“Santidad” nació en Cusco, se filmó en Cusco y fue pensada, sobre todo, para encontrarse con el público cusqueño. Pero ahora podría quedarse sin pantallas justamente allí. A pocos días de su estreno comercial, el director Rodolfo Espinoza y el productor Beyker Bances denuncian que la película ha sido impedida de exhibirse en el Cineplanet del Real Plaza Cusco por una decisión atribuida al Arzobispado de la ciudad.
“Santidad” es una comedia de personajes caricaturescos inspirados, explica el director, en el folclore y la tradición oral andina. Uno de ellos es el “taita cura”, figura recurrente en esas narraciones y que puede asumir tanto el lugar del héroe como el del villano.
El Comercio intentó comunicarse con representantes del Arzobispado del Cusco, así como de Cineplanet, para recoger su versión. Hasta el cierre de esta nota no obtuvimos respuesta.
La película cuenta la historia de Sarapampa, un pueblo ficticio que se prepara para celebrar los cien años de la aparición de la Virgen del Maíz. Allí llega un arzobispo dispuesto a coronar la imagen venerada por los pobladores. Su rigidez moral y la manera en que ejerce la autoridad terminan desatando una serie de conflictos.
Para Espinoza, la intención nunca fue atacar a la Iglesia. “Es una película burlesca, pero no busca ofender a la Iglesia ni al Arzobispado. Busca hacer una crítica al poder y se sirve de personajes del clero desde el punto de vista de la narración andina”, explica.
El director cree que la presencia de un arzobispo como personaje central podría haber generado incomodidad, pero insiste en que se trata solo de una hipótesis.
Una llamada
Espinoza no cuestiona que la Iglesia pueda rechazar o criticar la película. Lo que objeta es que, de acuerdo con su denuncia, esa posición termine impidiendo que llegue al público.
“Están en su derecho de no estar de acuerdo con lo que mostramos, de debatir, criticarnos e incluso decir públicamente que es una película mala. En lo que no tienen derecho es en interferir para que no se difunda”, afirma.
La controversia adquiere para él un peso especial por el lugar donde ocurre. La cinta fue rodada íntegramente en Cusco y contó con actores, técnicos y miembros de comunidades de la región. Allí, dice, existe una expectativa especial por verla.
“Nos parece injusto que la película no pueda ver la luz en su propia ciudad”, añade.
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El contrato
Beyker Bances, productor de “Santidad”, sitúa el origen del problema en una relación contractual entre el Arzobispado y el centro comercial donde funciona Cineplanet.
Según su versión, la producción fue informada recién al mediodía del día anterior al estreno de que existía un impedimento para exhibir la película en esa sede. A partir de ese momento buscaron comunicarse con diferentes representantes del Arzobispado y recurrieron incluso a la Dirección de Cultura de Cusco como intermediaria.
Bances afirma que inicialmente encontraron disposición para buscar una salida, pero después recibieron una negativa que describe como definitiva.
Sostiene, además, que durante esas conversaciones se mencionaron criterios relacionados con la fe, la religiosidad y la moral.
La producción, asegura, puso a disposición un enlace para que representantes del Arzobispado vieran previamente la película. Sin embargo, dice no haber recibido confirmación de que efectivamente la hubieran visto.
Bances asegura que tuvo acceso a la cláusula contractual que estaría detrás de la decisión, aunque señala que no puede hacer público su contenido por compromisos legales y contractuales con los distribuidores. También sostiene que, durante una conversación con el asesor legal del Arzobispado, le preguntó directamente si lo que estaba ocurriendo podía considerarse censura.
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Otra pantalla
La imposibilidad de estrenar en esa sala no necesariamente significaría que “Santidad” quede fuera del Cusco.
La producción ya inició conversaciones con Cinerama para evaluar una posible exhibición en otro complejo de la ciudad. El problema, explica Bances, es que la cartelera se programa con anticipación y encontrar funciones disponibles de inmediato no resulta sencillo.
Para los productores, el impacto no es solo simbólico. También existe una inversión y un compromiso asociado a los fondos concursables del Ministerio de Cultura con los que fue financiada parte de la distribución. Uno de los objetivos del proyecto, explica Bances, era precisamente descentralizar la exhibición y conseguir que la película hecha en Cusco pudiera ser vista por el público cusqueño.
La cinta, además, carga una historia larga. Espinoza comenzó a trabajar en el proyecto hace más de 15 años. En 2021 recibió un estímulo económico para su realización y la película fue producida en 2023. Este año llegó finalmente a las salas.
Antes de este episodio, “Santidad” ya había tenido contacto con el público. Formó parte de la sección Preestrenos Nacionales del Festival de Cine de Lima y el 16 de septiembre realizó un avant premiere en el mismo Cineplanet del Real Plaza Cusco. Dos días después tuvo también una función para prensa en el Centro Cultural de la Pontificia Universidad Católica del Perú.
La producción asegura que esas presentaciones reforzaron su expectativa de que la cinta pudiera tener un recorrido comercial normal. Entonces llegó el inconveniente.
“Creemos que con estas muestras de recepción y solidaridad las salas de cine le abrirán las puertas a Santidad y le darán buenos horarios y condiciones adecuadas”, remarca Beyker Bances.
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