Ayer se ha oficializado el cambio de colocación de 23 generales de la Policía Nacional, quienes bajo el mando del flamante comandante general, Fredy López, son los llamados a comenzar a generar resultados en la lucha contra la criminalidad que en los últimos días ha mostrado su rostro más fiero con el secuestro y cuádruple asesinato ocurrido en Trujillo, y la muerte a tiros de una candidata al Gobierno Regional de Áncash, quien fue atacada en un mercado de Caraz.

Es verdad que muchos de estos cambios son habituales ante el ingreso de un nuevo comandante general, lo que hace que por antigüedad el organigrama se mueva “hacia arriba”. Sin embargo, la remoción de 23 oficiales de un plumazo parece responder más a una estrategia para reforzar la lucha contra la extorsión, el sicariato, el robo, la minería ilegal, el lavado de activos y la trata de personas, y de comenzar a mostrar resultados palpables para la ciudadanía acosada por delincuentes.

No debería llamar la atención la salida del mediático general PNP Víctor Revoredo de la estratégica y operativa jefatura de la Dirección de Investigación Criminal (Dirincri) y su envío a un escritorio en la Dirección de Asuntos Internacionales (Dirasint), sobre todo luego de su lamentable papel tras el brutal crimen de Trujillo. Una fuente muy sólida me dice que la idea era pasarlo al retiro, pero que como está recién en su primer año en el grado, mandarlo a su casa sería colisionar con la legalidad.

Si se buscan resultados en la lucha contra la criminalidad, pues tiene que haber cambios. Y es de esperarse que al tiempo que bajen los índices de extorsiones, asesinatos y robos, se lleve a cabo una buena limpieza –fumigación diría yo– de oficiales, técnicos y suboficiales implicados en actos de corrupción, pues uno de los más grandes problemas de la Policía Nacional es la presencia de elementos nocivos que más bien deberían estar en un penal, en lugar de vistir un uniforme que ensucian todos los días.

Sin embargo, no todo en la lucha contra la ola de violencia está en manos de la PNP. Hace pocos días hemos visto en una audiencia de prisión preventiva, cómo el hampón Jhonsson Cruz Torres (a) “Jhonsson Pulpo” figuraba como un ciudadano sin antecedentes, cuando tiene una condena de cadena perpetua vigente. Lo advirtió la propia fiscal del caso. ¿Quién le dio una manito? La fumigación también tiene que darse en el sistema de justicia, pero esa es otra historia.

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