Antes del 28 de julio, el presidente interino José María Balcázar tendría la clara intención de indultar al golpista Pedro Castillo, a pesar de que la ley se lo impide. Así lo advierte Iván Slocovich Pardo en su columna, donde llama a los peruanos que creen en la democracia y el respeto a la legalidad a mantenerse muy atentos. La liberación del reo del penal Barbadillo, quien además debe responder por múltiples y graves acusaciones de corrupción, sería posible solo si el ministro de Justicia y Derechos Humanos, Luis Jiménez Borra, refrenda la medida, pero hasta el momento se opone.

La primera señal de que se concretaría la libertad de Castillo sería la salida del ministro Jiménez Borra, quien no está dispuesto a avalar una ilegalidad que le traería serios problemas políticos y legales. En su lugar, podría ser relevado por cualquier legislador de izquierda, de esos que fueron elegidos por el partido del prófugo Vladimir Cerrón, que esté llano a pasar a la historia como el que se prestó al sucio juego de indultar a quien debería pasar varios años tras las rejas por golpista y ladrón.

Slocovich Pardo advierte: mucha atención con el feriado largo que se viene antes de Fiestas Patrias. Cuidado con que en Palacio de Gobierno crean que, como la gente anda distraída, descansando, de paseo o de viaje, van a poder liberar fácilmente a Castillo. El expresidente, que antes la pegaba de “duro” sindicalista y “revolucionario”, hasta hace poco ha estado tratando que le den un indulto “humanitario” porque le duele la espalda o sufre de ansiedad, cuadros que tranquilamente pueden ser tratados en un penal como Barbadillo.

Mientras el Poder Ejecutivo define cuándo enviar a la calle al golpista, su imitador Roberto Sánchez, desesperado por recuperar vigencia política, promueve movilizaciones en favor del profesor que intentó un golpe de Estado fallido. Las instituciones y la legalidad funcionaron para defender la democracia y decirle no a quien pretendió sacar a la tropa, cerrar el Congreso y asaltar el sistema de justicia. Por otro lado, imagino que la presidenta de México, Claudia Sheinbaum —una gran enemiga del Perú y de la democracia— ya analiza cómo acoger con todas las comodidades al profesor golpista si Balcázar se atreve a violar la ley e indultarlo. Así, desde lo que queda de su embajada en Lima o desde su país, este sujeto se burlaría de la justicia peruana y de todos los ciudadanos, en lugar de cumplir su condena, que con toda seguridad será ratificada en todas las instancias judiciales. Diario Correo

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