El distinguido y reconocido escritor y periodista Luzmán Salas Salas debe ser, en los actuales momentos, la voz cimera de la literatura cajamarquina, con una respetable producción teórica y crítica plasmada en importantes títulos, en cuyo conjunto encontramos, para nuestra sorpresa, un amplio y divertido conjunto de relatos humorísticos ocurridos no solo en Cajamarca, sino también en otras ciudades y provincias.

En lo personal, por asociación, el importante libro del autor cajamarquino actualiza y fortalece nuestro volumen “Cuentos de mi padrino y otras mentiras”, tan pirateado grosera e inescrupulosamente por editores antiéticos, así como nos reafirma en nuestro empeñoso libro “Historia de un farol: César Vallejo en anécdotas”. Pero no nos apartemos y volvamos al tema.

IMPORTANCIA PERSONAL Y SOCIAL

Antes de su amplia y divertida muestra de relatos anecdóticos, el autor destaca la importancia del relato humorístico en las personas que lo cultivan, de manera que: favorece la capacidad de las personas de pensar con facilidad y con mayor complejidad; fomenta la creatividad y el aprendizaje educativo; ayuda a superar las situaciones de estrés y conflictivas; flexibiliza rigideces y favorece el camino para la amistad y la comprensión entre las personas.

REPERCUSIONES EN LA EDUCACIÓN

Por otro lado, el autor destaca la importancia del humor en el quehacer educativo, por lo que su selección es una notable ayuda en la tarea educativa. Específicamente resalta estas cualidades del relato humorístico: se trata de un importante recurso para manejar conflictos y afrontar situaciones emocionales difíciles; estimula la capacidad cognitiva, la creatividad, la imaginación, la interrelación humana, el proceso de la comunicación personal y social; propicia un ambiente amable, generoso y divertido; favorece el proceso del aprendizaje; constituye un acto de amor, humor y alegría. A estas alturas, Luzmán cita al profesor, intelectual y escritor estadounidense Howard G. Hendricks: “La enseñanza que deja huella no es la que se hace de cabeza a cabeza, sino de corazón a corazón”.

Pero no es el único autor al que cita, sino también al mexicano Jorge Puente, de quien destaca su afirmación: “Quien tiene una sonrisa sincera en el rostro, tiene a Dios en su corazón”.

Del mismo modo cita las expresiones del original y profundo filósofo Nietzche: “El hombre sufre tan terriblemente en el mundo que se ha visto obligado a inventar la risa”.

Y no solo acude a los notables y extraordinarios autores, sino al propio filósofo hindú Rabindranath Tagore: “Si lloras por haber perdido el sol, las lágrimas no te dejarán ver las estrellas”.

Con buen criterio pedagógico, el autor recomienda a los lectores de su importante, ameno y divertido libro: “Lee estos relatos humorísticos y vuélvelos a contar con la chispa de tu oralidad, con el tono y emoción requeridos, con los apropiados gestos y modulaciones de voz, sin prescindir de los detalles necesarios para lograr el anhelado efecto placentero”.

PROCESO

El libro del importante y reconocido profesor universitario y crítico no es una compilación de historias, relatos o textos, sino una elaboración personal sustentada en una paciente y sutil recopilación de hechos y situaciones cotidianas y circunstanciales. Los protagonistas o personajes pertenecen a diversos estratos educativos, ocupaciones, profesionales, sociales y culturales; el espacio, si bien es de predominio cajamarquino, también recoge hechos ocurridos en otros pueblos y ciudades; por ejemplo, en Celendín, Jaén, Cutervo, Chilete, Chiclayo, Lima… Es decir, el universo no solo es local, sino también regional y nacional.

ALGUNOSO TITULOS

En realidad, el libro de Luzmán contiene más de un centenar de relatos humorísticos; de manera que como ejemplos podemos citar: Ir por lana y salir trasquilado, El loro filósofo, El humor de mi viejito, El gallo garañón, Ocurrencia de César Vallejo, El refrán del gringo, Las dos tetitas, El malentendido horario alterno, Los hermanos burros, Mala operación de hemorroides, El burro astrónomo, Las vacas daban leche en polvo, La cólera del gringo Jorge, Leguía y Sánchez Cerro, Etc.

MUESTRAS

A manera de ilustración citamos estas muestras: “Error de interpretación”: en el salón de clase, el profesor pidió a un alumno que conjugue el verbo nadar. El niño se puso de pie y en voz alta, ante sus compañeros gritaba:

—Yo nado, tú nadas, él nada, nosotros nadamos…

El profesor, impactado e incómodo por la pronunciación tan sonora y estridente del estudiante, lo interrumpió, y desde el fondo del aula, moviendo verticalmente sus dos manos, le ordenó:

—¡Más bajo!, ¡más bajo!, ¡por favor!

Y el alumno, en errónea interpretación, para cumplir con la orden del docente, siguió conjugando, pero con esta variante:

—¡Yo buceo, tú buceas, él bucea, nosotros buceamos!

También citamos otro relato de tema y ambiente escolar. “El mal entendido horario alterno”: durante mis años de estudios secundarios, me sorprendió la gran cantidad de alumnos en nuestra Gran Unidad Escolar San Ramón de Cajamarca. Debido a dicha masificación estudiantil, la organización y conducción institucional se tornaron complejas. En aquel entonces, los alumnos, profesores y empleados asistían por la mañana y por la tarde, y la medida más adecuada para mejorar el control de la marcha institucional radicaba en dividir en dos grupos de asistencia.

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