Una empresa quiere usar espejos gigantes en el espacio para devolver luz solar a la Tierra cuando haga falta. El problema es que esa luz podría terminar iluminando el cielo nocturno de zonas mucho más amplias de lo previsto.

Reflect Orbital planea lanzar este año Eärendil-1, un satélite de prueba que desplegará un espejo de 18 por 18 metros. La compañía quiere comprobar si puede desarrollar una flota de hasta 50.000 satélites más grandes, con espejos de 54 por 54 metros, capaces de reflejar luz solar hacia puntos específicos del planeta.

La idea busca extender las horas de luz para cargar paneles solares, atender emergencias o apoyar operaciones militares. Pero los astrónomos llevan tiempo cuestionando sus consecuencias

La investigación 

Un estudio publicado en Astrophysical Journal Letters calculó cuánto se dispersaría esa luz fuera de la zona iluminada. Los investigadores descubrieron que un solo satélite podría verse unas 40 veces más brillante que la Luna llena dentro del área objetivo, un círculo de cinco kilómetros de diámetro. Incluso a 14 kilómetros del centro, seguiría teniendo un brillo comparable al de la Luna.

El escenario se vuelve mucho más extremo con 400 satélites. Dentro de esos cinco kilómetros, la iluminación podría equivaler a la de 10.000 lunas llenas. Eso representa alrededor del 2,4 % del brillo del Sol. Y el efecto no terminaría ahí. Hasta 80 kilómetros de distancia podría aparecer un resplandor sobre el horizonte.

Para los investigadores, esto significa que los espejos podrían alterar el cielo nocturno de muchas más personas que aquellas ubicadas dentro del área que la empresa pretende iluminar. 

Cuestionamientos 

Reflect Orbital cuestiona estos cálculos y asegura que sus sistemas de seguridad consideran la dispersión de la luz. Sin embargo, el equipo científico señala que la compañía todavía no ha presentado datos suficientes para evaluar esas afirmaciones.

También existe un problema legal. Actualmente no hay un organismo internacional encargado de regular este tipo de reflectores espaciales. En Estados Unidos, la Comisión Federal de Comunicaciones puede autorizar las comunicaciones del satélite, pero no necesariamente controlar hacia dónde dirige la luz. Eso podría obligar a la empresa a conseguir permisos adicionales y enfrentar problemas relacionados con aviación y efectos transfronterizos.

Además, organizaciones ambientales y astronómicas han pedido revisar la autorización de Eärendil-1 por sus posibles efectos sobre observatorios, fauna y ecosistemas nocturnos.

Reflect Orbital sostiene que su tecnología podría llevar luz a lugares remotos, ampliar la producción de plantas solares o ayudar después de un desastre. La discusión, sin embargo, recién empieza. La pregunta ahora es cuánto estamos dispuestos a modificar la noche para ganar unas horas más de luz durante el día.

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