Sociedad08 Sep 2026 | 13:00 hPerú desarrolla tecnología única para detectar enfermedades oculares antes de la pérdida de visión: ya se prueba en pacientes

KERALASTIC fue desarrollado por investigadores de la Pontificia Universidad Católica del Perú y el Instituto Nacional de Oftalmología; busca evaluar inicialmente a más de 400 personas para validar su eficacia y estandarizar su uso.

La nueva tecnología para prevenir la ceguera ya está en fase clínica. | Composición LRFoto del autorLuis AguilarEscucharResumenCompartir

Una tecnología desarrollada íntegramente en el Perú acaba de entrar en una etapa decisiva para determinar si puede convertirse en una nueva herramienta para detectar tempranamente enfermedades oculares que pueden causar ceguera. Se trata de KERALASTIC, un tomógrafo de coherencia óptica con sistema de elastografía desarrollado por investigadores de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), con el acompañamiento de especialistas del Instituto Nacional de Oftalmología (INO).

El equipo ya comenzó a ser utilizado en personas en la fase clínica que se desarrolla en el INO. La investigación contempla inicialmente la evaluación de más de 400 personas, entre pacientes con queratocono, glaucoma, personas que serán sometidas a tratamientos corneales y voluntarios aparentemente sanos.

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Sin embargo, el director del INO, Félix Torres Cotrina, reveló que el estudio podría llegar a un mínimo de 1.200 participantes, cifra que permitiría validar y estandarizar el funcionamiento de la tecnología. La apuesta es ambiciosa: identificar alteraciones oculares en etapas en las que todavía sea posible intervenir y evitar que los pacientes lleguen a cuadros severos de discapacidad visual, ceguera o, en el caso del queratocono, a la necesidad de un trasplante de córnea.

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¿Qué es KERALASTIC y cómo funciona?

KERALASTIC combina un tomógrafo de coherencia óptica (OCT) con un sistema de elastografía. En términos generales, la tecnología permite obtener información de las estructuras del ojo y analizar características relacionadas con la respuesta mecánica de los tejidos.

Esta capacidad resulta particularmente importante para estudiar la córnea, debido a que el queratocono está asociado con cambios estructurales y biomecánicos que pueden producir una deformación progresiva.

Para el INO, una de las principales ventajas del sistema es que podría contribuir a identificar esos cambios cuando la enfermedad todavía se encuentra en una etapa inicial.

“Este equipo va a prevenir, va a detectar antes de tiempo la presencia de esta enfermedad y darle tratamiento para evitar que los pacientes lleguen a un trasplante de córnea”, explicó Torres Cotrina.

La tecnología también será utilizada para investigar el glaucoma normotensivo, una variante en la que el daño del nervio óptico puede producirse pese a que la presión intraocular no se encuentra elevada. “Hay muchos glaucomas que silenciosamente van haciendo perder la visión y, como la presión no es alta, nadie se da cuenta”, señaló el director del INO.

Por ello, el proyecto busca que la tecnología contribuya a detectar señales que permitan sospechar la enfermedad antes de que la pérdida visual sea irreversible.

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Dos enfermedades que pueden terminar en ceguera

El proyecto se concentra principalmente en dos problemas oftalmológicos con consecuencias diferentes, pero potencialmente graves. El queratocono provoca una alteración progresiva de la forma de la córnea. A medida que avanza, la visión del paciente puede deteriorarse considerablemente y, en los casos más severos, puede ser necesario realizar un trasplante corneal.

Torres advierte que esta enfermedad puede comenzar desde edades tempranas. “Los niños lo pueden ir teniendo, los adolescentes, generalmente los jóvenes son los que se están quedando ciegos”, explicó.

El director también señaló una mayor preocupación por la presencia del queratocono en determinadas poblaciones de las zonas andinas del centro y sur del país.

El glaucoma representa un escenario distinto. La enfermedad puede avanzar durante años sin síntomas evidentes y generar un daño progresivo en el nervio óptico. Cuando la pérdida de visión se produce por daño glaucomatoso avanzado, esta no puede recuperarse.

“Glaucoma produce ceguera irrecuperable”, remarcó el director del INO. Por eso, la detección temprana constituye uno de los principales desafíos de la investigación.

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Más de 6.000 personas esperan un trasplante de córnea

La magnitud del problema también se refleja en la lista de pacientes que necesitan atención especializada. Según Félix Torres, más de 6.000 personas esperan actualmente un trasplante de córnea, y una parte importante de estos pacientes corresponde a personas afectadas por queratocono.

El director del INO explicó que algunos pacientes pueden permanecer durante años a la espera de una córnea donada. “Son pacientes que están esperando cinco o diez años un trasplante de córnea”, indicó.

En ese contexto, el objetivo de KERALASTIC no es reemplazar el trasplante, sino evitar que la enfermedad avance hasta el punto en que el procedimiento sea necesario, siempre que una detección y tratamiento oportunos permitan controlar su progresión.

La diferencia resulta especialmente importante en pacientes jóvenes, quienes pueden convivir durante décadas con las consecuencias de una enfermedad ocular detectada tardíamente.

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Una tecnología desarrollada completamente en el Perú

Uno de los elementos que distingue al proyecto es su origen. KERALASTIC fue diseñado e implementado por el Grupo de Investigación de Biofotónica y Óptica Biomédica de la PUCP, con participación de ingenieros y estudiantes de la universidad y el acompañamiento de especialistas en oftalmología del INO.

De acuerdo con Torres Cotrina, el proyecto no requirió la participación de instituciones extranjeras para su desarrollo. “Se ha construido 100 % de tecnología peruana”, destacó.

El investigador señala que esta característica convierte al proyecto en un hito para la investigación biomédica nacional. La información proporcionada por el equipo de investigación sostiene que existen grupos en Estados Unidos y España que trabajan en tecnologías similares, pero que actualmente no habría otro equipo clínico con estas características realizando mediciones en seres humanos.

Para el INO, esto coloca al Perú en un grupo reducido de países que desarrollan y prueban esta clase de tecnología aplicada a la salud visual.

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La prueba en seres humanos será determinante

Aunque KERALASTIC ya está siendo utilizado para realizar las primeras mediciones, todavía no se puede afirmar que el equipo haya demostrado definitivamente su capacidad para diagnosticar o prevenir estas enfermedades.

Esa es precisamente la razón de la fase clínica. Los investigadores están evaluando a personas con enfermedad confirmada, pacientes con sospecha y voluntarios aparentemente sanos. La comparación de los resultados permitirá establecer qué información puede proporcionar el sistema y qué tan útil resulta para identificar cambios tempranos.

“Vamos a llegar a conclusiones de aquí a unos meses y unos años. Vamos a tener más información para demostrar la importancia de este equipo en la detección temprana de estas enfermedades”, explicó Torres Cotrina.

La meta inicial de más de 400 participantes podría ampliarse a por lo menos 1.200 personas, con el objetivo de contar con suficiente información para validar y estandarizar los protocolos. Este punto será fundamental antes de pensar en una implementación masiva.

El desafío: pasar del laboratorio a los hospitales

El siguiente paso no consiste simplemente en fabricar más equipos. Primero, el INO deberá comprobar científicamente que las mediciones obtenidas tienen utilidad clínica. Torres Cotrina explicó que será necesario validar y estandarizar los protocolos y las variables, además de respaldar los resultados mediante trabajos científicos.

Solo después de esa etapa podría plantearse una expansión hacia otros establecimientos de salud. La intención del INO es que, si los resultados son positivos y existe respaldo presupuestal, la tecnología pueda llegar a distintas regiones.

“Si tenemos el apoyo del Estado, del Gobierno, de los gobernadores, se puede poner un equipo en cada región”, afirmó.

El proyecto se vincula además con los planes del INO para ampliar su presencia fuera de Lima mediante filiales regionales. Torres Cotrina mencionó a Piura, Cusco y Arequipa como parte de esta proyección institucional.

La idea sería que estos establecimientos puedan realizar pruebas de detección y fortalecer una estrategia preventiva descentralizada.

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El factor económico también puede ser clave

Otro de los retos para cualquier tecnología médica es su costo. Los tomógrafos oculares disponibles comercialmente pueden representar una inversión considerable. La información proporcionada por el INO señala que equipos de este tipo pueden ubicarse entre US$100.000 y US$150.000, mientras que algunos equipos especializados pueden superar los US$200.000.

En ese escenario, uno de los objetivos de los investigadores es que KERALASTIC pueda ser replicado y, eventualmente, adaptado a equipos existentes para reducir los costos de implementación.

La experiencia previa entre el INO y la PUCP demuestra que la fabricación local puede generar alternativas de menor costo. Torres Cotrina puso como ejemplo un campímetro, dispositivo utilizado para evaluar el campo visual y que también tiene aplicaciones en pacientes con glaucoma. Mientras equipos comerciales pueden bordear los US$20.000, el prototipo desarrollado por la PUCP tendría un costo aproximado de US$200, según el director del INO.

“Una vez que ya se ha desarrollado, replicarlo es más barato”, explicó. Para el especialista, esta posibilidad abre la puerta a que tecnologías biomédicas desarrolladas en universidades peruanas puedan llegar eventualmente al primer nivel de atención.

¿La prueba tendrá costo para los pacientes?

El director del INO señaló que, en caso de incorporarse la tecnología a los servicios de prevención y atención para pacientes asegurados por el Seguro Integral de Salud (SIS), la evaluación no tendría costo para el usuario.

Sin embargo, KERALASTIC todavía se encuentra en fase de investigación clínica. Por ello, antes de convertirse en una herramienta disponible de manera generalizada, deberá completar el proceso de validación científica y determinarse cómo será incorporada al sistema de salud.

El objetivo final: detectar antes de que la enfermedad avance

Más allá de la novedad tecnológica, el verdadero impacto de KERALASTIC dependerá de una pregunta: ¿puede detectar las enfermedades suficientemente temprano como para cambiar el destino del paciente?

Esa respuesta todavía está siendo investigada. Si los resultados de la fase clínica confirman su utilidad, el proyecto podría convertirse en una herramienta de apoyo para identificar alteraciones oculares en pacientes que todavía no presentan una pérdida visual severa.

En el caso del queratocono, esto podría significar intervenir antes de que la córnea alcance un deterioro que obligue a un trasplante. Para determinados casos de glaucoma, la detección temprana podría permitir iniciar un tratamiento antes de que el daño del nervio óptico avance hasta producir una pérdida irreversible.

La apuesta de KERALASTIC, por tanto, no está únicamente en fabricar un nuevo equipo médico. Su principal desafío es demostrar que una tecnología creada en el Perú puede convertirse en una herramienta de prevención capaz de detectar enfermedades antes de que la pérdida de visión sea demasiado tarde para revertirla.

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