Los ingresos tributarios del Gobierno Central alcanzaron en junio uno de sus mejores desempeños del año, con un crecimiento real del 27,2% frente al mismo mes de 2025. Sin embargo, el resultado está fuertemente atado al ciclo alcista de los metales, en particular del cobre y el oro, lo que genera dudas sobre su sostenibilidad.
Para José De Echave, investigador de CooperAcción y exviceministro de Gestión Ambiental, el alza responde a un factor claro: el incremento de la recaudación minera está vinculado al alza de las cotizaciones. “Ha aumentado significativamente, pero está vinculada principalmente al alza de las cotizaciones. Con precios tan altos del cobre y, sobre todo, del oro, la renta de las empresas mineras ha crecido de manera importante”, afirmó en entrevista con La República.
Esa lectura coincide con el último boletín de Actualidad Tributaria de CooperAcción, que advierte que buena parte del avance responde a factores extraordinarios. El organismo plantea que mantener este ritmo de ingresos dependerá de reformas que fortalezcan la estructura tributaria y reduzcan la dependencia de los ciclos favorables de las materias primas.
El repunte de la recaudación también fue impulsado por el mayor dinamismo de la economía y el aumento de las importaciones, pero el principal motor fue el ciclo favorable de los precios internacionales de los metales, que elevó la rentabilidad del sector minero. En ese contexto, CooperAcción advierte que se necesita una reforma tributaria para evitar que las cuentas públicas queden sujetas al vaivén de los minerales.
Los ingresos tributarios del país registraron un incremento real de 27,2% en junio frente al mismo mes de 2025. En el acumulado de enero a junio, la recaudación alcanzó los S/ 104.432 millones, lo que representa un avance real de 13,1% respecto al primer semestre del año anterior. Solo el Impuesto a la Renta creció 35,7% en junio y sumó un alza de 13,9% durante el primer semestre.
El buen momento de la minería es el principal motor de este crecimiento. El pago del Impuesto a la Renta empresarial, incluida la regularización del sector, aumentó 112% frente al mismo periodo de 2025. Con ese resultado, la actividad minera concentró el 34,9% de toda la recaudación por este concepto —su mayor participación desde 2008— y aportó el 20,1% de los tributos internos del país, el nivel más alto desde 2007. En términos netos, generó S/19.322 millones para el fisco, más del doble que un año atrás.
Sin embargo, este salto no se explica por un aumento similar en la producción extractiva. Mientras la recaudación se duplicó, la producción metálica apenas avanzó 1,2% al primer trimestre de 2026, impulsada principalmente por el cobre y el zinc, en tanto que minerales como el molibdeno, el plomo y el estaño registraron caídas. Aunque ambas cifras corresponden a periodos distintos, la diferencia es suficiente para concluir que el boom tributario no provino de extraer más minerales.
Para el analista De Echave, este escenario reabre una discusión pendiente sobre la política tributaria aplicada a la minería. A su juicio, el país debería evaluar si existe margen para ajustar instrumentos como el Impuesto Especial a la Minería y el Gravamen Especial Minero, una posibilidad que también ha sido planteada por organismos como el Fondo Monetario Internacional (FMI), sin comprometer la competitividad del sector.
La recaudación del sector minero se disparó 112% en junio, pese a que la producción de metales apenas creció 1,2%. El incremento no responde a un mayor volumen extraído, sino a factores externos: el alza en el precio del cobre y del oro elevó las utilidades de las empresas mineras, lo que a su vez incrementó el Impuesto a la Renta que pagan. A esto se sumó la regularización anual del tributo, que captura las ganancias efectivas del ejercicio cerrado.
Para el economista José De Echave, este comportamiento revela una fragilidad estructural de las finanzas públicas. “Históricamente la recaudación aumenta cuando los precios de los minerales están altos y cae cuando esas cotizaciones bajan. Como esos precios se determinan en los mercados internacionales, eso genera mucha vulnerabilidad para las finanzas públicas”, señaló. El antecedente del súper ciclo de metales entre 2007 y 2013 lo confirma: en ese período la participación minera en la recaudación también fue récord, pero se desplomó cuando las cotizaciones retrocedieron. El actual repunte, aunque fortalece las cuentas fiscales, sigue atado a un factor que el Perú no controla.
Pese a ello, el buen momento minero ha permitido mejorar temporalmente las cuentas públicas. A mayo, el déficit fiscal acumulado de los últimos doce meses cayó a 1,6% del PBI, por debajo de la meta de 1,8% prevista para este año. El propio Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) ha reconocido que este resultado fue impulsado por factores transitorios, entre ellos los altos precios del cobre y las mayores transferencias de utilidades de entidades públicas. La reforma tributaria sigue siendo la tarea pendiente para sostener los ingresos fiscales más allá de los vaivenes del mercado internacional.
Frente a este escenario, el exviceministro De Echave planteó que el siguiente paso debe ser una reforma tributaria estructural. “Necesitamos una reforma tributaria estructural. Eso permitiría que los ingresos tributarios mejoren de manera sostenida y no dependan únicamente de la volatilidad de los precios de los minerales”, sostuvo. A su juicio, esa reforma debería apoyarse en una mayor formalización de la economía, combatir la evasión y el incumplimiento tributario, revisar las exoneraciones fiscales y aumentar el peso de los impuestos directos. Solo así, dijo, el crecimiento de la recaudación dejará de depender de factores que el país no controla, como la cotización internacional de los minerales, y podrá sostenerse incluso cuando el ciclo de precios deje de ser favorable.
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