Hoy en aula uno de mis alumnos del tercero me dice: 'profe, ¿las matemáticas sirven para algo en la vida real?'. Le llevé a la ventana, le mostré los andenes y le dije: 'cada ángulo que ves acá fue calculado por tus abuelos, sin calculadora'. Se quedó callado, sumaq momento. Ojalá más chicos entiendan que el saber no viene solo de Lima.