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por Luz Alarcón
Actualizado el 1 de Set, 2026 8:46 pmUn estudio del regulador resalta que, pese a que la pobreza multidimensional en Perú se redujo de 44,4% en 2024 a 39,7% en 2025, la mejora se concentró en hogares cercanos al umbral de pobreza. No obstante, las familias con mayores carencias simultáneas no mejoraron sus niveles de privación.
En el Perú, superar la línea de pobreza por ingresos no garantiza contar con condiciones adecuadas de vida y que en algunos casos tienen que seguir enfrentando carencias en servicios básicos.
Alrededor de 2,6 millones de personas consideradas no pobres por ingresos no tienen acceso al agua potable, según un estudio del Centro de Análisis y Monitoreo de la Información del Agua Potable (Cami Yaku) de la Superintendencia Nacional de Servicios de Saneamiento (Sunass).
La investigación muestra que en 2025 el 39,7% de la población se encontraba en pobreza multidimensional, frente al 25,7% de pobreza monetaria. Esta medición considera privaciones relacionadas con servicios básicos, salud, educación, vivienda, empleo y protección social.
Aunque la pobreza multidimensional se redujo de 44,4% en 2024 a 39,7% en 2025, la mejora se concentró principalmente en hogares cercanos al umbral de pobreza, mientras que las familias con mayores carencias simultáneas no mejoraron sus niveles de privación.
El estudio estima que un hogar con acceso al agua potable tiene una probabilidad de 32,5% de encontrarse en pobreza multidimensional, frente al 69,3% que tendría en un escenario contrafactual sin el servicio.
En el caso de la pobreza monetaria, el acceso al agua reduce la probabilidad de ser pobre en 11,6 puntos porcentuales. Incluso si se excluye del índice el propio indicador de acceso al agua, el efecto continúa siendo significativo y alcanza 26,8 puntos porcentuales.
La investigación también simula qué ocurriría si se eliminaran las carencias de agua y saneamiento en los hogares que actualmente no cuentan con estos servicios.
La universalización del acceso al agua reduciría la pobreza multidimensional en 1,46 puntos porcentuales. Si se cerraran simultáneamente las brechas de agua y saneamiento, el indicador pasaría de 39,7% a 34%, una reducción de 5,66 puntos porcentuales.
El efecto sería mayor en el ámbito rural: la pobreza multidimensional pasaría de 78,9% a 69,9%, una reducción de 9,02 puntos porcentuales.
Sunass precisa que se trata de un ejercicio contable y no de una predicción, pues la simulación elimina la privación de agua y saneamiento, pero mantiene las demás carencias de cada hogar.
¿Por qué persiste la brecha de agua?
El presidente de Sunass, Mauro Gutiérrez, explicó que, pese a las inversiones realizadas en los últimos años, la reducción de la brecha ha sido limitada porque la población también aumenta de manera dispar: mientras en varias zonas de la sierra y la selva la población disminuye, en la costa aumenta.
Otro obstáculo es el costo. Según Gutiérrez, una nueva conexión puede llegar a costar S/90.000, debido a la expansión de las zonas periurbanas y a que parte de la población se ubica en cotas más altas, lo que requiere sistemas de bombeo o en algunos casos también se debe romper roca para instalar tuberías.
El funcionario vinculó esta situación con el ordenamiento territorial. Una expansión urbana desordenada encarece la provisión de agua y otros servicios, mientras que densificar zonas donde ya existe infraestructura podría reducir las inversiones necesarias.
El estudio también advierte que el reto no termina con conectar hogares. Entre 2024 y 2025, la privación de acceso a agua segura pasó de 72,7% a 70,7%, lo que refleja que aún falta garantizar disponibilidad y calidad del servicio.
Tags agua potable Sunass Únete a nuestro canal en WhatsApp Siguenos en
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