Durante el 4º Congreso Internacional de Reciclaje y Residuos, celebrado en Lima, el ingeniero forestal Carlos Alberto Leyton Cárdenas, director general de Control Ambiental, expuso un modelo industrial que transforma residuos orgánicos industriales y no municipales en compost. Con más de 17 años liderando soluciones de compostaje, Leyton detalló cómo esta propuesta reinserta la materia tratada de forma segura en el ciclo productivo, generando beneficios agrícolas, ambientales y reputacionales.
El país se encuentra severamente rezagado frente a sus vecinos andinos; mientras la región avanza, Perú apenas recicla el 2.7% de sus residuos. Esta crisis ambiental exige pasar del discurso a la acción inmediata.
Su planta operativa en Santa Rosa de Quives destaca como pionera por contar con el aval del Ministerio del Ambiente. La instalación tiene una capacidad anual de 10 000 toneladas, lo que se traduce en un potencial de mitigación climática de hasta 13 000 toneladas de CO2 reducidas cada año. Según Leyton, el proceso logra una reducción directa de 1.3 toneladas de dióxido de carbono por tonelada de materia orgánica tratada.
El segundo pilar del modelo es la recuperación agrícola de los suelos. En lugar de permitir que los gases de efecto invernadero se volatilicen hacia la atmósfera, el tratamiento asegura beneficios directos para la tierra. De esta manera, Control Ambiental no solo mitiga la crisis climática global, sino que devuelve nutrientes al terreno.
La tecnología aplicada permite convertir lo que antes era un problema en una oportunidad productiva, cerrando el círculo de los residuos y demostrando que es posible operar con impacto positivo en la gestión ambiental y la agricultura local. Este enfoque integral posiciona a la empresa como líder en innovación sostenible dentro del sector.
- Nutrición del ecosistema: El abono final reincorpora microorganismos y nutrientes esenciales, ofreciendo un efecto ambiental genuino y regenerativo.
Con la sostenibilidad como una exigencia contemporánea, Leyton abordó el riesgo de que las políticas ambientales empresariales se reduzcan a simples estrategias de marketing o engaño ecológico (greenwashing). Para evitar esto, su empresa asegura la trazabilidad del proceso y entrega a su cartera de clientes certificados técnicos. Esta cartera está compuesta por más de 40 empresas que reciben documentos que cuantifican la reducción exacta de su huella de carbono tras el tratamiento al 100 % de sus residuos.
Mejora estructuralmente, la materia orgánica degradada ayuda a restaurar la composición y el horizonte orgánico de los campos agrícolas. Además, se captura el CO2 para convertirlo en combustible para las bacterias benéficas del suelo mediante un proceso de mineralización del carbono. Al garantizar un ciclo cerrado donde la basura no impacta negativamente en el entorno, las compañías aliadas ganan un legítimo valor reputacional para sus marcas y redes sociales.
«Hoy en día es una lógica para todos que lo que buscamos tiene que ser amigablemente sostenible con el medio ambiente», concluyó Leyton. Así demostró que la economía circular es una realidad operativa e industrializable en el país, logrando un potencial de reducción anual de 13 000 toneladas de CO₂.
Comentarios 3
Súmate a la conversación
Tu comentario es anónimo, pero para evitar bots necesitamos que te registres. Es gratis y toma 30 segundos.
Crear cuenta para comentar Ya tengo cuenta