La idea es simple: vota por quien consideres mejor, o incluso por quien creas menos malo, pero vota.

Hazte responsable de tu decisión. Piensa tu voto, evalúa las opciones y elige. Y si te equivocas, asúmelo. Lo irresponsable es lavarse las manos votando en blanco y luego decirlo con orgullo, como si no participar te hiciera superior o te librara de responsabilidad.

No votar por nadie también tiene consecuencias. El destino de lo que pase lo vamos a sufrir todos, por eso vot…