El periodista y ex catedrático Segundo Llanos Horna, egresó de la Facultad de Letras y Educación de la Universidad Nacional de Trujillo (UNT) en 1959. Fue investido en el 2013 como Doctor Honoris Causa por la misma universidad, y es considerado Amauta del periodismo liberteño y del país. Es valorado por sus libros y su labor dirigencial al frente de la Federación de Periodistas del Perú. Hace días presentó “Brotes y Rebrotes” (Fondo editorial UNT, 2026).

Contenido

El libro “Brotes y Rebrotes” tiene una estructura compuesta por un preludio y cinco secciones temáticas bien delimitadas: I. Andinos (relatos de corte indigenista y vivencial de la sierra norperuana). II. Urbanos (estampas de la cotidianidad, picaresca y sociología trujillana y limeña). III. Amorosos (relatos afectivos, familiares y del devenir existencial). IV. Nostálgicos (memorias culturales, evocaciones del grupo “Trilce”, tributos a César Vallejo y anécdotas universitarias o periodísticas). V. Beligerantes (ensayos de opinión, crítica periodística, análisis sobre la libertad de expresión, la reforma agraria y la historia política). Son textos de prosa híbrida, crónica narrativa, cuento de no ficción, microensayo, estampas de costumbres y memoria periodística.

Contexto socio-literario

El libro es una propuesta de género: “El Cuento de No Ficción” que se sitúa en la intersección entre el periodismo cultural de investigación y la ficción costumbrista y vivencial. Como se señala explícitamente en el prólogo, Llanos-Horna opera bajo la convicción de que entre el periodismo rigorista y la literatura estética no existe contradicción alguna. El autor adopta la fórmula del nuevo periodismo (Truman Capote, Rodolfo Walsh y García Márquez), a la cual denomina la teoría taxonómica del Cuento de No Ficción. La temática son hechos históricos, vivencias andinas y personajes como César Vallejo, Antenor Orrego y Manuel Jesús Orbegozo.

La cosmovisión andina

En relatos como “Taitito, sálvanos” y “La franqueza de Macedonio”, el autor retrata la vida campesina de la sierra norperuana (Usquil, Pias, Huanchaybamba, Llacuabamba), entre el fatalismo y la ironía. En “El pequeño mundo de Patrocinio”, la historia transita entre el castigo divino a un pueblo andino (eco bíblico/mítico) y la picaresca cotidiana de la pérdida de animales (Mojino y Nipororo) y zapallos o yucas gigantescas. En cuanto al lenguaje e identidad: Llanos-Horna utiliza el registro dialectal del peruano andino (“Taitito”, “agüita del cielo”). Muestra empatía profunda con la cosmovisión andina, donde la naturaleza (los huaicos, las lagunas) actúa trágica e implacable.

Urbanos y migración

Examina la migración del campo a la ciudad (Trujillo y Lima) y la asimilación del acriollamiento. Tenemos al retrato sociológico en “Chutos y otros acriollados en Lima”, se analiza con sarcasmo e ironía el proceso de aculturación del migrante andino en la capital. El “chuto” pasa de la marginación en el “callejón de un solo caño” a insertarse en la subcultura urbana (cumbia chicha, fútbol). El humor criollo e idiosincrasia aparecen en textos como “Tartufín Tallarini, un genio inédito” y “Mejor que enfrente con chicha en poto y su cojudito” capturan la bohemia popular, el ambiente de las picanterías y el uso del “chaplín” (apodo).

Memoria y tradición

En las secciones III. Amorosos y IV. Nostálgicos vibra el corazón lírico y testimonial del libro: Hay culto a César Vallejo y la bohemia trujillana: Se rescata la herencia intelectual del Grupo Norte y la revista Trilce. La presencia de Vallejo no es un mero dato biográfico, sino una coordenada ética y estética que atraviesa la obra. Memoria periodística e intelecto: Muestra el trasfondo de personajes del periodismo e intelectuales (García Márquez, Tania Libertad, intelectuales de la UNT).

La ética periodística

En el tramo final (V. Beligerantes), va un tono ensayístico. Reflexiona sobre: La Libertad de expresión y la deontología del periodismo. Eventos socio-políticos cruciales del Perú contemporáneo, como la Reforma Agraria y los procesos políticos en el norte peruano. Es una obra con hibridez estilística: Alterna fluidamente entre el tono coloquial y regionalista (oralidad andina) y un léxico culto y preciosista propio del ensayismo clásico. Uso del humor y la sátira: La ironía es la herramienta predilecta del autor para desmitificar la pedantería académica o criticar los vicios políticos y sociales de la época. Hay un trabajo minucioso en la recolección de modismos, jergas, apodos y tradiciones culinarias o festivas del Perú profundo y urbano.

Valoración Crítica

“Brotes y Rebrotes” es una obra testimonial e integradora del Perú. A través del tamiz del “Cuento de No Ficción”, el autor logra un mérito sociocultural donde conviven el mito andino, la picaresca criolla, la bohemia trujillana y el periodismo de opinión. Es un texto valioso tanto por su calidad estética y narrativa, como por su aporte sociológico e histórico a la literatura del norte peruano. Continúa con la tradición literaria y periodística peruana e hispanoamericana caracterizada por la hibridez de géneros: la crónica, el relato testimonial, la estampa de costumbres y la memoria periodística.

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