¿Castigar o no castigar? Esa es una de las dudas que más ronda a los padres cuando sus hijos desafían las reglas de la casa. El temor a gritarles, negarles algo o imponerles una consecuencia por miedo a ‘traumatizarlos’ puede terminar convirtiéndose en permisividad. Pero tampoco los golpes son una solución. La clave está en saber qué medidas tomar y, sobre todo, cómo hacerlo.

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Para el psicólogo Héctor Lazo, un castigo puede consistir en reducir o retirar por un tiempo aquello que más disfruta el menor: el celular, los videojuegos o alguna actividad recreativa. Y, paralelamente, con la cabeza fría, explicarle que toda conducta tiene consecuencias, y por qué se está aplicando ese castigo.

Si tu hijo es muy rebelde, no acepta un ‘no’, desafía constantemente las reglas y ninguna corrección parece funcionar, acude a un especialista porque podrían ser rasgos psicopáticos. Foto: Istock
Si tu hijo es muy rebelde, no acepta un ‘no’, desafía constantemente las reglas y ninguna corrección parece funcionar, acude a un especialista porque podrían ser rasgos psicopáticos. Foto: Istock

No hay que tener miedo de llamar la atención de forma enérgica y poniendo límites. Eso no genera traumas. Pero esa firmeza no debe confundirse con violencia psicológica ni verbal. Una cosa es llamar la atención y otra humillar o insultar”, señala.

Lazo considera que, como sociedad, hemos pasado de un extremo a otro. De familias que corregían con violencia a hogares donde no hay reglas por miedo a causar daños emocionales en niños y adolescentes. “Los hijos necesitan libertad y comprensión, pero también límites que los adultos deben establecer y sostener”, afirma.

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