Los sismos que sacudieron el occidente de Colombia y Venezuela en junio dejaron un saldo trágico que continúa ascendiendo. En el país caribeño, las autoridades han elevado a 331 el número de fallecidos tras el terremoto de magnitud 7.4 ocurrido hace dos semanas. Por su parte, la cifra de muertos en Venezuela se actualizó a 6509 a los dos meses de los fuertes movimientos telúricos registrados.
Más allá del dolor, las acciones de reconstrucción ya están en marcha. En Chocó, el presidente Abelardo De La Espriella encabezó el inicio de la restauración de viviendas afectadas por las ondas sísmicas. El mandatario oficializó la llegada de los primeros cargamentos de ayuda técnica para las familias perjudicadas: «Este proceso no es una promesa. Hoy comienza la entrega de las primeras 480 toneladas de materiales... Para que la recuperación comience ahora».
De manera paralela, los gobiernos de Colombia y Venezuela pusieron en marcha planes integrales para reponer la infraestructura pública colapsada. En ambos territorios, las brigadas técnicas y de auxilio humanitario continúan desplegadas para atender a los miles de damnificados.
El plan del Ejecutivo contempla la distribución continua de insumos de construcción en los 16 departamentos declarados en emergencia. Los equipos de ingeniería militar y transportes coordinan el traslado fluvial y terrestre de las estructuras prefabricadas hacia las comunidades ribereñas.
El reporte de emergencia presentado por las autoridades colombianas también contabiliza un balance devastador: 4439 personas heridas y 240 ciudadanos en condición de desaparecidos entre los escombros. Mientras tanto, la entrega de materiales avanza con el objetivo claro de que la recuperación comience ya.
Aunque los sismos de magnitud 7.2 y 7.5 sacudieron el estado de La Guaira, Venezuela, las faenas de despeje continúan lideradas por organismos de protección civil. Las autoridades locales informaron que la maquinaria pesada se concentra en despejar las vías principales para facilitar el acceso de los convoyes de ayuda social. Sin embargo, la lentitud en los procesos de edificación mantiene a cientos de familias a la espera de la ayuda estatal prometida para recuperar sus hogares. Los testimonios de los ciudadanos afectados reflejan esa incertidumbre sobre la reconstrucción de los barrios devastados en la costa venezolana.
En Colombia, el impacto del sismo dejó más de 361.000 personas damnificadas que perdieron sus pertenencias y medios de sustento en zonas rurales y urbanas. El jefe de Estado precisó la magnitud de la destrucción en las provincias occidentales: «Tenemos 31519 viviendas destruidas. 178236 viviendas afectadas». Las cuadrillas de evaluación técnica continúan realizando inspecciones estructurales para determinar qué inmuebles deberán ser demolidos por riesgo de derrumbe.
Mientras tanto, la cifra total de fallecidos ha subido a 331 tras las últimas actualizaciones. Ante esta crisis humanitaria, el gobierno nacional decretó estado de emergencia económica por terremoto para activar mecanismos de protección social y agilizar la respuesta ante el desastre natural que azotó al país.
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