El director de Investigación Criminal de la PNP, Víctor Revoredo, protagonizó ayer un episodio bochornoso. Durante una entrevista en el programa “Al Día con Willax”, fue cuestionado por la presentación pública de sospechosos de la matanza ocurrida en Trujillo sin que existieran pericias o investigaciones concluyentes que sustentaran plenamente esas acusaciones. Cuando las preguntas comenzaron a incomodar, llegó una llamada telefónica providencial. Revoredo dijo que debía cumplir una diligencia y abandonó el set. Demasiada casualidad para una institución que necesita transmitir precisamente lo contrario: seguridad, firmeza y transparencia.

Las redes sociales hicieron lo que suelen hacer cuando huelen sangre: no perdonaron. “Papelón”, “patético”, “incompetencia pura” y hasta pedidos para reestructurar la Policía fueron algunas de las reacciones. Más allá de la exageración propia de las redes, el episodio dejó una imagen pésima. Un alto jefe policial no puede aparecer arrinconado ante preguntas legítimas y mucho menos abandonar una entrevista cuando las respuestas se vuelven difíciles. Si la autoridad tiene argumentos, los expone; si cometió un error, lo reconoce; si una investigación está en curso, lo explica. Lo que no puede hacer es desaparecer por la puerta falsa.

Pero hay algo todavía más preocupante. Un día antes, el propio Revoredo había declarado en RPP: “Nosotros no somos enemigos de Los Pulpos (...) queremos llevarlos ante la justicia y que los corrijan, que los resocialicen”. Nadie cuestiona que los delincuentes deben enfrentar un debido proceso y que la resocialización forma parte del sistema penal. Pero una cosa es respetar el Estado de derecho y otra transmitir un mensaje que parezca de comprensión hacia una organización criminal que ha sembrado terror. La Policía debe perseguir al crimen con firmeza, dentro de la ley y sin complejos. No necesita enemigos, pero tampoco necesita parecer amiga de quienes aterrorizan a la población.

El problema de Revoredo no es solamente comunicacional: sus apariciones públicas terminan debilitando la autoridad de toda la institución. El nuevo comandante general de la PNP, Freddy López Mendoza, tiene una oportunidad para recuperar credibilidad y darle nuevos aires a la Policía. Para ello debe evaluar la permanencia de Revoredo.

Canal oficial de WhatsApp 📲

Diario Correo

Síguenos en WhatsApp y recibe las noticias al instante

UNIRME AL CANAL → 📍 Noticias · Política · Mundo· Actualidad

Leer artículo completo en diariocorreo.pe →