La emergencia nacional resalta nuevamente la fragilidad urbana del norte chileno ante tormentas severas. El recuerdo es doloroso: en 1991, un aluvión devastador dejó más de 90 muertos, una docena desaparecidos y cerca de 20.000 damnificados. Hoy, los organismos mantienen vigilancia estricta sobre quebradas y rutas mientras cae la lluvia. Senapred activó el sistema de evacuación para evitar que escombros desde zonas altas alcancen viviendas en las cuatro comunas bajo alerta roja.
El riesgo se mantiene alto por lluvias persistentes. Los albergues ya acogen a quienes abandonaron sus casas; unas 2.000 personas fueron trasladadas a sitios seguros, mientras 540 internos del Centro Penitenciario de Tocopilla salieron preventivamente hacia recintos de Antofagasta.
Ljubica Kurtovic, alcaldesa local, insistió en que evacuar es vital cuando amenaza una nueva bajada de material. "Eso es lo que nos ha costado bastante a las autoridades locales, que la gente pueda dejar su hogar y resguardar sus vidas, más que sus bienes materiales", sostuvo.
La Dirección Meteorológica de Chile (DMC) mantiene una alarma por precipitaciones intensas en el litoral de Tocopilla y Taltal, así como en la cordillera de la costa. Además, existe una alerta por lluvias moderadas a fuertes que se extenderá hasta el miércoles 19 de agosto.
En Tocopilla cayeron cerca de ocho milímetros por hora. La meteoróloga Michelle Adam informó en 'T13 Tarde' sobre un pulso de cuatro milímetros por hora, advirtiendo que podían repetirse precipitaciones de similar intensidad durante la tarde.
El temporal ha forzado una suspensión temporal en las actividades educativas y restringido el flujo del transporte público. Fuera de Tocopilla, esta crisis también cobró su primera víctima fatal: un accidente en la Ruta 1, cerca de Taltal, donde la caída de rocas en el kilómetro 28 provocó el siniestro.
A pesar del caos, las autoridades mantienen alertas específicas para grupos vulnerables. El Consulado de Bolivia en Antofagasta activó canales de comunicación con sus connacionales y definió sedes comunitarias como espacios de resguardo inmediato para familias que deban evacuar.
"Nosotros, como corresponde, nos toca comunicarnos con la colectividad boliviana", señaló el cónsul boliviano en Antofagasta, Efraín Balderas. Asimismo, llamó a cumplir estrictamente las instrucciones oficiales y los protocolos de evacuación establecidos por las autoridades sanitarias y municipales.
Balderas agregó que la municipalidad ya ha preparado puntos de emergencia para atender a los damnificados. Entre los recintos disponibles en Antofagasta se encuentran el liceo A-22, el liceo A-26, la escuela D-74, la escuela F-78 y el estadio regional Calvo y Bascuñán.
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