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por Redacción RPP
Actualizado el 27 de Set, 2026 7:11 pmLos internos ejecutan actividades productivas para adquirir competencias laborales, generar ingresos propios y construir nuevas oportunidades de vida.
Un total de 29 763 internos trabajan actualmente en los diversos establecimientos penitenciarios del país como parte de las acciones orientadas a su resocialización y reinserción social.
De acuerdo con las cifras oficiales del Instituto Nacional Penitenciario (Inpe), esta población está conformada por 27 282 varones y 2 481 mujeres, quienes ejecutan actividades productivas para adquirir competencias laborales, generar ingresos propios y construir nuevas oportunidades de vida.
En un comunicado, la entidad indico que, en el penal Lurigancho, uno de los centros con mayor actividad, 1 808 internos laboran distribuidos en 44 talleres de trabajo y 25 talleres pertenecientes a empresas aliadas al programa Cárceles Productivas.
"En estos espacios se desarrollan 25 actividades productivas, como cerámica, confecciones, tejidos en junco, carpintería, barbería y panadería, otras", detalló.
Emprendimiento y capacitación
Para acceder a estos espacios, el coordinador del Área de Trabajo y Comercialización del penal, Marcos Gerardo Ita Benites, sostuvo que los aspirantes deben contar como mínimo con la educación primaria concluida, asistir a los centros educativos del penal o poseer habilidades previas, tras lo cual pasan por una evaluación técnica del personal de tratamiento que se formaliza mediante un acta de consejo.
"Los emprendimientos permiten que el interno pueda tener un ingreso económico. Con esto apoyan a su familia; desde acá ellos mantienen su hogar", dijo.
Entre las historias que sustentan este programa se encuentra la de Juan Carlos Barrios Guevara, de 35 años, quien lleva un año y medio recluido y se especializó en la fabricación y pintura de piezas de cerámica, labor que le permite enviar sustento económico a sus cuatro hijas.
"También recibimos orientación de la Sunarp, que nos dio charlas sobre cómo podemos tener un emprendimiento", señaló, según cita el Inpe.
Asimismo, Jefferson Huayta Rengifo, de 35 años y con 11 años de reclusión, ha aprovechado su permanencia para capacitarse en computación, confección textil dentro de la empresa Heyluc y en servicios de barbería, corte y diseño.
"Me di cuenta que me gusta, he aprendido a hacer corte, barbas, diseños de cejas. También Sunarp me ha capacitado y nos ha enseñado cómo iniciar un emprendimiento y estoy agradecido por eso", expresó.
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