Para Humberto Del Castillo Drago, fundador del Centro Areté y autor de diversos libros, es muy importante que el líder esté en constante contacto consigo mismo y cuide su dimensión física, psicológica y espiritual. Destacó las virtudes de la humildad, prudencia, fortaleza y justicia en un líder.

Para el psicólogo clínico Humberto del Castillo una persona que busca la felicidad, la vida plena, que busca vivir la virtud, debe cultivar las dimensiones biológica, psicológica y espiritual.
Para el psicólogo clínico Humberto del Castillo una persona que busca la felicidad, la vida plena, que busca vivir la virtud, debe cultivar las dimensiones biológica, psicológica y espiritual. | Fotógrafo: Unsplash

Nos estamos olvidando de vivir una disposición permanente que es la virtud. En nuestro mundo contemporáneo se necesita mucho vivir la virtud como un camino de integración interior, reconciliación y maestría personal. Así lo señala el psicólogo clínico, autor de ocho libros y conferencista internacional Humberto Del Castillo Drago. 

En su libro “El líder virtuoso y las habilidades para la vida”, Del Castillo Drago explica que la virtud es entendida como una disposición habitual y firme de hacer el bien. Desde esa autoposesión, maestría personal, incluso desde esa relación con lo trascendente, pueden surgir otras habilidades, otras competencias, según explicó. 

“Las habilidades para la vida son capacidades como la comunicación asertiva, la escucha empática o la proactividad. Las habilidades para la vida son importantes, pero van en una línea más práctica, concreta y de habilidad que se utilizan para mejorar como persona. Mientras que la virtud es algo que está en el fondo de la persona”, dijo.

Visión bio-psico-espiritual

Para el especialista, es muy importante entender que el ser humano es una unidad inseparable: biológica, psicológica y espiritual. “Desde la teología Tomista, que es la más difundida, se habla de que el ser humano es alma y cuerpo. Ahí se desarrolla y se explica el alma como un alma espiritual. Entonces tenemos un alma y un cuerpo”, dijo.

“Pero, la tradición de los primeros siglos del cristianismo se habló de las tres dimensiones del ser humano: Alma, cuerpo y espíritu. Una dimensión psicológica, una física y una espiritual. Esa mirada, que se desarrolla en la filosofía y antropología personalista desde siglos atrás incluso en la Biblia, responde bien a lo que vivimos ahora”, comentó. 

Por eso, hoy en día también se habla mucho de la salud integral y se debe cultivar las tres dimensiones de la persona, explicó Del Castillo Drago. “En últimos estudios en neuropsicología y en neurociencias hay una serie de hechos en nuestra vida que no son solamente psicológicos, sino que son muchas veces son bio-psico-espiritual”, dijo. 

Y agregó que “cuando hay un hecho en mi vida que me impacta y me genera ansiedad, ya eso no es algo solamente psicológico como una vivencia interior, sino que ya nos hemos dado cuenta que ahí lo que se dispara, por decirlo de alguna manera, es una hormona que se llama el cortisol, que es lo que más ansiosos nos pone”, explicó Del Castillo, fundador del Centro Areté. 

“Me parece que una persona que busca la felicidad, la vida plena, que busca vivir la virtud y desde la virtud, pues esta mirada del ser humano como unidad bio-psico-espiritual es muy importante y potente, porque uno va a ir cultivando sus distintas dimensiones”, comenta. 

Finalmente, dijo que un líder tiene que estar todo el tiempo alimentando su vida interior, las tres dimensiones de las cuales hemos hablado. O sea, cuidando su dimensión física, psicológica y espiritual.

“La dimensión espiritual tiene un desarrollo en lo religioso, pero entendiendo lo espiritual como esa relación con los valores trascendentales y la trascendencia”, puntualizó. 

Asimismo, destacó que un líder está invitado a vivir la humildad, que es admitir y asumir con realismo el lugar que ocupamos en el mundo. “La humildad es aceptarme tal como soy, con virtudes, cualidades, defectos y limitaciones. Y la humildad también me invita a aceptar mi historia personal, a reconocer lo bueno que hay en mi vida”, dijo. 

“La prudencia es otra virtud del líder que muchas veces se plantea como el faro que ilumina el camino, como ese norte que guía nuestras vidas. Yo creo que un líder imprudente, impulsivo, temperamental puede hacer mucho daño”, comentó Humberto Del Castillo, psicólogo clínico con más de 17 años de expriencia. 

Y agregó que “la fortaleza también es importante, porque asegura y capacita a la persona humana a obrar el bien, a concretar esos buenos deseos”, expresó. Por último, señaló que otra virtud importante en un líder es la justicia, que es una forma de actuar de acuerdo con la verdad, respetar la realidad de las personas en sus circunstancias.

El sábado 20 de junio se llevará a cabo el taller presencial “Sanando Heridas Afectivas. Herramientas psicoespirituales”, a cargo del psicólogo Humberto del Castillo. Para más información e inscripciones comunícate al +57 313 6603068.

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