Perú ha sido reconocido en los World Travel Awards como el mejor destino cultural. (Foto: Andina) Cusco concentra más del 40% de la llegada de turistas nacionales y extranjeros al Perú, siendo su principal fuente económica. Víctor Ballena, coordinador del Observatorio de Comercio Exterior de la Facultad de Economía de la UPC, destaca que el protagonismo del destino es tal: de los más de 7 millones de visitantes en 2025, un millón y medio viajó hasta el Santuario de Macchu Picchu a pesar de los problemas administrativos con las entradas. Sin embargo, hubo visitantes que sí pisaron la ciudadela pero no se “contaron” para medir la capacidad permitida. Cabe destacar que el acceso de estos turistas “invisibles” no es sinónimo de un ingreso gratuito. Surge, por tanto, una pregunta: ¿el Perú está calculando la capacidad de la maravilla mundial desde la venta de boletos o desde la presión real que puede soportar? Edgar Vásquez, extitular del Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur), cuestiona que se mantenga un límite de aforo basado en estudios antiguos con tecnologías obsoletas. Lo califica como “irracionalidad técnica” porque, según explica, no existe una voz oportuna que pueda demostrar con claridad que el ingreso de aproximadamente 125 personas adicionales por día, divididas en dos turnos, cause un daño al sitio, tal como lo ha argumentado la Contraloría. La discusión se centra en si la gestión actual refleja la realidad operativa o permanece anclada en datos superados que no garantizan la conservación del patrimonio frente a las nuevas dinámicas de flujo masivo.

El especialista critica una visión reduccionista que ignora la complejidad social del santuario. Para él, los visitantes "fantasma" no deben disparar alarmas falsas, sino revelar la necesidad de ajustar los intervalos de confianza para evitar forzar límites artificiales.

Bajo esta premisa, Ballena contrasta el debate sobre el exceso con una realidad económica contradictoria. "En el 2025, el indicador de ocupación de camas en Cusco se situó en el casi 33%. Aún existe, por tanto, capacidad para invertir ahí", sostiene. No obstante, la poca transparencia legislativa, los constantes movimientos sociales y la escasez de beneficios públicos constituyen barreras fuertes para el inversor privado.

Así se define "el problema de la gallina de huevos de oro"**: un comportamiento destructivo que busca ganancia inmediata y arruina una fuente sostenible. El especialista añade: "No sabemos qué hacer con los efectos, pero ya sabemos que nos beneficia [...]. Así lo muestran los indicadores de oferta del turismo (arribos y pernoctación). No hay un crecimiento de establecimientos y camas disponibles registradas en el Mincetur". Al parecer, el sector se mueve por un negocio informal carente de servicios alternativos. Esto confirma que se cumple la metáfora: extraer demasiado daña la fuente.

Machu Picchu registró sobrecarga de más de 91,000 personas en 2024 y 2025. Foto: Contraloría

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