La primera novela del escritor húngaro, Premio Nobel de Literatura 2025, anunciaba a un autor dispuesto a hallar en la densidad y la digresión discursiva, y en la complejidad estructural, el camino a la construcción de una poética signada por la universalidad de algunos de sus temas, como el fin del mundo o la decadencia social.
La decisión de los suecos para evitar más controversias tras la crisis del 2018, que puso contra las cuerdas a la Academia por un escándalo sexual y pospuso el galardón, fue privilegiar la riqueza literaria antes que su opción política. Los hechos hablan por sí solos: desde el 2019 hasta hoy, todos los laureados ostentan indiscutible calidad, pero de lejos, el mejor es László Krasznahorkai (1954). La Academia, tras ese escándalo que trajo como consecuencia no otorgar el premio en esa edición, decidió enfocarse estrictamente en la obra.
Krasznahorkai es literatura pura, exigente y desafiante. Su primera novela de 1985, Tango satánico (Acantilado), fue llevada al cine por su compatriota Béla Tarr. El director empezó a filmar en 1992 y la terminó en 1994. El resultado: la película Tango satánico dura siete horas y 12 minutos. Esta es una obra maestra del cine mundial y, para más señas, formó parte de la programación de la última edición del Festival Internacional de Cine de Lima PUCP, que la proyectó completa el pasado domingo 9 desde las 3:00 p.m.
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"Tango Satánico" (Acantilado). Precio: S/. 99. Imagen: Difusión.
Krasznahorkai nos cuenta la historia de un pueblo agrícola, cuyos habitantes ven pasar la vida en medio de un ambiente desalentador. Nos hallamos en la Hungría comunista de los 80. Este escenario cambia con la llegada de Irimiás, a quien consideraban muerto. Irimiás no llega solo; viene acompañado de Petrina. Ambos se aprovechan de la desesperación de los pobladores por salir de su situación, a quienes intentan convencer de que les den dinero para irse a otro lugar y empezar de nuevo. Bajo estas coordenadas, el autor húngaro nos da una metáfora sobre el uso del poder y la manipulación. La narrativa densa y digresiva construye un universo donde la decadencia social es el telón de fondo inevitable.
El título de la novela guarda relación con su estructura. Está dividida en dos partes: la primera va del capítulo I al VI, mientras que la segunda recorre el orden inverso, desde el VI hasta el I. Ese último capítulo de la primera sección acaba con una escena que marea: los habitantes del pueblo bailan borrachos, en una fonda, simulando los pasos de un tango en círculos. De esta manera, el húngaro nos transmite la sensación de pesadez temporal causada por una atmósfera totalitaria, digna de cualquier dictadura. Esa decadencia, Krasznahorkai la proyecta mediante un estilo digresivo y denso; sus frases son largas y se sostienen gracias a la poesía oscura con la que el escritor impregna su prosa y que suscita en el lector el efecto que vale la pena experimentar: el trance de la lectura. No es una lectura fácil. Hay que apagar el celular o desinstalar WhatsApp, pues el mundo no se acabará; poner algo de música a bajo volumen si se prefiere o huir de las distracciones. Vale la pena si se quiere leer gran literatura. Tango satánico es una obra maestra. Apunten las señas sobre László Krasznahorkai.
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