la degradación del gusto popular alimentada por una industria mercantilista que ya invadió el mundo. Mientras que las grandes obras musicales de la humanidad nos elevan, esta peste estridente del siglo XXI adormece el intelecto, embrutece a la gente, agrede los sentidos y atrofia el espíritu de una sociedad anestesiada. Ya es hora de apagar el ruido nocivo y exigir música.
Comentarios Continue ReadingOpinión
Los Embajadores «criollos»Lee la columna de Edwin Cavello
Published
2 días agoon
19/10/2026By
Edwin Cavello Limas
En el Perú, ser embajador puede ser el premio mayor de la tómbola política. No hace falta haber pasado décadas estudiando diplomacia, conocer el mundo ni escalar los peldaños del servicio exterior. A veces basta con tener buenos contactos, haber hecho los favores correctos y esperar que el gobierno de turno te consiga una residencia con todos los gastos pagados.
El gobierno de Keiko Fujimori vuelve a poner sobre la mesa los nombramientos políticos en embajadas. Nombres como José Barba, Ricardo Ghibellini, Irma Montes, Madeleine Osterling y Álvaro Vargas Llosa han generado cuestionamientos por la naturaleza política de estas designaciones. La pregunta es sencilla: ¿se está premiando la capacidad para representar al Perú o la cercanía con el poder?
Queda claro que hay oportunistas de turno que encuentran en una embajada un refugio VIP con pasaporte diplomático y presupuesto estatal. Y mientras algunos hacen carrera, estudian idiomas y ascienden por méritos profesionales, otros parecen haber encontrado un atajo bastante más cómodo: la política.
Porque el paquete no viene precisamente en versión económica. Hay remuneración, asignaciones por servicio exterior, seguro médico, chef, pasajes, mudanza y gastos de instalación. Según las condiciones aplicables, también se cubren la residencia oficial, los servicios y el vehículo de representación. Al terminar la misión, el Estado puede asumir el retorno y la mudanza de vuelta. Todo financiado con dinero de nuestros bolsillos.
Dicho de otro modo, el contribuyente paga la mudanza, la estadía y buena parte de la logística, mientras espera que el embajador haga algo más que organizar recepciones, repartir sonrisas y brindar con una copa en la mano. Porque representar al país no es coleccionar cócteles ni enviar informes para justificar el sueldo.
Para muchos ciudadanos, los diplomáticos se han convertido en una especie de parásitos. Es una generalización injusta para quienes sí trabajan con profesionalismo, pero comprensible cuando el poder convierte los cargos públicos en recompensas políticas. La diplomacia no debería confundirse con una agencia de viajes para amigos del régimen fujimorista.
Y hay otro asunto que incomoda: el silencio de los propios diplomáticos de carrera. ¿Dónde están las voces que deberían defender la institucionalidad del servicio exterior? ¿Por qué tanta prudencia cuando se trata de cuestionar los nombramientos políticos?
La diplomacia peruana merece respeto, no repartijas. Basta de criollismo barato.
Comentarios Continue ReadingOpinión
El milagro de octubreLee la columna de Julio Aguilar
Published
2 días agoon
18/10/2026By
Redacción Lima Gris
Por Julio Aguilar
El jueves 15 de octubre, Arequipa se vistió de poesía. La tarde teñía el cielo de naranja y, mientras la ciudad seguía su curso, en un rincón de la calle San Francisco, más concretamente en la Biblioteca Regional Mario Vargas Llosa, se preparaba una fiesta alrededor de los libros y los versos. Allí nos reuniríamos quienes compartimos el gusto por la lectura y la pasión por escribir.
La cita formaba parte del festival En octubre sí hay milagros, que se celebra desde 2013. Su nombre evoca la novela En octubre no hay milagros, del escritor arequipeño Oswaldo Reynoso, cuya obra sigue presente en la vida cultural de la ciudad.
Al frente del festival está la poeta y escritora Lily Sánchez, buena amiga mía, quien mantiene viva la tradición de presentar la antología poética October Fest. En sus páginas conviven voces reconocidas de la literatura arequipeña y jóvenes autores que buscan abrirse camino en el mundo de las letras. Entre estos últimos me encuentro yo, con la ilusión de ver mis pensamientos y emociones convertidos en poemas.
La noche del 14 de octubre, en el Teatro Anea, se inauguró esta nueva edición con una lectura dramatizada de tres obras de Reynoso: En octubre no hay milagros, Los inocentes y Eterno cielo azul, esta última perteneciente al libro Capricho en azul. La literatura y el teatro se dieron la mano para dar inicio a las celebraciones.
Al día siguiente, la poesía volvió a reunirnos, esta vez en la Biblioteca Regional Mario Vargas Llosa, donde se celebraría el recital poético.
Eran las tres y cuarto de la tarde cuando salí de mi casa, en el distrito de Paucarpata, para dirigirme a la biblioteca. A las cinco, ya en el lugar, escuché las palabras de presentación de Lily, cuya dedicación había hecho posible la publicación de la novena edición de la antología. Después llegó mi turno.
Vestido de traje y corbata, abrí el recital con la lectura de Sirena, un poema que escribí una noche de inspiración mientras escuchaba una canción folk de Tim Buckley, su música me transportó a una atmósfera de inspiración propicia para la escritura.
Después de mi lectura, llegó el turno de otros escritores. Dios, los seres mitológicos y la niñez fueron algunos de los temas que aparecieron en sus poemas. También hubo espacio para la poesía loncca, con la que Mercedes Pino y Miluska Vera rindieron homenaje a Arequipa y a esa manera tan nuestra de sentir, nombrar y recordar la tierra.
Mercedes Pino recitó un poema que conmovió a varios de los presentes. En sus versos había una historia que iba más allá de las palabras escritas. Escucharla fue una caricia al alma.
Hacia las siete y cuarto de la noche, la lectura colectiva llegó a su fin con unos fragmentos de una novela cuyo título no consigo recordar. Aun así, aquel momento se sumó a los recuerdos que hicieron especial la velada.
Al terminar, nos quedamos conversando. Hubo elogios, abrazos y palabras de afecto. También intercambiamos ejemplares que pasaron de unas manos a otras, acompañados por las dedicatorias de sus autores. La noche no acabó con la última lectura: continuó en esos pequeños gestos que nacen cuando los libros unen los corazones.
Quiero agradecer especialmente a Lily por la mención que me dedicó y por sus palabras durante la presentación del festival. Son gestos que uno recibe con especial cariño cuando está empezando a abrirse camino como escritor.
Fue una noche mágica e inolvidable, de esas en las que uno vuelve a casa con la alegría de haber compartido aquello que ama. Y, al recordar el nombre del festival, resulta inevitable pensarlo: el verdadero milagro de octubre es la poesía.
Comentarios Continue ReadingOpinión
La verdad que la izquierda busca ocultar: soberanía democrática, crisis migratoria y la hora de un liderazgo patrióticoLee la columna de Raúl Allain
Published
2 días agoon
18/10/2026By
Raúl Allain
No deja de sorprender el descaro conceptual con el que cierta izquierda continental intenta reescribir, a la vista de todos, la tragedia humanitaria más severa de nuestra historia reciente. Durante años hemos escuchado a sus voceros, académicos de salón y políticos afines repetir una cantinela desgastada que responsabiliza a presuntos «bloqueos externos» o al «imperialismo» de la miseria abyecta que sofoca a millones de seres humanos en la región.
Se trata de un mecanismo de manipulación ideológica diseñado para eximir de culpa a los verdaderos perpetradores de la ruina: los regímenes colectivistas de Venezuela, Cuba y Nicaragua.
Como analista y observador de la realidad sociológica hispanoamericana, me asalta con frecuencia una profunda indignación ante el sesgo tuerto de la diplomacia multilateral. Es chocante constatar cómo el aparato burocrático de ciertos organismos internacionales despliega un celo implacable para fiscalizar y señalar a las democracias formales cuando estas aplican el uso legítimo de la fuerza para mantener el orden interno, mientras guarda un silencio cómplice o susurra tibias amonestaciones ante las violaciones sistemáticas de derechos humanos perpetradas por los dictadores de Caracas, La Habana o Managua.
Ese doble rasero destruye la autoridad moral del sistema internacional y abandona a su suerte a las víctimas civiles de la tiranía.
Detrás de la coartada del «antiimperialismo» no habita principio ético alguno. Lo que encontramos es la máscara retórica con la que el socialismo del siglo XXI encubre la captura del Estado, la persecución de la oposición política y el asedio a la prensa libre.
Cuando un régimen destruye el aparato productivo, liquida la propiedad privada y convierte el alimento o la medicina en un chantaje de control social, la consecuencia ineludible es el éxodo masivo de la población. No estamos frente a una migración voluntaria motivada por meras expectativas económicas; presenciamos el vaciamiento sistemático de naciones enteras cuyos ciudadanos huyen para salvar la vida y la dignidad.
El impacto sociológico de esta estampida no es una abstracción teórica que se discuta en los pasillos de las Naciones Unidas; se vive en el día a día de nuestras ciudades. En el Perú, las consecuencias del descalabro venezolano han golpeado de lleno la convivencia social, la seguridad ciudadana y la capacidad operativa de nuestros servicios públicos básicos.
Reconocer esto no implica caer en discursos xenófobos, como astutamente suele acusar la izquierda para clausurar el debate; significa constatar que una migración desordenada y masiva, instrumentalizada por un régimen tiránico que liberó cárceles y articuló redes de delincuencia organizada como el Tren de Aragua, constituye una amenaza directa a la seguridad nacional y al orden democrático de la república.
El fracaso de la aproximación progresista ante la crisis continental salta a la vista. La izquierda latinoamericana, incapaz de condenar categóricamente a sus pares ideológicos, ha promovido una política de fronteras abiertas y de buenismo ingenuo que solo ha servido para alimentar las redes de trata de personas y el crimen transnacional.
Mientras se pronunciaban discursos vacíos sobre la «ciudadanía universal», las fronteras suramericanas se convertían en coladeras permeables aprovechadas por mafias dedicadas a la extorsión, el tráfico de armas y el narcotráfico. Un país que no controla sus fronteras renuncia a su soberanía y abandona la protección de sus propios ciudadanos.
Frente a esta parálisis moral y política, la derecha soberanista y patriótica tiene el deber histórico de articular un liderazgo firme, pragmático y valiente. Durante mucho tiempo, los sectores conservadores y liberales de la región actuaron a la defensiva, limitándose a reaccionar ante la agenda impuesta por la izquierda o confiando ciegamente en que las soluciones vendrían desde cancillerías lejanas.
Esa etapa de candor geopolítico debe quedar clausurada definitivamente. La defensa de la libertad en nuestro continente exige una estrategia proactiva fundada en el principio de autodeterminación democrática, la seguridad de las fronteras y el imperio de la ley.
El camino para garantizar la estabilidad regional no pasa por doblegarse ante las imposiciones de la burocracia globalista, sino por consolidar una alianza sólida entre naciones libres que compartan los mismos valores de libertad, propiedad privada, soberanía y defensa de la familia. Es en este escenario donde iniciativas como el Foro de Madrid o acuerdos como la Carta de Asunción cobran un valor estratégico inestimable.
Estos espacios de articulación internacional demuestran que la derecha soberanista no promueve un aislamiento estéril, sino una cooperación internacional eficiente entre democracias reales que no temen llamar a las tiranías por su nombre y que están dispuestas a coordinar acciones concretas para contener el expansionismo autoritario.
Un eje fundamental de esta respuesta continental debe ser la aplicación estricta y sin contemplaciones de la Convención de Palermo contra la delincuencia organizada transnacional. No podemos seguir tratando el problema del crimen organizado que se expande desde los regímenes dictatoriales como una mera cuestión de patrullaje urbano local. Las megabandas criminales que operan en nuestras ciudades son extensiones territoriales de la desestabilización política promovida por el colectivismo.
Enfrentarlas requiere inteligencia estratégica, cooperación judicial entre estados soberanos, endurecimiento de penas y el cierre efectivo de los pasos fronterizos ilegales mediante la presencia combinada de nuestras Fuerzas Armadas y Policiales.
La defensa del orden interno no es una postura autoritaria; es la condición previa y fundamental para el ejercicio de cualquier libertad civil o económica. Un Estado que no garantiza la seguridad en las calles ni el control sobre su territorio termina cediendo el poder a organizaciones criminales que extorsionan al pequeño comerciante, aterrorizan al transportista y destruyen el tejido productivo.
La verdadera agenda de derechos humanos empieza por proteger al ciudadano respetuoso de la ley, al emprendedor que levanta la persiana de su negocio cada mañana y al trabajador que merece regresar a casa con la certeza de que no será despojado de sus pertenencias ni de su vida.
Asimismo, la reconstrucción del liderazgo soberanista en el Perú exige desmantelar la falacia del relato victimista que la izquierda pretende imponer respecto al éxodo venezolano. El verdadero acto de solidaridad con el pueblo venezolano, cubano o nicaragüense no consiste en normalizar la dictadura ni en perpetuar la condición de refugiados de millones de personas mediante subsidios estatales eternos que ahogan las arcas públicas.
La solidaridad genuina consiste en respaldar de manera inequívoca las acciones destinadas a cercar financieramente a las cúpulas dictatoriales, cortar los flujos del narcotráfico que las sostienen y exigir el restablecimiento de la verdad y la democracia en esas naciones.
En el plano nacional, los beneficios de adoptar una postura firme y sin acomplejamientos son evidentes. Un Perú que asume su soberanía sin pedir perdón ni permiso a organismos ideologizados proyecta confianza, estabilidad y predictibilidad jurídica. Esto no solo fortalece la cohesión social interna, sino que convierte al país en un polo de atracción para inversiones serias que buscan mercados seguros y estados comprometidos con el imperio de la ley.
La inversión privada no prospera en la tibieza ni en la anarquía; requiere instituciones sólidas, seguridad física y un gobierno con la determinación política necesaria para defender las reglas de juego.
Es hora de entender que la batalla por la libertad en el Perú no se libra únicamente en el ámbito macroeconómico; se libra principalmente en el terreno cultural, institucional y geopolítico. No podemos seguir permitiendo que la izquierda imponga el lenguaje, defina los términos del debate o dictamine qué es políticamente correcto.
La verdad objetiva exige denunciar que el socialismo, en cualquiera de sus vertientes, conduce inevitablemente a la tiranía, la pobreza y la descomposición social. La experiencia regional está allí, disponible en cifras, hechos y testimonios de millones de desplazados, para quien tenga la honestidad intelectual de contemplarla.
El Perú se encuentra ante una oportunidad histórica para liderar este viraje patriótico en Suramérica. Poseemos los recursos, la herencia histórica y la fortaleza de una ciudadanía trabajadora que rechaza abrumadoramente las fórmulas estatistas y autoritarias. Lo que necesitamos es una clase política y dirigencial a la altura del desafío, libre de ataduras ideológicas con la izquierda caviar y resuelta a defender los intereses superiores de la patria.
Blindar nuestras fronteras, respaldar institucionalmente a nuestras Fuerzas Armadas y Policiales, combatir de frente al crimen transnacional y formar parte de un bloque democrático y anticomunista en el continente no son medidas extremas; son imperativos de supervivencia republicana. La soberanía democrática no se negocia ni se delega; se ejerce con firmeza, orgullo y sentido de misión histórica.
Solo así garantizaremos que el Perú siga siendo una nación libre, próspera y soberana para las generaciones venideras.
Comentarios Continue ReadingOpinión
Marca Perú de Timo BergerLee la columna de Julio Barco
Published
2 días agoon
18/10/2026By
Julio Barco
A Timo Berger lo conocí por el trabajo que realiza con el festival de poesía Latinale, en Berlín, (Alemania). Año tras año, reúne a voces importantes de la poesía latinoamericana. Gracias a la selección del poeta José A. Oliver, fui seleccionado en el 2021. Entonces, era tiempo de pandemia. Aún guardo una última imagen, dialogando en una mesa en la calle con bodegas y restaurantes cercanos, mientras, al otro lado, proseguía la marcha contra la vacunación obligatoria.
Hace unas semanas, llegó a mi Gmail el último poemario de Berger. Desde su título, llamó mi atención: “Marca Perú” (Siesta Verlag, 2026: Berlín). Es decir, titular así a un poemario es, de hecho, de pillar la curiosidad a cualquier peruano. ¿De qué marca nos habla Timo? ¿De la creada por PromPerú hace algunos años para promocionar la comida peruana y algunas películas de moda? ¿O de las calles y chinganas, parques y gente de a pie que representa la identidad nacional? ¿La que reúne a los peruanos frente a un balón de fútbol o un plato de ceviche?
De entrada, me sorprendió su estructura: todos los poemas son distritos de Lima (lamentablemente, no aparecen los 43 distritos) y además añade un microcosmos del ande y selva (Ayacucho, Iquitos); bajo esta estructuración, se sueltan versos que van a ser por un lado la anotación de paso del poeta (un poco un diario poético, al modo de Basho recorriendo las sendas de Oku); pero, además, hay una exploración fenomenológica de la realidad peruana.
En ese sentido, los versos logran ser viajes abiertos en micros, taxis, caminatas y observación; no solo fotos turísticas; al hablar de San Juan de Lurigancho poetiza: “Hay lugares que ignoran el centro./ Se comunican con rutas que terminan en polvo/ de un desierto que tiene poco espacio/ para esparcirse”.
Además, propone una mirada cercana, como un amigo al teléfono: “veo la sombra del viaducto/ por el que hace años/ dentro de años pasaría/ un tren urbano”.
Estamos ante la música cotidiana del Perú de hoy. Berger, poeta, gestor cultural y políglota, nos invita a ver con sus ojos la realidad peruana. A leerlo.
Comentarios Continue ReadingOpinión
Fernández- Dávila en el Museo MetropolitanoLee la columna de Edwin Cavello
Published
4 días agoon
16/10/2026By
Edwin Cavello Limas
Hay que tener terquedad para ser pintor en el Perú. Terquedad, talento y una cuota de locura. Porque aquí el arte puede ser celebrado en los discursos, pero a la hora de comprar un cuadro, sostener una galería o financiar una exposición, la cosa cambia. El mercado es pequeño, las oportunidades escasean y muchos artistas terminan colgando los pinceles para dedicarse a otra cosa. En ese escenario, Iván Fernández-Dávila sigue pintando.
Vida de Pintor, su exposición en el Museo Metropolitano de Lima, es una demostración de persistencia, pero también una declaración de principios. No estamos ante un pintor que se limita a decorar paredes para tranquilidad de los coleccionistas. Fernández-Dávila pinta multitudes, plazas, celebraciones, personajes solitarios y escenas donde la violencia aparece sin pedir permiso. La vida, con su carnaval y su tragedia, entra en sus cuadros sin necesidad de invitación.
Los grandes formatos permiten que esa multitud ocupe el espacio. Dos plazas gigantes, la Plaza San Martín y la Plaza de Armas de Lima, llevan la ciudad al museo. Y el museo, ubicado en un lugar de tránsito cotidiano, puede hacer que alguien entre por curiosidad y termine enfrentándose a una imagen que no esperaba. En tiempos de consumo acelerado y pantallas que nos aturden, detenerse a mirar también es una forma de resistencia.
Fernández-Dávila reconoce la herencia de maestros como Humareda, Polanco y Alcalde, y se inscribe en una tradición expresionista. No pinta encerrado en una burbuja: lee, mira cine, escucha música y dialoga con otras artes. Entiende que un artista no es una etiqueta que se coloca alegremente en una biografía, sino alguien capaz de traducir el espíritu de su tiempo en formas, colores e imágenes.
Su mérito también está en seguir trabajando cuando el entusiasmo no paga las cuentas. Esta es su vigesimotercera exposición individual. No es poca cosa en un país donde el talento suele recibir aplausos y pocas garantías para sobrevivir.
Vida de Pintor, bajo la curaduría de Daniel Alfonso, puede visitarse hasta el 8 de noviembre, de lunes a domingo, de 10 de la mañana a 7 de la noche, en el Museo Metropolitano de Lima.
No todo lo importante cabe en una pantalla, ni toda la vida puede reducirse a un titular. El verdadero espectáculo no está en la pintura, sino en ese país que aparece reflejado en ella.
Comentarios Continue ReadingOpinión
The day she returns, de Hong Sang-soo (2026)Lee la columna de Mario Castro Cobos
Published
5 días agoon
15/10/2026By
Mario Castro Cobos
Más que la película en sí misma -no quiero decir ni por un momento que no sea valiosa, o que solo lo sea por las ideas de las cuales es ‘vehículo’- valoro en The day she returns que nos invita y estimula a pensar y -lo mejor de todo- a practicar otro cine. Es decir: a no ser tan obedientes. Y no mañana: ¡ahora! Y sin moverse ni siquiera mucho (o eso parecería) de lo ‘clásico’. En ese sentido la película se queda en mi opinión bastante corta de cara a las vertiginosas posibilidades que ella misma abre, recuerda y reivindica. Y sí: es indudable que evidencia lo reprimido, lo prohibido y lo negado. Y cómo salir sin miedo de ahí.
Me dirán: ¿algo tan simple como en cierto modo incluir el detrás de cámara en la propia obra es suficiente para que eso sea una renovación estético-narrativa? ¿Algo tan simple como incluir los ensayos -y hacerlos el centro absoluto- en vez de ocultarlos y representar una ‘realidad efectiva única’ resulta así de crucial? Yo digo: ¿Acaso es difícil incluir estos elementos? ¿Por qué resulta tan problemático hacerlo? ¿Qué hay detrás? The day she returns obtiene, justamente por la repetición, el acceso a la conciencia de la variación infinita.
Sobran temas. Qué hay que entre-ver en una entrevista. La diferencia en lo ‘igual’. Lo igual en lo diferente. La no-obra. La obra (para siempre) inacabada.
¿Todo tuvo que ser de una manera o todo puede ser de tantas y tantas maneras que casi no lo podemos soportar? Hay otros mundos oscura y claramente acechando, con pequeñas o enormes variaciones. ¿Por qué no incluir eso en una película?
Actriz como modelo de belleza; como vehículo de emociones; como ideal para la vida. Diferentes entrevistadoras interactúan sucesivamente en el mismo escenario con la gran actriz. Puedes evocar a Kiarostami, a Coutinho o a Rohmer cuando declaraba que lo que más le importaba era lo que no se decía, sea antes, junto con o después de tantas palabras. En The day she returns nos podemos irritar no por tantas palabras sino por su inanidad, en más de un momento.
Pero por sobre todo creo que uno de los favores más grandes que nos puede hacer una película es indagar su propio ser.
*Película proyectada en el Festival Lima Alterna – Séptima Edición
Trailer
Más de Hong Sang-soo
Lo que te dice la naturaleza, de Hong Sang-soo (2025)
Opinión
“Para no morir”, de Alondra FloresLee la columna de Rodolfo Ybarra
Published
7 días agoon
14/10/2026By
Rodolfo Ybarra
Hace unos días se acaba de estrenar la obra de teatro “Para no morir”, de Alondra Flores, un trabajo multidisciplinario que abarca poesía, música, danza, cine, etc., desde la perspectiva de una persona neurodivergente donde se dan a mostrar los dolores internos, físicos y psicológicos; y también el plano social estableciendo los vasos comunicantes entre el yo social y la resistencia ante un estado que establece el crimen como corrección natural.
Aparentemente, “Para no morir” es una unipersonal dirigida por Jazmín Labrín Burga, pero los elementos de escena y el atrezzo se entremezclan de forma dinámica. La cantante Fiorela Giraldo es también actriz y se involucra en la acción; y los “hombres de negro” facilitan y vigilan que el personaje principal cumpla con el rol que le toca: tomar pastillas, antipsicóticos; maniatarla a una cama y alcanzarle la silla o los objetos que le van a servir para desarrollar la historia.
La proyección de los vídeos que respaldan la obra se refleja sobre tres dimensiones, lo que nos entrega una materialidad fraccionada que puede servir para el ensueño por ratos psicodélicos o para mostrar hechos concretos. En efecto, la escena cuando la actriz se agarra de la mano con la imagen y giran entre la realidad y la ficción es una de las más logradas. Hay aires de Buñuel y del cine expresionista alemán.
Alondra Flores también indaga en la muerte de Melissa Alfaro (amiga incondicional de su madre) y la lucha por la justicia desde la visión del arte comprometido cuya propuesta final es la belleza. Cabe resaltar que “Para no morir” parte de un poemario escrito por la misma actriz (“Cartografías…”), quien también es activista y dirige a un grupo de feministas que batallan por sus derechos y contra la impunidad. En la obra también apoya Igor Alfaro Méndez, hermano de M.A.
Como dato extra, hay que apuntar que Alondra Flores es hija de la periodista y escritora Magari Quiroz y del poeta y catedrático universitario Hernán Flores Valdivieso. Dos personajes vitales que trabajan detrás de los muros y flashes por la cultura de nuestro país.
Esta obra solo se queda en exhibición los días 17 y 18 del presente en el Galpón de Pueblo Libre. Imposible perderse este montaje que versa además sobre la salud mental, individual y colectiva y el plano real-politik cuyas taras han alcanzado las últimas elecciones.
Comentarios Continue Reading Advertisement- Más reciente
- Popular
- Videos
La broma infinita: Vargasllosas de Temu
Cultura31 minutos ago
“Póntelo en la Lengua” de Pedro Suárez Vértiz vuelve a hacer historia
Política5 horas ago
Senador Daniel Barragán desafía las críticas: “Acá no se trata de votar por un equipo u otro equipo” [VIDEO]
Política5 horas ago
Senadora Patricia Juárez: «Las sillas vacías representan a quienes le dan la espalda al pueblo» [VIDEO]
Actualidad6 horas ago
Fiscalía cuestiona aumento presupuestario del 16 % y pide recursos urgentes para enfrentar el crimen organizado
Cultura3 semanas ago
Nasca: excavaciones ilegales, geoglifos destruidos, una sanción y el convenio con Agrolatina
Política4 semanas ago
Jorge Gavidia Rodríguez: “El INCOR necesita una mayor capacidad de atención y autonomía para responder a las demandas de la población”
Política2 semanas ago
El oscuro historial del candidato Manuel Espinoza que busca la alcaldía de Barranco
Actualidad6 días ago
Robo en restaurante Chepita Royal de San Miguel: delincuentes se llevan mochila con laptop e información de colaborador de Lima Gris
Política4 semanas ago
Francis Allison: Del calabozo de Miami al sillón de la alcaldía de Lima
Política5 horas ago
Senador Daniel Barragán desafía las críticas: “Acá no se trata de votar por un equipo u otro equipo” [VIDEO]
Política5 horas ago
Senadora Patricia Juárez: «Las sillas vacías representan a quienes le dan la espalda al pueblo» [VIDEO]
Cultura1 día ago
La «Alfombra de Garabagh» de Azerbaiyán se incorpora al patrimonio cultural de Lima [VIDEO]
Actualidad2 días ago
Guayaquil: La cruz que debía presidir la fe terminó con la vida del sacerdote Patricio Sánchez Molinari [VIDEO]
Política4 días ago
Diputado César Holguín rechaza adendas de Cálidda y TGP: “No vamos a permitir que posterguen nuevamente a nuestra región» [VIDEO]
LIMA GRIS TV
PUBLICIDAD
PRNEWS
PARTNER
CONTACTO
Síguenos en Twitter
Tweets por @Limagris
LIMA GRIS RADIO
Trending
-
Política6 años ago
Las licencias de Benavides [VIDEO]
-
Política6 años ago
La universidad fantasma de Benavides
-
Actualidad6 años ago
Richard Swing: «Con esta conferencia he dado un gran aporte a nuestra institución y a la humanidad»
-
General6 años ago
Dan ultimátum de 48 horas al presidente Sagasti para derogar Decreto que atenta nuestra Soberanía Nacional
-
Política5 años ago
Altos oficiales de FF.AA a través de comunicado exigen la salida de Jorge Luis Salas Arenas
-
Actualidad3 años ago
Carlos Alcántara: «Crees que voy a pretender hacer una película como Tarantino. Hay que ser huev… para pensar que voy a querer algo así»
-
Cultura6 años ago
MINISTERIO DE CULTURA PAGÓ 175 MIL SOLES AL CANTANTE RICHARD SWING
-
Cultura5 años ago
«Es que somos muy pobres», por Juan Rulfo
- Inicio
- PRNEWS
- ¿Quiénes Somos?
- Staff Lima Gris / Web – Revista – Radio – TV
- Política
Copyright © 2025 Lima Gris
Comentarios 0
Súmate a la conversación
Tu comentario es anónimo, pero para evitar bots necesitamos que te registres. Es gratis y toma 30 segundos.
Crear cuenta para comentar Ya tengo cuenta