El cambio climático y la pérdida de biodiversidad han dejado de ser exclusivamente preocupaciones ecológicas para convertirse en el mayor riesgo económico global. En respuesta a este desafío, el Perú ha dado un salto sin precedentes: el sector financiero nacional logró movilizar US$ 2,171 millones destinados a iniciativas sostenibles, superando la meta de dos mil millones de dólares que el país se había fijado para el 2025 dentro de su Hoja de Ruta de Finanzas Verdes (HRFV).

El anuncio fue realizado por Elvis García, director de Economía y Financiamiento Ambiental del MINAM, durante su exposición «Rumbo a un futuro sostenible: Hitos y desafíos en la Hoja de Ruta de Finanzas Verdes», en el marco del FIVERDE 2026. “Hemos construido las bases, ahora nos toca ampliar la escala. La Hoja de Ruta aporta la dirección, la encuesta aporta la evidencia, y el sistema financiero aporta la capacidad de movilización”, enfatizó García ante líderes del sector público y privado.

El Ministerio del Ambiente planteó movilizar alrededor de US$5.800 millones hacia 2030 para impulsar inversiones sostenibles en distintas regiones del país. (Foto: Difusión)) Nota relacionada

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El alto costo de la inacción y el panorama regional

Para entender la magnitud del financiamiento verde, García contextualizó los riesgos económicos que enfrenta América Latina y el Caribe (ALC). Un incremento de apenas 1°C en la temperatura global puede reducir en 1 punto porcentual el crecimiento del PBI per cápita de la región, empujando hasta a 16,7 millones de personas hacia la pobreza y a 9,6 millones a la pobreza extrema hacia el 2030.

A esto se suma la vulnerabilidad climática del Perú. Un evento extremo como el Fenómeno El Niño podría costar hasta el 2% del PBI nacional y sumar 4,8 millones de personas adicionales en condición de pobreza. Frente a este escenario, las necesidades de capital son monumentales: implementar las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC) en Perú requerirá una inversión estimada de S/ 186,300 millones (S/ 66,300 millones para adaptación y S/ 120,000 millones para mitigación).

La paradoja global, expuesta durante la presentación, es alarmante: mientras el mundo invierte 7,3 billones de dólares en actividades con impactos negativos sobre la naturaleza, solo se destinan 220 mil millones a soluciones basadas en ella. “Por cada dólar invertido en la naturaleza, existen 30 dólares que se invierten en afectarla. Ahí existe un reto importante para reorientar los flujos”, advirtió el vocero del MINAM.

La radiografía de los US$ 2,171 millones

La cifra histórica alcanzada por el Perú no es una estimación al azar. Es el resultado de la tercera edición de la Encuesta Nacional de Sostenibilidad Ambiental (ENSA 2025), una herramienta aplicada a 100 entidades del país, que por primera vez permitió medir cuánto financiamiento verde se está canalizando realmente a través del sistema financiero nacional.

Estos recursos se están inyectando en la economía a través de 39 productos y servicios financieros verdes, abarcando créditos, bonos y fondos de inversión. (Foto: Difusión)

Según los datos revelados en el foro, la movilización de capital está liderada por la Banca, que reportó US$ 1,835.2 millones a través de 6 entidades. Le siguen de cerca las Microfinancieras, que han mostrado un dinamismo notable movilizando US$ 281.6 millones mediante 16 entidades, acercando el capital sostenible a las bases de la pirámide económica. Por su parte, el sector de Aseguradoras reportó US$ 1.8 millones a través de una entidad.

Estos recursos se están inyectando en la economía a través de 39 productos y servicios financieros verdes, abarcando créditos, bonos y fondos de inversión enfocados en energía limpia, agricultura sostenible, bosques, economía circular (donde Perú tiene un 1.8% de circularidad frente al <1% regional) y transporte sostenible.

Bionegocios y Amazonía: El impacto real en el territorio

Más allá de las grandes cifras macroeconómicas, el financiamiento verde ya está transformando vidas y territorios, especialmente en la selva peruana. García presentó los contundentes resultados de dos iniciativas clave:

Por un lado, el Programa para Bionegocios, enfocado en la microfinanza amazónica. A la fecha, se han canalizado S/ 43,7 millones a 10 entidades financieras, logrando desembolsar S/ 29,9 millones en créditos directos para 4,347 bionegocios. Esto ha permitido la conservación de 8,700 hectáreas bajo manejo sostenible y la capacitación de más de 1,800 emprendedores.

Por otro lado, la aceleradora Impacta Verde mostró un crecimiento exponencial. Con datos actualizados a 2026, esta plataforma ha logrado movilizar US$ 19,159,239(aproximadamente S/ 65.6 millones), financiando a 23 bionegocios estelares de la Amazonía.

El impacto de estos 23 proyectos es profundo:

  • 78,400 hectáreas bajo manejo sostenible.
  • Más de 12,300 productores vinculados directamente, mejorando sus ingresos y calidad de vida.
  • Enfoque en agricultura sostenible, agroindustria, industria alimentaria y productos forestales no maderables.

Además, la quinta edición de Impacta Verde en 2026 ya está preparando a 117 eco y bionegocios de 18 regiones del país para conectar con futuros inversionistas. “El proceso profesionaliza la propuesta de inversión y reduce la distancia entre impacto ambiental y decisión financiera”, señaló la presentación oficial.

Rumbo al 2030: Inclusión, taxonomía y una nueva plataforma

A pesar de los logros celebrados, el MINAM reconoce que los US$ 2,171 millones son solo el principio. La meta de la Hoja de Ruta hacia el 2030 es movilizar casi el triple de recursos, y para ello se están afinando los instrumentos del Estado.

Uno de los hitos más esperados es la próxima aprobación de la Taxonomía de Finanzas Verdes, impulsada mediante un Comité Multisectorial liderado por el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), que estandarizará qué se considera «verde» en el país, evitando el greenwashing y atrayendo mayor capital extranjero.

Asimismo, se destacó la reciente integración de las variables ambientales en la Política Nacional de Inclusión Financiera (PNIF). “Esto es una noticia muy buena, porque permite que los productos verdes lleguen a territorios y segmentos que enfrentan mayores barreras de acceso al financiamiento”, explicó García.

Finalmente, el MINAM anunció la estructuración de una gran Plataforma de Fondos Ambientales que consolidará la oferta en cuatro ejes: Emprende Verde (fondos concursables), Finanza Verde (créditos y garantías para MYPEs), Impacta Verde (inversión de impacto) e Inversión Verde (proyectos a gran escala).

«Nos queda poco más de 4 años para poder llegar a cumplir nuestra meta al 2030. Tenemos que duplicar los esfuerzos de lo que ha sido esta primera medición. Las finanzas son el vehículo, pero el destino final es ser un país más resiliente y mejorar el día a día y la calidad de vida de las personas», concluyó García.

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