La venta de entradas a Machu Picchu ha sido objeto de fuertes críticas durante el último quinquenio, un problema que el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur) busca reorientar urgentemente. «El principal problema de Machu Picchu es que hay una plataforma digital para la venta que no fue bien diseñada», señaló Rogers Valencia, ministro de Comercio Exterior y Turismo. Esta mala herramienta envió al mundo un mensaje claro: el sitio carecía de accesibilidad y espacio real para los visitantes.

Para corregir esto, se ha iniciado un estudio clave que determinará si es necesario elevar el aforo del monumento. «Vayamos por partes», precisó el funcionario ante la pregunta sobre si el rediseño implica una nueva plataforma. La respuesta apunta a una solución integral en seis meses.

El enfoque también cambia cómo se mide el éxito turístico. Ya no basta con contar visitantes; ahora se analizan tres variables simultáneamente: el número de viajeros, las noches que permanecen en el país y el monto gastado. Aunque en gasto superamos lo registrado en 2019 por poco, «esa es una meta muy pobre». El ministerio desea sincerar cifras para entender cuánto tiempo se queda cada turista y cuánto gasta.

«Sumar las 3», explicó Valencia. «Hay que entender que nos interesa que vengan más viajeros al Perú, pero también cuánto tiempo se queda y, a la vez, cuánto gasta». Todo es bienvenido e importante para recuperar el ritmo prepandemia en cuanto a visitas extranjeras. El objetivo final no es solo llegar al 2019, sino superar esa referencia con un turismo de mayor calidad y permanencia.

Rogers Valencia, ministro de Comercio Exterior y Turismo. Foto: Mincetur. «No se eliminará la venta presencial, sino que el "rezago" de la oferta digital quedará disponible en la boletería para quien llegue sin ticket. El objetivo es optimizar la ocupación y la operación, ya que tener espacios vacíos no beneficia a nadie, tal como sucede con los asientos de un avión. Se ha conversado al respecto con el Mincul, entidad encargada del manejo del sitio arqueológico, buscando rediseñar el sistema para volver a lo bueno del 2019: mayor número de visitas sin los problemas actuales. La venta online existe en todo el mundo, pero si un turista llega al lugar sin entrada, se activa una logística compleja. Son 22 los buses autorizados para subir a la ciudadela y cada uno tiene capacidad para 660 espacios por turno. Al igual que ocurre cuando una aerolínea vende un boleto sin garantizar asiento, sería impensable permitir boletos sin medir la logística ni el horario de subida y bajada de cada vehículo. Por ello, no se pueden vender más de 660 entradas para ningún turno específico. Lo que sobre en la venta digital irá a la ventanilla física. Esto permitirá un monitoreo constante de la demanda que determinará el estudio de carga: cómo ampliar o mejorar la capacidad sin saturar los recursos. Es crucial recordar que Machu Picchu no es solo la llaqta; es un santuario histórico con más de 16 lugares arqueológicos asociados. El diálogo busca evitar el desorden generando por una gestión ineficiente y asegurar que la operación funcione fluidamente.

-Se verá ese escenario completo.

Aunque no hemos conversado aún con los responsables, la prioridad es comunicar al planeta que Machu Picchu es accesible y garantiza su visita a este patrimonio mundial. De eso se trata el proceso actual: implementar medidas para optimizar la venta presencial de boletos sin perder la maravilla. No obstante, no vamos a esperar al estudio final porque la plataforma de venta y el control de la logística ya están en marcha como instrumento de gestión. Será un gusto conversar con ellos después, pero aplicaremos estas medidas primero para asegurar que todo funcione correctamente antes de ver ese escenario completo.

Alessandro Azurín

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