Cultura
Iván Fernández-Dávila: “Los artistas tienen que ser tercos y renunciar a todo lo demás para vivir su vida de pintor” [VIDEO]El artista plástico cuestionó la censura y los prejuicios que rodean a las expresiones artísticas, criticó la falta de especialistas en la gestión cultural y reflexionó sobre el abandono del patrimonio peruano. En entrevista con Lima Gris, también habló de su vocación, sus influencias y su exposición Vida de Pintor, que se presenta en el Museo Metropolitano de Lima.
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29/10/2026By
Redacción Lima Gris
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El arte no debería pedir permiso para existir ni someterse a los prejuicios de quienes confunden sus convicciones personales con las libertades de los demás. Esa es una de las reflexiones que dejó el artista plástico Iván Fernández-Dávila durante su conversación con el periodista Edwin Cavello, conductor del programa Lima Gris, donde abordó temas como la censura artística, la gestión cultural, la formación de nuevos artistas y la preocupante situación de los espacios destinados a preservar y exhibir el patrimonio nacional.
A propósito de su exposición Vida de Pintor, que se presenta en el Museo Metropolitano de Lima, Fernández-Dávila habló sobre la recepción del público y la oportunidad de mostrar una propuesta pictórica que recoge escenas urbanas, multitudes, manifestaciones, personajes y situaciones de la vida cotidiana. La muestra ha coincidido con diversas actividades culturales en el Centro de Lima, entre ellas el festival Lima Lee y las celebraciones del Señor de los Milagros.
Uno de los momentos más interesantes de la entrevista surgió al abordar la polémica por las representaciones eróticas de la cultura Mochica y los cuestionamientos de la congresista Milagros Jáuregui. Para el artista, el debate no debería estar dominado por el puritanismo ni por los prejuicios personales. Consideró que las autoridades deberían escuchar a los vecinos de las zonas donde se han instalado estas figuras y conocer si su presencia les incomoda o, por el contrario, contribuye a despertar curiosidad y atraer turismo.
Fernández-Dávila también recordó que ha experimentado la censura en carne propia. Incluso en California, Estados Unidos, algunos de sus cuadros con escenas sexuales explícitas fueron retirados de un museo de arte latinoamericano. Una experiencia que lo llevó a concluir que los prejuicios no dependen necesariamente de una institución o de un país, sino de las personas que toman las decisiones. «El arte perdura y las personas pasan», señaló, dejando una de las frases más contundentes de la conversación.
La entrevista también puso sobre la mesa la falta de una política cultural capaz de aprovechar la enorme riqueza histórica del Perú. Fernández-Dávila cuestionó que el país no cuente con un gran Museo de la Nación que permita exhibir adecuadamente sus bienes culturales. En ese sentido, consideró absurdo que piezas recuperadas del extranjero terminen almacenadas y fuera de la vista del público, cuando precisamente deberían regresar para ser conocidas y valoradas por la ciudadanía.
Otro de sus cuestionamientos estuvo dirigido a la designación de autoridades sin la preparación necesaria para conducir el sector Cultura. Para el artista, el país necesita profesionales especializados en antropología, arqueología y gestión cultural, no nombramientos que respondan a intereses políticos. También criticó la contratación de personas sin idoneidad para desarrollar proyectos artísticos y monumentos públicos, poniendo como ejemplo algunas esculturas instaladas en Pueblo Libre que, a su juicio, evidencian la falta de criterio artístico de determinadas autoridades.
En el terreno personal, Fernández-Dávila contó que su camino hacia la pintura no estuvo inicialmente respaldado por su familia. Su padre, vinculado durante toda su vida al sistema financiero, recibió con preocupación la decisión de su hijo de dedicarse al arte. Sin embargo, con el tiempo terminó convirtiéndose en uno de sus principales apoyos, cuando comprendió que no se trataba de un capricho, sino de una verdadera vocación. El artista reconoció que su inclinación cultural también tiene raíces familiares: sus abuelos fueron intelectuales, profesores universitarios, filósofos y escritores. Entre ellos destacó a su abuela Ángela Torres de Fernández, poeta y dramaturga.
Sobre las nuevas generaciones, dejó una reflexión que resume buena parte de su filosofía de vida: «Los artistas tienen que ser tercos». Para él, construir una trayectoria exige perseverancia, renunciar a otras posibilidades y asumir el arte como una forma de vida. También defendió la autonomía de las escuelas de formación artística y expresó su preferencia por la tradición de la Escuela Nacional de Bellas Artes.
Durante la conversación, el artista mostró algunas de sus obras, entre ellas una composición inspirada en la Plaza San Martín, donde conviven manifestantes, escritores, malabaristas y familias. También recordó un homenaje pictórico a Víctor Humareda, construido a partir de una referencia al célebre cuadro El baile en el Moulin de la Galette, de Renoir, pero reinterpretado desde una mirada expresionista y con elementos irónicos.
Al finalizar, Fernández-Dávila invitó al público a visitar Vida de Pintor en el Museo Metropolitano de Lima, ubicado en el Parque de la Exposición. La muestra puede visitarse de lunes a domingo, de 10 de la mañana a 7 de la noche, hasta el 8 de noviembre.
Una conversación que fue más allá de una exposición pictórica y puso en discusión una pregunta fundamental: ¿qué lugar ocupa realmente el arte en un país que posee una extraordinaria riqueza cultural, pero todavía parece tener dificultades para reconocerla, protegerla y ponerla al alcance de todos?
El programa de Lima Gris también se emite por la señal de Fuego TV, Neo TV, canal 41 de Movistar y por más de 200 cableoperadores a nivel nacional.
Feria de Editoriales Independientes del Perú se inaugura el 28 de octubre en la Casa Museo Mariátegui
Redacción Lima Gris
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Cultura
Feria de Editoriales Independientes del Perú se inaugura el 28 de octubre en la Casa Museo MariáteguiDel 28 al 31 de octubre, la Casa Museo José Carlos Mariátegui será escenario de la sexta Feria de Editoriales Independientes del Perú, con novedades editoriales, poesía, rescates de autores clásicos y obras que exploran la memoria cultural peruana. El ingreso será gratuito.
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14 horas agoon
29/10/2026By
Redacción Lima Gris
La producción editorial independiente peruana vuelve a encontrarse con sus lectores. Del miércoles 28 al sábado 31 de octubre, la sexta edición de la Feria de Editoriales Independientes del Perú (FEIP’26) reunirá a 24 sellos editoriales en la Casa Museo José Carlos Mariátegui, en el Cercado de Lima, para presentar sus novedades, compartir sus catálogos y acercar al público a propuestas literarias que circulan fuera de los grandes circuitos comerciales.
Organizada por la Federación de Editoriales Independientes del Perú, con el apoyo de la Casa Museo José Carlos Mariátegui, la feria se desarrollará de 3:00 a 8:30 p. m., en la avenida Washington 1946. Durante cuatro días, los visitantes podrán conocer nuevas publicaciones, conversar con autores y editores y participar en presentaciones de libros, conversatorios, sorteos y otras actividades culturales.
La FEIP se ha consolidado como un espacio para visibilizar el trabajo de las editoriales independientes, promover la bibliodiversidad y fortalecer el vínculo entre quienes producen libros y quienes los leen. Su sexta edición propone un recorrido por distintos géneros, épocas y tradiciones literarias, desde la poesía europea hasta la memoria cultural peruana, pasando por la narrativa, el teatro y la investigación.
Poesía, clásicos y autores peruanos
Entre las novedades destacan Cantos de Muzot. Poesía francesa, recopilación de la obra poética de Rainer Maria Rilke, publicada en conmemoración del centenario de la muerte del autor, y Los paraísos artificiales, de Charles Baudelaire, dos propuestas que acercan al público a figuras fundamentales de la literatura moderna.
La literatura peruana también tendrá un lugar destacado. Se presentará Ayer y hoy, de Adán Felipe Mejía, una publicación que recupera su legado literario y gastronómico, así como Leyendas y recortes, de Clorinda Matto de Turner, que invita a redescubrir la obra de una de las escritoras esenciales de las letras nacionales.
A estas propuestas se suma Lírida, poemario del poeta, sociólogo, investigador y traductor peruano Manuel Barrós, finalista del I Premio de Poesía ICPNA y publicado en edición bilingüe español-portugués.
Memoria, identidad y relatos fuera de lo convencional
La cultura y el patrimonio peruano estarán presentes en Ritos y tradiciones wankas, fotolibro de Guillermo Joo Muñoz que registra las manifestaciones culturales del pueblo wanka y contribuye a preservar su memoria. Asimismo, Yahuarhuaccac o el Espectro indio, de José Félix Silva, permitirá acercarse al teatro indigenista de comienzos del siglo XX.
Otra de las publicaciones destacadas es Donde todo empezó. Chulucanas en el corazón del papa, de Lucas Jiménez. El libro reúne diez crónicas narrativas sobre los primeros años de la misión pastoral de Robert Prevost, hoy papa León XIV, en la sierra de Piura, y reconstruye una etapa de su trayectoria vinculada con el norte peruano.
Para quienes buscan historias sobre fenómenos inusuales y preguntas sin respuestas concluyentes, Expediente 33. Tomo II: Umbrales de lo desconocido, de Anthony Choy, propone relatos que exploran acontecimientos que despiertan interrogantes sobre los límites de nuestro conocimiento.
Veinticuatro editoriales y cuatro días de encuentro
La FEIP’26 contará con Alastor como Editores, Ángeles del Papel Editores, Editorial Bisonte, Dendro, Lliu Yawar, Estación La Cultura, Hipatia Ediciones, Maquinaciones, Ediciones MyL, Pakarina Ediciones, Pandemonium Editorial, Casa Bicentenario, Reino de Almagro, Búho Eléctrico, Pasionerrada, Pájaro de Fuego, Octógono Ediciones, El Lamparero Alucinado Ediciones, Artífice, La Siniestra Ensayos, Punto Cardinal, Letra Maquinada Ediciones, Borrador Ediciones y Editorial Horizonte.
Más allá de la exhibición y venta de libros, la feria busca generar un espacio de intercambio entre lectores, escritores y editores, así como dar visibilidad a proyectos editoriales que apuestan por nuevas voces, publicaciones especializadas y obras que merecen volver a circular.
El ingreso a todas las actividades de la FEIP’26 será libre y gratuito. El programa cultural completo puede consultarse en la página oficial de la feria y sus novedades pueden seguirse a través de Instagram.
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Buscando al Díos de la nieveUn artículo de María Luz Crevoisier
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2 días agoon
27/10/2026By
María Luz Crevoisier
Por María Luz Crevoisier
“Kilómetros de palabras, más largos que el propio camino al santuario, han sido escritos sobre esta celebración andina que intriga a los científicos e intriga a los místicos”, ha dicho la antropóloga rusa Vera Tyuleneva en el estudio “Vicente Revilla, en busca del Dios de la nieve, un diario personal de viajes a Qoyllur R´ity”, refiriéndose a este cusqueño ex bibliotecario y permanente campeón de ajedrez, residente en Bronklyn, Nueva York y autor de un extraordinario testimonio referente a la celebración.
¿Cómo llegué hasta Revilla y a su magnífico libro “Buscando al Dios de la Nieve Resplandeciente” de la Colección Ilustres Cusqueños y Cusqueñistas, cuya edición corresponde al Fondo Editorial de la UNSAAC?.
Gracias al escritor y editor Mario Guevara Paredes cuya impresión de esta obra, estuvo a su cargo. Una obra, por cierto que recoge las vicisitudes, recorrido y experiencias del autor, cusqueño inmigrante, que decidió involucrarse en una de las festividades más trascendentales del Cusco, porque nos conecta tanto con la divinidad cristiana como con la milenaria andina.

Vicente Revilla, nos dice su bio data, es fotógrafo, pero no uno de esos fotógrafos de bolsillo que suman placas y placas en imágenes rígidas, sino de aquellos que ha sabido capturar el movimiento del rito y la emoción mística que invade a esos peregrinos que son capaces de inmolarse como lo hacían los seguidores de la diosa Khali en la India, derramándose bajo las andas para ser pisados por los cientos de creyentes. En este caso, se trata de subir la empinada cuesta del Apu Colquepunco hasta llegar al santuario del Cristo que se quedó para siempre pintado en la roca y arrancar bloques de hielo o tocar el agua “porque es la sangre de Dios”.
Peregrinaje e historia
La leyenda del Dios de la nieve surgió en el siglo XVIII, hacia 1780, cuando se producen los grandes movimientos insurgentes, como el de Túpac Amaru, cruelmente abatido. Se dice que podría ser una reivindicación a la rebelión fracasada, pues nunca sería destruida el alma del pueblo originario.
No hay fecha de cuando se iniciaron las peregrinaciones, pero sí se tiene registro de la versión escrita en 1932 por el sacerdote Adrián Mujica y el vecino Ezequiel Arce quienes aseguran que el milagro se realizó el 23 de junio de 1780, en aquel cerro Colquepunco de la zona de Sinakuro en la provincia de Ocongate a 4,700 mts de altura. La capilla se halla más arriba ,a 4,800 MSNM.

Este año la celebración tuvo lugar el 2 de junio del 2026, en la que participaron delegaciones organizadas por “naciones” como así se denominan a las comunidades de origen.
Vicente, en uno de sus viajes de retorno a Cusco fue tentado por amigos de la infancia para emprender el titánico viaje y vaya que fue tan fuerte la incitación que decidió emprender el arriesgado recorrido (algunos mueren en el intento) llevando como avituallas su cámara fotográfica, panes, hojas de coca y “llifta” (ceniza alcalina).
Listos para la caminata (algunas veces en camión o a lomo de caballo), el grupo salió del Cusco para llegar hasta la hollada de Sinakara del distrito de Ocongate en la provincia de Quispicanchis. Su salida se trazó a las 9 de la mañana de un domingo y por la tarde llegaron a Mawallami.
La ruta estaba marcada por cruces y apachetas (cúmulos de piedras que los fieles van depositando como pequeñas montañas) y acompañada por los Pablitos o ukukus que van gritando :”jayir, jayir” (date prisa!). El lunes, cientos de peregrinos con íconos religiosos, pasaron la noche en la intemperie y después prosiguieron la fantástica peregrinación hasta la parte superior del glaciar, en donde se unen elementos católicos con deidades incaicas.

Revilla, con soroche y cansancio, logró subir hasta la cima, después de dormir algunas horas en la carpa improvisada, pero sin sentir el estruendo de los cohetes ni a la bulliciosa banda. En el cuarto día, estaba arriba de la montaña en donde se da el juego del pukllay o el simulacro de las esperanzas, con ofrendas en forma de casitas, carros, o dinero a la manera de las alasitas bolivianas. Es una forma de pedirle al Dios de la montaña que se hagan realidad el simbolismo de esos sueños.
“El Apu, no solo permitía que el paisaje y nuestra memoria se conjugaran dentro del nevado andino, nos curaba de nuestras dolencias corporales e iluminaba nuestros razonamientos y alma. Lo importante, era postrarnos frente al Apu, tocar el hielo y comprendernos en la cima del nevado”.
El resultado de esta peregrinación, es el extraordinario libro que comentamos y en donde la profusión de fotografías tomadas por Revilla nos permite acercarnos, a los que vivimos en Lima, a este misticismo dual, el católico y el andino y vivirlo de manera sublimada.
Como apéndice resalto que Vicente Revilla y Mario Guevara, editaron en Cusco la revista MOMENT (en blanco y negro) del 2007 al 2014, en la que colaboraron cien fotógrafos nacionales y extranjeros.
Vicente Revilla ha recibido diversos reconocimientos como bibliotecario y fotógrafo. Como entrenador de ajedrez, su equipo BMCC ganó el Campeonato Nacional Interuniversitario de Ajedrez en los Estados Unidos los años 94-95 y 97, del siglo pasado.
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Ministro Beingolea ante el escándalo de los bots en Machu Picchu: «A mí no me interesa perseguir a nadie» [VIDEO]El ministro de Cultura evitó responder si denunciará a las empresas señaladas por utilizar bots para obtener entradas a la ciudadela inca y trasladó la responsabilidad al ciudadano que quiera acudir a la Fiscalía. Su respuesta abre una pregunta de fondo: ¿puede un ministro desentenderse de investigar posibles perjuicios al Estado bajo el argumento de que prefiere mirar hacia adelante?
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2 días agoon
27/10/2026By
Redacción Lima Gris
La entrevista del periodista Néstor Larico al ministro de Cultura, Alberto Beingolea, dejó una respuesta que merece algo más que una discusión sobre modales. Cuando se le preguntó qué acciones legales adoptaría el sector contra las empresas que habrían utilizado bots para conseguir entradas a Machu Picchu, el titular de Cultura eligió una salida que no resuelve la pregunta: «Yo miro para adelante, no miro para atrás». Y luego fue más explícito: «Para atrás implica ver a quién perseguimos, a mí no me interesa perseguir a nadie».
El problema es que un ministerio no puede administrar el Estado con la lógica de un candidato que promete pasar la página. La pregunta de Larico no era una invitación a ajustar cuentas personales ni una exigencia de persecución política. Era una interrogante concreta sobre la eventual responsabilidad de empresas que, según lo planteado en la entrevista, habrían recurrido a mecanismos automatizados para obtener entradas a uno de los principales patrimonios culturales del Perú.
Si esos hechos están debidamente acreditados, corresponde establecer qué ocurrió, quiénes intervinieron, si se vulneraron las reglas de comercialización y si se ocasionó un perjuicio económico o institucional. No se trata de perseguir por perseguir. Se trata de esclarecer hechos y determinar responsabilidades conforme a ley.
La diferencia no es menor. La protección del patrimonio cultural y la gestión transparente de los servicios vinculados a Machu Picchu forman parte de las responsabilidades del Estado. Cuando existen indicios de una infracción administrativa, civil o penal, las autoridades competentes deben evaluar las medidas que correspondan. El Ministerio de Cultura cuenta, además, con un Procurador Público, Henmer Alva Neyra —que parece estar de adorno— para la defensa jurídica de sus intereses, sin perjuicio de las atribuciones del Ministerio Público y de otras entidades fiscalizadoras.
Por eso, la respuesta de Beingolea resulta insuficiente. El ministro no explicó si evaluaba remitir información a la Procuraduría o si existía una investigación administrativa en curso. En lugar de ofrecer información verificable, presentó su preferencia personal como si fuera una política de gestión.
La frase más reveladora llegó cuando Larico insistió en saber si habría una denuncia. «Pero tú puedes denunciarlas, anda a Fiscalía y denuncias», respondió Beingolea. El periodista le recordó que se trataba de un posible perjuicio al Estado. El ministro dio por concluido el intercambio: «Ya te contesté».
No es el ciudadano quien debe reemplazar al Estado en el cumplimiento de sus obligaciones. Cualquier persona puede poner hechos en conocimiento de la Fiscalía, pero esa posibilidad no libera a una entidad pública de evaluar la defensa de sus intereses ni de actuar dentro de sus competencias cuando conoce indicios de irregularidades. La Procuraduría no existe como una oficina decorativa: su función es ejercer la defensa jurídica del Estado en los términos que establece la ley.
La política pública de integridad y lucha contra la corrupción también exige prevenir, detectar y comunicar posibles irregularidades, así como colaborar con las autoridades competentes. Eso no significa que el ministro deba declarar culpable a una empresa antes de una investigación. Significa exactamente lo contrario: que debe promover el esclarecimiento de los hechos sin prejuzgar, proteger los recursos públicos y garantizar que nadie quede al margen de la ley.
Mirar hacia adelante no significa cerrar los ojos
Beingolea intentó presentar su posición como una apuesta por solucionar el problema junto con los trabajadores del gremio turístico cusqueño. Ordenar el sistema de venta de entradas y mejorar la gestión de Machu Picchu son objetivos legítimos. Pero corregir un procedimiento no sustituye la obligación de determinar si hubo irregularidades en el funcionamiento del sistema anterior. Una cosa es reformar las reglas; otra, renunciar a esclarecer lo ocurrido bajo las reglas vigentes.
La eventual responsabilidad de las empresas no puede darse por probada únicamente a partir de una pregunta periodística. Precisamente por eso se necesita una respuesta institucional: identificar los hechos, revisar las pruebas y determinar si corresponde iniciar procedimientos o formular denuncias.
La actitud del ministro también alimenta interrogantes sobre a quién beneficia una respuesta que evita comprometer al sector con acciones concretas. ¿Se trata de una decisión basada en informes técnicos y jurídicos que todavía no se han explicado públicamente, o de una voluntad de blindar a los actores del negocio turístico?
Un ministro puede mirar hacia adelante, como afirma Beingolea. Lo que no puede hacer es convertir esa consigna en una excusa para no rendir cuentas sobre lo ocurrido. Porque gobernar no consiste en decidir qué preguntas se quiere responder, sino en asumir las obligaciones que impone el cargo. Y cuando está en juego el patrimonio y el dinero público, investigar no es perseguir: es cumplir con el deber.
La inacción de Beingolea tal vez se debe a que desde Palacio de Gobierno lo ven como un fusible quemado y en los próximos días será removido del cargo.
Cultura
¿Y qué es ser poeta? Es morir. Blanca Varela en el teatroUn artículo de Hans Herrera Núñez
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3 días agoon
26/10/2026By
Redacción Lima Gris
Hay algo maravillosamente inquietante en la obra Blanca que se presenta en el Británico de Miraflores, y es que resulta ser más una suerte de biografía de la poesía de Varela que de la vida de ella misma. Su voz omnipresente ofrece en la propuesta escénica limeña algo semejante a una ventana que se abre y deja entrar la suave brisa del otoño, aunque ese hálito tenga más de negro que de blanco. Aquí una aproximación a una obra que merece la especial atención de los dramaturgos que buscan el músculo de la palabra en toda su resplandeciente agonía.
Duración de la obra, aproximadamente 1 hora y 5 minutos. Público 65% mujeres, la mitad de los asistentes de mediana edad.
Soy un animal que no se resigna a morir.
Madurez y niñez de Varela, viéndose a través de una tela negra traslúcida en que se extienden las manos, y que en un momento se abrazan estas dos edades en una imagen que recuerda mucho a algún fotograma de Persona de Bergman.
Y cómo olvidar la entrada en escena de Aníbal Lozano, haciendo de niño, con su carita inocente de susto, seguido del paso seguro de Renato Rueda.
Falta fuerza en algunos parlamentos. La obra desborda energía en sus palabras, pero esta se escurre entre la prisa y los juegos de danza que a veces funcionan (el uso de la tela negra al comienzo resulta un notable acierto), pero también a ratos tanto movimiento cansa o pierde sentido. El teatro es físico, pero ese es el adjetivo del teatro; el sustantivo es la palabra y la obra Blanca en cuanto libreto cuenta con un magnífico uso de la poética vareliana que no se había visto en el teatro limeño desde la exitosa adaptación de Los Inocentes de Zammy Zamalloa. El río de versos y reflexiones de Varela en esta obra pesan como plomo en las alas y entusiasma la capacidad del libretista en recoger los pedazos rotos de un alma y tejerlos en teatro. Sin embargo, a momentos las palabras pasan rápido o se estancan; en ocasiones brillan y en otras se nublan. Tal vez si la obra durara una hora y media, bajando la velocidad, descansando en pausas que convengan a que reposen las palabras, solo así los sentimientos maduros que caen del cuerpo herido de la poesía de Blanca pudieran entonces sentarse en nuestros corazones y vivir una segunda vida quizá más feliz incluso en su congénita amargura.
El juego con la tela negra, entre madre e hija, es de una belleza arrebatadora; asemeja a un velero negro, acaso a las velas negras de Teseo de regreso a la Ática. Un velero negro como un velorio anticipado, un sentimiento negro y espeso que contrasta con la tierna inocencia de la niña Varela. Y el uso de la chalina negra como yugo. Esas imágenes son goles en la cancha del teatro.
La repetición de algunos parlamentos, de apenas unas líneas, es un acierto; deja respirar las palabras. Y otra vez esos negros a claroscuro tan fotográficos. La boda de Blanca con Szyszlo tiene tanto de luto, la boda negra, que recuerda a la Casa de Bernarda Alba. Y otra vez el negro de ese velero que atraviesa la bahía de Lima le confiere un encanto digno de vestir las palabras de la poeta.
Aníbal Lozano, que interpreta varios papeles, un niño escurridizo, un cura que más parece caricatura o un Octavio Paz que resalta hacia el final, sólido de pies bien plantados en escena, un Octavio como un árbol, de raíces firmes, incluso un Salazar Bondy, divertido, amigo de sus amigos, una suerte de maestro de una Blanca joven; todo ello viene acompañado con los clásicos movimientos rápidos, veloces de un Aníbal inquieto, que solo en su Octavio Paz se asienta sereno en la firmeza de sus palabras. Hay algo en Aníbal que recuerda en su velocidad a Fabrice Luchini, el actor francés. Sabe hacer crecer su voz y ocupar con ella el escenario; ahí está su auténtico músculo, sabe llenar el lugar con la voz; ahora se hace necesario darle las palabras que golpeen el corazón del público.
«Me voy a vivir a otro lado». Cuando Szyszlo se separa de Blanca, en voz de Renato Rueda, estas palabras secas resultan, aunque breves, suficientes para remarcar un momento en que algo se rompe sin remedio. Ya en la exitosa Pulmones, Renato demostró su facilidad con la que puede arriar las emociones del público, como quien lleva sus ovejas del prado al corral. Dale unas palabras y te lastimará tanto que te enamorarás de él. «Me voy a vivir a otro lado». Lo dice con dureza rápida de quien corta con la navaja el tiempo, y el aire se queda en la garganta. Creo que Blanca le responde (¿o acaso es él?), no puedo estar seguro porque apunto rápido en la oscuridad, algo así como «ponte un alma si la encuentras». Su manejo del escenario de parte de Renato es el que más convence; sabe envejecer como rejuvenecer, puede adelgazar más allá de lo saludable. El eje de Renato parece ubicarse en los hombros, muy cerca de los pulmones; ahí quizá está su truco. Como en Jimena Lindo, está su eje en las caderas para aumentar su presencia en escena.
Sin embargo, las palabras, Renato, el corazón de todo está en las palabras. Respira lento, deja que se asienten y te lastimen. Disfruta del velorio, del luto por papá, porque solo ocurre una vez. Cada luto es irrepetible, cada herida es tuya. Sabes quitarte la sonrisa, pero hace falta amargar algo más que la mirada para que nos lastimes con tu dolor. No temas herirnos un poco, es como abrazarnos en el funeral de papá. No todo es alegría en la vida y morir es natural y solo en el sufrimiento se adquiere el conocimiento cierto de lo que el cuerpo grita por dentro. Entonces mete el dedo en la herida y no te asustes de culparte un poco porque ni tú ni yo somos inocentes. Quizá solo así transformes por fin la culpa en arrepentimiento y este en el perdón que el mundo niega, pero tú no eres del mundo, Renato, eres luz de otoño que entra por la ventana e ilumina la mano que dibuja el contorno de tu alma. Entonces trágate las miradas de alegría con que tan fácilmente nos convences. En la garganta pon un sentimiento atorado, recuerda las arrugas de papá, sus ojeras y patas de gallo como surcos en una tierra baldía; también son tuyas, sus tristezas y sus amarguras son tu patrimonio, el más valioso legado para hacer teatro. No una imitación frágil de fingimiento de perito del TUC. Levanta ese dolor, que se vea, que se toque. Y solo entonces tus palabras serán ciertas y jamás te olvidaremos. Hasta el último día de nuestras vidas te recordaremos porque sin miedo nos compartiste la amargura que tu sonrisa nos niega.
Un hombre no se afea en la culpa y el dolor (los dos tabúes de nuestra época); solo se hace hombre de carne y hueso. Las lágrimas atoradas en los ojos, los labios apretados y los surcos enmarcando los ojos en una mirada que fulminaría todos los teatros del mundo. Esos son los ojos de papá. Entonces aprende a resignarte (palabra prohibida en Miraflores), traga el aire contaminado, crispa tus puños, aprieta los dientes y solo entonces dispara las palabras que tengas que decir. O cúbrete en el silencio porque no sé si papá era de muchas o ninguna palabra. Pero sé que entre el sonido y el silencio en un hombre que ha vivido y no ha fingido, un hombre que no era actor, sino que solo era hombre, los extremos del sentimiento se expresaban como el filo de una navaja en la garganta. Solo en el sufrimiento se halla el auténtico conocimiento. Y la palabra pasión significa etimológicamente eso: sufrimiento. Tienes la técnica y el reconocimiento; ahora falta el tormento de una pasión asumida. Y si te jode un poco, entonces es porque es cierto. Lávate la cara y mírate al espejo, papá te espera. A él no le hizo falta leer a Varela para conocer todo ese horizonte negro; solo le bastó ser hombre y, como hombre, la mayor parte de la amargura se la tragó y media manzana se le quedó en la garganta. Hay dolores que simplemente no pasan. Kareen dice que en teatro somos dueños de nuestras palabras, pero yo te digo que entre hombres somos solo dueños de nuestros silencios. Descubre el tuyo; quizá tú sepas lo que ni la misma Kareen ha logrado hasta ahora, transformar el plomo en oro. Quizás tú lo logres como lo hicieron antes Rossi y Módena, tus auténticos maestros.

Digamos que ganaste la carrera y el premio era morir, sufrir y morir.
La música de fondo también es un acierto; no ahoga ni contradice la función. Se funde como el negro del fondo. A veces te acuerdas de ella o solo te dejas habitar por una presencia ausente como la de un fantasma, el luto que continúa abrazándote suave y tranquila. Nuestro mundo niega el sufrimiento y sin este no hay conocimiento posible. De ahí la relevancia de la poesía de Varela. No es una Pizarnik enferma en el dolor propio de su egocentrismo narcisista; es más bien algo que huele a huayno. Como peruana, Varela vive la experiencia hispanoandina del dolor; por eso su tren de pensamiento nos lleva a través de una exploración de experiencias y sentimientos que el libreto sabe perfectamente aprovechar. La música entonces resulta un viaje entre la tensión, la tristeza y la resignación a esa vieja compañera de todo peruano que es la desgracia. Una desgracia como Bruno Espejo, una presencia que jode, pero qué bien que funciona; por algo los gatos caen parados, los muy desgraciados. Una presencia como charco en el camino, charco de travesura amarga. Su mirada sucia de cara de ángel osswaldiano, y un sabor en el rictus de su boca como a insatisfacción. Ese tipo tiene su misterio y sabe que eso es su tesoro, y se lo guarda bien guardado en el sobaco de sus parlamentos, de sus pasos de pies ligeros. Casi no hace ruido. Y su voz gatilla algo, una incomodidad, un fastidio, y a veces Bruno es capaz de vislumbrar una linda ternura, la soledad de quien se va solo del teatro al terminar la función y no voltea jamás hacia atrás mientras sus pasos se pierden antes de voltear en Recavarren como quien promete desaparecer para siempre, hasta que llega la siguiente función y vuelta a aparecer armado con una sonrisa de cimitarra bien afilada. Este esconde algo en sus bolsillos, por eso se pone las manos dentro y no las suelta. Sabe que la suerte no se regala y que mecerse entre los cuerpos de sus camaradas para encaramarse como feto engendrado en el escenario es una metáfora muy afortunada que su estrella niega como quien exige mar para Bolivia. Sabe que su mejor arma es su mirada; sabe que si te mira, te dispara. Esos ojos tienen dientes como el Corintio de Neil Gaiman, y desgarran. Sabe cómo gato meterse por las ventanas de tus ojos y curiosear entre las pertenencias de tu memoria. De todos los actores de ese elenco, es el único que realmente conoce el poder de mirarte a los ojos. También hay otro que mira así y es más sórdido que ninguno, aunque en esta ocasión no es conveniente hablar de él por obvias razones.
Son flores muertas.
Es difícil creer en esos cuerpos sobre la Tierra. Sobre todo cuando fuman; es tan cómico de parte de un fumador verlos fumarse los dedos, es como si jamás hubiesen fumado. Eso sí resultó existencialmente gracioso. Indignante, pero gracioso.
Y llegamos al final. Percibo que, perdido en mis apuntes en la oscuridad y en los pensamientos a los que me arrojaba Blanca (insisto, el libreto es una seria contribución a nuestro todavía lánguido teatro), me perdí de algo. Hubo un momento hacia el final antes de fundirnos al negro más absoluto, un negro casi sin esperanza, en que las palabras de Blanca en voz de la primera actriz, Alejandra Guerra, se diluían en ácido. Las palabras se me escurrían entre los oídos; impotente, atestigué cómo se me escapaban a mi entendimiento. Culpa. Incluso la amargura es preferible en la boca antes que la nada del vaho ante el frío de la soledad. Persevero en mi error, creo que esta obra no es para una hora y un minuto que duró con todo y aplausos del público (empezó 8:38 pm y acabó 9:39 pm). Esta obra necesitaba media hora más, eso o recortar los juegos acrobáticos de danza que, salvo en el comienzo, carecían de un aporte real a lo que la obra ofrecía. Con más tiempo, las palabras de Blanca en boca de la genial Guerra y de la jovencísima Vania Accinelli, quien logra reducir su edad hasta rozar la adolescencia más tierna, hubiesen alcanzado a tocar el paroxismo de la tragedia que es la poesía de Varela. Hasta cierto punto lo lograron, pero la experiencia misma de tocar el dolor como quien taja el corazón con una navaja, pelándola suavemente, eso mismo se escurrió en el tiempo. Qué lindo callejón de espejo de gatos, como diría del Valle Inclán; ver a esas dos blancas, joven y vieja, hablándose con sus propias palabras. Y qué profundo el duro lenguaje de Varela, explorando hasta tocar el límite del pensamiento, la sensación misma de vivir. Tiempo, eso necesitamos, para dejar asentadas las palabras. Todo lo que dice Varela es importante; a ratos me recuerda a Ifigenia en Aúlide, en otras a Electra en Sófocles y a veces a Clitemnestra en Esquilo. Es importante cada palabra, cada sílaba y silencio para poder vivir lo que Blanca vivió y dejó testimonio en ese diario de un alma que es su poesía. Por supuesto que Guerra lo hizo fenomenal y cómo se mechaba por alcanzar la excelencia la joven Vania, con qué insolencia se medía con la maestra, qué duelo, de dolor a dolor, una misma poesía en dos cuerpos que se retorcían en palabras. Casi al final de la obra, mientras aguzaba lo más que podía el oído para no perder cada verso que disparaban este dueto vareliano, recordé con cariño aquella noche en que conocí a Bruno Espejo. Recordé a sus amigos los ingeniosos Diego Arévalo y Rodrigo Ahumada sentados en la banca de un parque discutir sobre un poema de César Vallejo. Cierto poema, no sé si de Trilce o Poemas Humanos, los tenían discutiendo sobre un verso en particular, y a mí me sorprendió cómo se atrevían a no terminar de leer el condenado poema en cuestión, y cómo se entretenían en un verso a la mitad de una estrofa, y cómo abandonaron, con qué facilidad, el propósito de terminar de leer el poema. Fue Rodrigo o quizá Diego; uno no sabe dónde termina uno para que empiece el otro. ¿Quién dijo que no hacía falta terminar de leer el poema? Había que priorizar qué decía un verso y meterse de cabeza en ese sentimiento que piensa para resolver el acertijo de lo que se cruzó por la mano del poeta peruano. Y ciertamente esos dos sonsos tenían razón; por algo eran amigos de Bruno. Entonces, deja que las palabras se asienten; déjanos sufrir con Blanca el tormento de una pregunta sin respuesta. Perdámonos un poco en ese callejón de gatos que eran las palabras de Varela, y así, sin correr, contemplemos el paisaje de la vida de una mujer, porque no existe nada más cercano a la biografía de un alma que sus poemas.
En cuanto a los juegos corporales de una propuesta de teatro físico, qué decir, mucha piel masculina, aunque muy seca, me resultaba más vivo el recurso de la tela negra. Ese luto extranjero con el que jugaban a belleza sucia en la etérea poesía de una poeta que simplemente parece no saber sudar, salvo quizá cenizas de amor en que duerme la música que no ves, de sueños elevados en cuerpos jóvenes sosteniendo palabras que caen de los árboles a la orilla de un puerto que sí existe. Y creo que ya he escrito demasiado, es todo; pudo ser más breve, definitivamente sí, y sin embargo prefiero irme recordando el paso tranquilo de Renato haciendo de un Szyszlo viejo, la tensión en sus brazos, el encorvado andar de un pintor y el sacudirse las rodillas con esa manía propia de los viejos. La voz que llena el espacio de Aníbal con su sonrisa de niño que una vez todos tuvimos y que él ha sabido sostener contra viento y marea como todo un Olaya. Hay esperanza en la mirada sucia de un gato que sabe dar vida a una convicción admirable, porque Bruno sabe dar balance. Y Renato, hecho un Szyszlo flaco como sombra sin esquinas, la forma del dolor, la forma masculina de un poema de Blanca en fondo negro. Esos son sus pulmones y que bien sabe respirar.
¿Y qué es ser poeta? Es morir.
Morir también es un acto de servicio.
Entonces, viva la muerte.
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Escándalo literario: detectan posible uso de IA en la novela premiada del peruano David SilvaLa editorial mexicana Almadía abrió una revisión del manuscrito tras conocerse los resultados de un detector de IA. El escritor David Silva Rojas niega haber usado estas herramientas y se ofreció a mostrar sus borradores.
Published
4 días agoon
26/10/2026By
Redacción Lima Gris
Por Giovanna Ríos
El 23 de octubre de 2026, el diario español El País publicó una investigación sobre Donde el agua trabaja, la novela del peruano David Silva Rojas. Según el medio, el detector Pangram 4.1 clasificó el 99 % del texto como generado por inteligencia artificial. El libro ganó en julio el primer Premio Internacional de Novela Breve Almadía-Ventosa Arrufat, de 20.000 euros, y las bases prohibían de forma expresa usar estas herramientas, ni en todo el texto ni en parte. Tras conocerse los resultados, la editorial mexicana Almadía suspendió las presentaciones que tenía previstas en España y anunció que revisará el caso.
Una novela ganadora entre más de 2.200 manuscritos
La editorial mexicana Almadía y la Fundación Ventosa-Arrufat lanzaron el premio en 2025. En su primera edición se presentaron 2.204 manuscritos de 22 países. El jurado, formado por Cristina Rivera Garza, Selva Almada y Mónica Ojeda, eligió por unanimidad la novela de Silva Rojas.
El premio incluía 20.000 euros, la publicación del libro y su distribución en varios países de habla hispana, entre ellos México, España, Argentina, Colombia y Perú.

Una historia sobre la explotación laboral en Ica
Donde el agua trabaja transcurre en la región de Ica, en la costa sur del Perú, y trata sobre las condiciones laborales de quienes trabajan en el sector agrícola. La protagonista es una joven que deja su comunidad para trabajar temporalmente en una hacienda vinícola, con el fin de conseguir ingresos y ayudar a la economía de su familia.
El relato muestra un entorno marcado por la desigualdad entre las trabajadoras y los capataces, las exigencias del trabajo y la dependencia económica. La necesidad de conservar el empleo limita sus posibilidades de rechazar ciertas condiciones y expone la vulnerabilidad de quienes dependen de esos ingresos.
Todo esto ocurre en el contexto de la agroexportación de Ica, una actividad ligada a la producción agrícola para mercados nacionales e internacionales. La novela se centra en las personas que hacen el trabajo del campo, cuyas experiencias pueden quedar relegadas cuando se habla de producción y crecimiento económico.
La investigación social que inspiró la obra
Silva Rojas explicó que la novela surgió de una investigación académica sobre los trabajadores de la agroexportación en Ica. Para ella hizo entrevistas y visitó lugares donde se realizaban actividades agrícolas, lo que le permitió conocer experiencias que no siempre aparecían en estadísticas o documentos institucionales.
En un texto autobiográfico publicado por la Fundación Ventosa-Arrufat, el autor cuenta que una trabajadora agrícola fue a pedirle orientación jurídica mientras él terminaba una investigación sobre trata de personas para el Ministerio de Justicia del Perú. Durante la conversación, la mujer le habló de las condiciones laborales en los campos de Ica.
Después de ese encuentro, Silva Rojas empezó a visitar los lugares donde los trabajadores esperan los autobuses que los llevan a distintos fundos antes del amanecer. Según su relato, esas experiencias le permitieron acercarse a una realidad que hasta entonces conocía sobre todo por cifras y documentos.
La trayectoria profesional de David Silva Rojas
David Silva Rojas nació en Ica, Perú, en 1981. Las reseñas biográficas publicadas sobre él lo presentan como abogado e investigador. Según sus declaraciones, se mudó a Japón a los trece años y vivió allí unos veinte, y en ese tiempo desarrolló su interés por la escritura.
En entrevistas publicadas antes de la polémica, el autor dijo que su experiencia en Japón influyó en su manera de escribir. También mencionó el haiku, una forma poética caracterizada por la brevedad y la atención a las imágenes y los detalles, como referencia para el ritmo de su primera novela.
En el ámbito profesional, Silva Rojas ha estado vinculado a investigaciones socio-criminológicas sobre la trata de personas y la vulnerabilidad social. Donde el agua trabaja es su primera novela publicada. Otra obra suya, La limpieza, obtuvo una mención honrosa en el XXIX Concurso de Novela Corta Julio Ramón Ribeyro en 2026, según la información biográfica difundida ese año.

El detector clasificó el 99 % de la novela como generado por IA
Para su investigación, El País analizó con Pangram 4.1 las aproximadamente 26.000 palabras de la novela. El sistema clasificó el 99 % del contenido como generado por inteligencia artificial.
El periódico también informó de que el detector atribuyó un 97 % de contenido generado por IA a las respuestas del escritor en una entrevista publicada por la revista Ulrica en septiembre de 2026. En un texto autobiográfico de 924 palabras publicado en la página de la Fundación Ventosa-Arrufat, la clasificación fue del 80 %.

Pangram identifica patrones estadísticos y lingüísticos asociados con textos generados por inteligencia artificial, pero no observa directamente el proceso de escritura ni permite establecer por sí solo quién redactó cada frase. Por eso, sus resultados son clasificaciones automáticas y deben contrastarse con otras evidencias para saber cómo se elaboró un manuscrito.
Según las declaraciones recogidas por El País, Max Spero, director ejecutivo de Pangram, dijo que las pruebas de la empresa con millones de textos humanos anteriores a 2022 arrojaban aproximadamente un falso positivo por cada 24.000 textos. Esa cifra corresponde a las evaluaciones comunicadas por el fabricante y no garantiza la misma precisión en todos los contextos.
Almadía suspende las presentaciones y mantiene pendiente la resolución
El 23 de octubre de 2026, tras la publicación de la investigación de El País, Almadía anunció la suspensión de las presentaciones de Donde el agua trabaja previstas en España, incluidas las de Madrid, Barcelona, Sevilla y Cádiz. La editorial expresó sorpresa por los resultados del detector Pangram 4.1 y dijo que revisaría el caso antes de tomar una decisión definitiva.
David Silva Rojas niega haber usado inteligencia artificial para escribir la novela y que declaró personalmente y por contrato que no recurrió a estas herramientas. El 24 de octubre, El País informó de que el escritor se había ofrecido a mostrar sus borradores y otros materiales del proceso creativo, que permitirían ver la evolución del manuscrito hasta la versión presentada al concurso. Hasta el 25 de octubre de 2026 no se había publicado una resolución definitiva. No se había establecido un incumplimiento de las bases, ni se había confirmado la retirada del premio o la devolución de los 20.000 euros.
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Lima Lee 2026: el Museo Metropolitano abre sus puertas a la culturaLa feria reúne a editoriales, librerías y autores hasta el 25 de octubre. Entre sus propuestas destacan publicaciones sobre literatura, historia e identidad peruana, además de presentaciones que acercan al público a distintas expresiones culturales.
Published
5 días agoon
24/10/2026By
Redacción Lima Gris
Por: Susan Acuña
Los libros y sus autores son protagonistas de Lima Lee 2026, que se desarrolla del 16 al 25 de octubre en el Museo Metropolitano de Lima. La octava edición reúne a editoriales, librerías e instituciones académicas en un espacio donde los lectores pueden conocer nuevas publicaciones, acercarse a sus autores y descubrir obras que abordan distintos aspectos de la realidad peruana.
Con 43 stands y más de 70 actividades programadas, la feria propone encuentros con escritores, presentaciones de libros, conversatorios, talleres y otras actividades culturales dirigidas a públicos de diferentes edades. Los visitantes pueden encontrar libros de distintos géneros y temas, desde la narrativa contemporánea hasta las investigaciones sobre el pasado y el patrimonio del país.
Literatura contemporánea y nuevas publicaciones
Entre las presentaciones literarias anunciadas para los primeros días de la feria figuran Warmisitay, de Milena Warthon; Borderline Sagrada, de Elsa Tokeshi; y Enciclopedias del Carnaval, con Ricardo Sumalavia. Estas actividades forman parte de una programación que busca acercar las publicaciones a los lectores y generar espacios de intercambio en torno a la creación literaria. Otra de las obras incluidas en la programación fue Los hombres que mataron la primavera, con la participación de Omar Aliaga y Hernán Migoya. Estas presentaciones permiten a los lectores conocer distintos títulos y acercarse al trabajo de sus autores.

Más allá de las presentaciones, los stands de editoriales y librerías constituyen otro de los espacios centrales de la feria. Allí, los visitantes pueden explorar catálogos, comparar títulos y encontrar publicaciones de distintos géneros. La participación de instituciones académicas y fondos editoriales amplía la oferta con libros que abordan temas históricos, sociales y culturales.
Publicaciones para conocer la historia del Perú
Uno de los espacios que concentra una oferta de carácter histórico es el Fondo Editorial del Congreso, que participa en esta edición con cerca de 80 títulos. Su catálogo incluye publicaciones sobre historia, cultura, identidad nacional y procesos políticos y sociales, dirigidas tanto a lectores interesados en estos temas como a estudiantes e investigadores.
La historiadora Scarlett O’Phelan Godoy estuvo a cargo de la conferencia La independencia de América: Bolívar, San Martín y O’Higgins, en la que se abordó la participación de estos tres personajes en el proceso de independencia de América, con especial atención al Perú.

Historiadora Scarlett O’Phelan Godoy.
La conferencia permitió conocer mejor el proceso de independencia y el papel que tuvieron sus principales protagonistas. Este tipo de encuentros también ayuda a acercar la historia del Perú a nuevos lectores.
Otra de las publicaciones incluidas en la agenda del Fondo Editorial del Congreso es El Morro Solar. 135 millones de años de prehistoria e historia de Lima, del biólogo Iván Meza, con comentarios del historiador Juan San Martín. Su presentación se llevó a cabo el jueves 22 de octubre.
La obra recorre distintos aspectos del Morro Solar, desde su riqueza natural y su pasado hasta su importancia histórica y cultural para la ciudad. El libro ofrece una oportunidad para mirar este espacio de Lima más allá de su paisaje actual y reconocer los procesos que han contribuido a darle forma a lo largo del tiempo.
La programación del Fondo Editorial también contempla dos publicaciones vinculadas con la música como expresión de identidad cultural: Vestida para danzar, de Judith Colina Vega, dedicada a la vestimenta tradicional de la marinera, y Jarana en la Ciudad de los Reyes, del musicólogo Eric Koechlin Febres, sobre la tradición de la jarana limeña. Ambas fueron anunciadas para el sábado 24 de octubre.

Ambos libros también permiten conocer mejor las tradiciones peruanas: uno se acerca a la indumentaria y sus variaciones regionales, mientras que el otro aborda una tradición musical vinculada con la historia y la vida cultural de Lima.
Un espacio para acercar los libros al público
La Feria Metropolitana del Libro Lima Lee 2026 continuará hasta mañana domingo 25 de octubre en el Museo Metropolitano de Lima, con ingreso libre. Durante estos días, el público puede recorrer los stands de editoriales y librerías, conocer sus catálogos y participar en las actividades programadas. La feria atiende de 11:00 a. m. a 9:00 p. m.

Con una programación que reúne literatura, investigación histórica y publicaciones sobre las tradiciones peruanas, Lima Lee ofrece una oportunidad para descubrir nuevos títulos y acercarse a temas que forman parte de la memoria cultural del país. Más que un espacio de exhibición, la feria busca acercar los libros a los lectores de todas las edades y fomentar el encuentro entre lectores, autores y editoriales.
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Valladolid reunirá a expertos internacionales para celebrar el legado universal de César VallejoEl VII Congreso Internacional “Vallejo Siempre” se realizará del 26 al 28 de octubre en la Universidad de Valladolid, España. El encuentro congregará a investigadores, escritores y académicos de Europa, América y otras regiones para profundizar en la obra del poeta peruano y su vínculo con España.
Published
5 días agoon
24/10/2026By
Redacción Lima Gris
La ciudad española de Valladolid se convertirá, del 26 al 28 de octubre, en un punto de encuentro internacional para el estudio y la difusión de la obra de César Vallejo, uno de los poetas más influyentes de la literatura en lengua española. La Universidad de Valladolid será la sede del VII Congreso Internacional “Vallejo Siempre” 2026, un acontecimiento académico y cultural que reunirá a especialistas de diversas partes del mundo para examinar la vigencia de su legado literario y su profunda relación con España.
El congreso se desarrollará en la Universidad de Valladolid, ubicada en la plaza del Colegio de Santa Cruz, 6, y tendrá como eje la relación del autor de Trilce y Poemas humanos con el país europeo. A través de conferencias, investigaciones y espacios de reflexión, el encuentro buscará promover nuevas interpretaciones de su producción poética y acercar su obra a distintas generaciones de lectores.
Una alianza cultural entre Perú y España
La séptima edición del encuentro es organizada por la Universidad de Valladolid y el Centro de Estudios Vallejianos. Cuenta, además, con el auspicio de la Universidad César Vallejo, la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, el UCL Centre of César Vallejo Studies de Londres, la Academia Peruana de la Lengua y la Embajada del Perú en España.
La participación de estas instituciones refuerza el carácter internacional del congreso y su propósito de consolidar el estudio de la obra vallejiana desde diferentes perspectivas académicas, culturales e históricas. Asimismo, constituye una oportunidad para fortalecer los vínculos entre investigadores peruanos y extranjeros interesados en la literatura latinoamericana y las vanguardias del siglo XX.

Investigadores de distintos continentes
La convocatoria reúne a una amplia nómina de especialistas vinculados con universidades y centros de investigación de Europa, América y otras regiones. Entre los participantes figuran Victoria Popova, del Instituto de Literatura Mundial A. M. Gorki de la Academia de Ciencias de Rusia; Stefania Di Leo, de la Universidad de Valladolid; Federico Bravo, de la Université Bordeaux Montaigne; Julio Vélez Sainz, de la Universidad Complutense de Madrid; y Enrique Foffani, de la Universidad de Buenos Aires y la Universidad Nacional de La Plata.
También participarán Marina Maggi, de la Universidad de Bolonia; Alejo López, de la Universidad Nacional de La Plata; Dominic Moran, de Christ Church College de Oxford; Joseph Mulligan, de Weber State University; Alan Smith Soto, de Boston University; Víctor Vich, de la Pontificia Universidad Católica del Perú; y Stephen M. Hart, de University College London.
La representación internacional se completa con investigadores como Martha Canfield, de la Universidad de Florencia; Giovanna Minardi, de la Universidad de Palermo; Leandro Limoccia, de la Universidad de Nápoles Federico II; Hugo Espinoza Rubio, de la Universidad Nacional Autónoma de México; y Margarita del Rosario Angleró, de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras.
Por el Perú participarán, entre otros, Jorge Kishimoto Yoshimura, del Centro de Estudios Vallejianos; Francisco Távara Córdova, de la Universidad Ricardo Palma y del Centro de Estudios Vallejianos; Bethoven Medina y Miguel Pachas, de la Universidad César Vallejo; Florencio Luque, Niltón Velazco, Danilo Sánchez Lihón y Ronald Espinoza, vinculados con la Universidad Nacional Mayor de San Marcos; Elmer Robles, de la Universidad Nacional de Trujillo; Juvenal Sánchez Lihón, del Instituto de Estudios Vallejianos; Gladys Flores, de la Universidad Ricardo Palma; Jesús Cabel, de la Universidad Nacional San Luis Gonzaga de Ica; David Durand, de la Universidad Marcelino Champagnat; y Franco Cavagnaro, de la Universidad Tecnológica del Perú.
Un encuentro que cruza fronteras y generaciones
A lo largo de sus seis ediciones anteriores, el Congreso Internacional “Vallejo Siempre” ha construido una red de intercambio académico y cultural alrededor de la vida y la obra del poeta nacido en Santiago de Chuco en 1892 y fallecido en París en 1938.
El recorrido del encuentro comenzó en 2014 con actividades en Lima, Trujillo y Santiago de Chuco, y continuó en Montevideo (2016), Salamanca (2018), Nueva York (2021), Londres y Oxford (2022), y Palermo (2024). Cada edición ha contribuido a ampliar el diálogo internacional sobre una obra que, pese a sus profundas raíces peruanas, trasciende fronteras geográficas, culturales y lingüísticas.
La cita de Valladolid busca dar continuidad a esa tradición y reafirmar la vigencia de una poesía que aborda el dolor humano, la solidaridad, la injusticia, la memoria y la esperanza. Más que un homenaje, el VII Congreso Internacional “Vallejo Siempre” se presenta como una oportunidad para renovar la lectura de un autor cuya palabra continúa interpelando al mundo y ocupando un lugar fundamental en la literatura universal.
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Ricardo Terrones lleva 73 obras al Museo José Luis Cuevas de México y reivindica el arte como pensamiento crítico [VIDEO]El artista plástico peruano inaugurará el 12 de noviembre una exposición individual en uno de los espacios emblemáticos del arte mexicano. En entrevista con Lima Gris, habla de su proyección internacional, cuestiona el predominio del arte decorativo y critica la falta de apoyo institucional a los artistas peruanos.
Published
6 días agoon
23/10/2026By
Redacción Lima Gris
El arte, para Ricardo Terrones, no está hecho únicamente para adornar paredes. Debe incomodar, generar preguntas, dialogar con la historia y expresar las contradicciones de la sociedad. Bajo esa premisa, el artista plástico peruano se prepara para presentar 73 obras en el Museo José Luis Cuevas de Ciudad de México, una exposición individual que representa un nuevo paso en su trayectoria internacional y una oportunidad para mostrar la diversidad del arte contemporáneo peruano.
En entrevista con Edwin Cavello, conductor del programa de Lima Gris, Terrones recordó que este proyecto comenzó a gestarse hace tres años y que su concreción es el resultado de un proceso sostenido de construcción artística. Su propuesta busca consolidar una identidad propia, con una mirada peruana y latinoamericana, capaz de establecer conexiones entre las raíces culturales, la historia y los desafíos de la contemporaneidad.
La muestra reunirá obras de distintos formatos y técnicas: acuarela, acrílico, óleo, dibujo y técnica mixta. Esta diversidad permitirá al público mexicano aproximarse a las distintas búsquedas expresivas del artista, quien reivindica la necesidad de construir un lenguaje visual que vaya más allá de lo ornamental y proponga una reflexión sobre la realidad sociocultural.
Terrones reconoce entre sus referentes las antiguas civilizaciones del norte peruano, especialmente las culturas moche, sicán y lambayeque, vinculadas a sus raíces personales. También menciona la influencia de artistas como Gerardo Chávez, Francisco Toledo, Rufino Tamayo, Oswaldo Guayasamín y Miquel Barceló, cuyas propuestas han contribuido a enriquecer su exploración creativa.
Sin embargo, su discurso no se limita a las influencias ni a la búsqueda de reconocimiento. Durante la conversación, el artista defendió la crítica como una herramienta indispensable para la evolución del arte. Incluso admitió que somete su propio trabajo a un cuestionamiento constante: se pregunta si está construyendo una obra capaz de generar conciencia o si corre el riesgo de caer en el terreno de la pintura meramente decorativa.
Esa posición lo lleva a cuestionar el circuito artístico peruano y el funcionamiento de las galerías que, según su apreciación, privilegian las dinámicas comerciales por encima de propuestas innovadoras y reflexivas. También lamenta el debilitamiento de la crítica especializada, cuyo papel considera fundamental para analizar las obras, contextualizar las propuestas y contribuir a la formación de nuevas generaciones de artistas.
La entrevista aborda, además, la situación del Ministerio de Cultura bajo la gestión de Alberto Beingolea. Terrones cuestiona la designación de autoridades por criterios políticos antes que por méritos y conocimientos especializados. Asimismo, afirma que durante su trayectoria no ha recibido contacto ni apoyo de dicha institución, y destaca la importancia de los espacios independientes que contribuyen a visibilizar el trabajo de los creadores peruanos.
La exposición en México incluirá también una subasta de obras, organizada con la participación de Lilia Cárdenas, coordinadora de Relaciones Institucionales del museo, con la presencia prevista de diplomáticos, empresarios y coleccionistas. Para Terrones, esta iniciativa constituye otra oportunidad para proyectar su trabajo ante nuevos públicos y fortalecer su recorrido internacional.
Con nuevos proyectos en perspectiva, entre ellos las gestiones para una futura exposición individual en Italia, el artista insiste en que una carrera sólida exige constancia, aprendizaje y autocrítica. Su llegada al Museo José Luis Cuevas no solo marca un nuevo escenario para su pintura: también pone sobre la mesa una discusión sobre el sentido del arte, la responsabilidad de los creadores y las condiciones que enfrenta la cultura en el Perú.
En esta edición de Lima Gris, Ricardo Terrones comparte las ideas, convicciones y cuestionamientos que acompañan su camino artístico, en una conversación que trasciende la próxima exposición para interrogar el papel del arte en la sociedad contemporánea.
El programa se transmite por más de 200 cableoperadores a nivel nacional, además de la señal de Neo TV, Fuego TV y el canal 41 de Movistar.
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