Cultura

La quinta edición de la Bienal de Arte y Nuevos Medios VIDEOAKT, que se inaugura este miércoles 19 de agosto a las 7 p. m., en el Ministerio de Cultura de San Borja, marca un hito al expandir sus fronteras más allá de Lima.

Bajo la curaduría general de la artista multidisciplinaria Angie Bonino y organizada por WIRQU, este evento propone como eje temático "Recalibración: ajuste consciente en la era tecnológica"**. Esta propuesta invita a cuestionar desde el arte y el pensamiento crítico hacia dónde se dirige el impacto acelerado de la ciencia sobre la vida contemporánea, las relaciones sociales y el medio ambiente.

La bienal aborda temas cruciales como la tecnología sostenible, el impacto ambiental, la ética y la deshumanización, la dependencia tecnológica, el aislamiento, la descolonización tecnológica, la pérdida de privacidad, la desigualdad social, la automatización y la inteligencia artificial. Asimismo, reflexiona sobre la democratización de la información y la cultura de la inmediatez.

Durante tres meses, desde el 19 de agosto hasta el 31 de octubre, más de 300 artistas, 12 curadores internacionales y más de 30 espacios culturales, académicos y artísticos se reunirán en distintas sedes. La programación ocupará circuitos en Barranco, Miraflores, el Centro de Lima y Pueblo Libre, además de extenderse por primera vez a Cusco y La Libertad.

En Barranco participarán espacios como la Plaza de Armas, UTEC, el Centro Cultural Cholo Terco, Gato Tulipán, Casa Bulbo, La Noche de Barranco, Socorro Polivalente, Puna, Metanoia Cerámica para Sanar, Oders Galería, Magenta Galería y Espacio Encuentro.

Miraflores acogerá el Museo de Sitio Huaca Pucllana–BLOCArt, Laboraleatorio Espacio de Arte, Casa Pausa, Kiosqo y el Centro Cultural Ricardo Palma–FABLAB Perú. En el Centro de Lima se suman el Centro Cultural de Bellas Artes, Casa Bagre y La Galería Espacio 19 48 UNMSM. Finalmente, Pueblo Libre contará con Eclipse Sala y Casa Fiori.

VIDEOAKT nació con sus tres primeras ediciones en Barcelona, España, y Berlín, Alemania. Desde 2024, la bienal tiene a Lima como escenario principal; sin embargo, esta quinta edición amplía su presencia hacia otros territorios del país para fomentar el debate sobre la relación entre arte, ciencia y tecnología.

La propuesta plantea que la humanidad atraviesa un proceso de regulación y reajuste frente al impacto de la ciencia y la tecnología. Desde el arte y el pensamiento crítico, VIDEOAKT busca cuestionar hacia dónde se dirige este proceso y qué decisiones deberían tomarse para construir un futuro más consciente, inclusivo y sostenible.

La relación entre arte, ciencia y tecnología vuelve al centro del debate con esta edición, que ocupará más de 30 espacios en Lima y, por primera vez, en distintas regiones del país. La programación se desarrollará en museos, galerías, universidades, centros culturales, organizaciones y espacios independientes.

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Varios académicos se suman a la convocatoria, entre ellos UTEC, UNMSM, UPC, PUCP, Edith Sachs Artes Visuales, UNDQT en Cusco y la Universidad Nacional de las Artes Mario Urteaga Alvarado de Cajamarca. La expansión regional también contempla la participación de Augusta Espacio–Video Raymi, en Cusco, y del Museo de Arte Moderno de Trujillo (MAM), en La Libertad.

Una plataforma internacional

Varios de los invitados internacionales llegarán presencialmente a Lima para participar en exposiciones, encuentros y actividades durante la semana inaugural. La quinta edición reunirá a más de 300 artistas nacionales, más de 20 artistas internacionales y 12 curadores internacionales.

Entre las participaciones especiales destaca la presencia de la Bienal de Cuenca, de Ecuador, junto con su curador Hernán Pacururcu y una delegación de artistas ecuatorianos. También participará el curador Ezequiel Taveras, actual curador de la Trienal de Nueva York, quien llegará acompañado de artistas seleccionados de distintos países.

La red internacional de VIDEOAKT incluye además a organizaciones y proyectos de Francia, España, Argentina, Brasil, Estados Unidos, China, México y otros países, entre ellos FemLink, Video Panoràmic, Festival PLAY, Galería Casa D’Alva, Experimental Loop, Posthumanamente Hablando, Festival de Mujeres Chinas “Mirarnos desde el Este”, 5ta Célula, EZE Dreams & Co., XR Perú, MUSARTE, MAV Perú y Spazio 148.

La sede principal de la bienal será el Ministerio de Cultura, institución que participa en la coorganización y apoyo de esta sede, así como de la sección expositiva y del encuentro internacional.

Con esta nueva edición, VIDEOAKT busca consolidarse como una plataforma de diálogo entre artistas, curadores, investigadores, instituciones y públicos, utilizando el arte contemporáneo y los nuevos medios como herramientas para interrogar los cambios que la tecnología produce en la sociedad.

Más que celebrar la innovación tecnológica, “Recalibración” propone detenerse a pensar en sus consecuencias y preguntarse si el progreso tecnológico está realmente orientado hacia el bienestar colectivo.

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Cultura

Imágenes obtenidas por Lima Gris muestran a turistas ingresando a una zona arqueológica protegida mientras un vehículo de la empresa Inversiones JB SAC permanece en el área. El hecho plantea una pregunta que el Ministerio de Cultura y la Fiscalía deben responder: ¿quién autorizó el ingreso y quién asumirá la responsabilidad por una eventual afectación a los geoglifos?

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Las Líneas y Geoglifos de Nasca y Palpa, vienen siendo depredados en silencio y bajo el manto de la noche. El ingreso de turistas a la zona arqueológica de los geoglifos, se ha convertido en una agresión contra uno de los patrimonios de la humanidad más importantes del Perú. No se trata de un parque, una carretera ni un espacio turístico de libre tránsito. Se trata de un paisaje arqueológico protegido, reconocido como Patrimonio Mundial y sujeto a un régimen especial de conservación.

Precisamente por eso, un video registrado en la zona de Palpa coloca nuevamente al Ministerio de Cultura frente a una incómoda pregunta: ¿qué está ocurriendo con las empresas que trasladan turistas hacia áreas donde el tránsito de personas no autorizadas puede comprometer la conservación de los geoglifos?

Turistas ingresaron caminando a la zona arqueológica de Palpa. Las imágenes son contundentes en un aspecto: un vehículo de color blanco, marca Iveco, de placa CJL-512, aparece en las inmediaciones de la zona arqueológica y un grupo de turistas camina con linternas enmedio de la noche retonando del área de las figuras. El hecho fue advertido por un trabajador encargado de la vigilancia del patrimonio, quien registró el incidente y reclamó a los visitantes por encontrarse dentro de una zona protegida.

Esto es Patrimonio Cultural de la Humanidad. Ustedes no pueden entrar a las figuras”, se escucha decir al vigilante durante la grabación.

Turistas ingresaron caminando a la zona arqueológica de Palpa.

La respuesta del responsable de la movilidad turística resulta todavía más reveladora. Ante el cuestionamiento, señala que había una especie de carretera y sostiene que no había visto a nadie. El vigilante insiste: “Han estado dentro de las figuras”. La discusión continúa hasta que el visitante reconoce que buscaban un permiso.

El episodio no parece ser, por tanto, una simple confusión de turistas que desconocían dónde se encontraban. El propio intercambio registrado en video demuestra que, una vez advertidos de la naturaleza patrimonial del lugar, los visitantes fueron informados de que el ingreso estaba restringido.

Placa del vehículo que transportó a los turistas.

Una empresa turística bajo la lupa

El vehículo registrado en las imágenes pertenece a la empresa Inversiones JB SAC, empresa que desarrolla actividades relacionadas con transporte y servicios conexos en Nasca. La información empresarial disponible identifica como gerente general a Marleny Yvonne Huachaca León.

Fuente: SUNARP.

Si una empresa turística transporta pasajeros hacia las Líneas de Nasca y Palpa, su responsabilidad no puede terminar cuando el vehículo llega al destino. Una actividad turística responsable exige conocer las restricciones del lugar, informar a los pasajeros y garantizar que el servicio no termine convirtiéndose en una amenaza para el patrimonio.

Y si, como muestran las imágenes, los pasajeros fueron trasladados hasta una zona desde la cual terminaron caminando hacia los geoglifos, corresponde determinar quién organizó el recorrido, quién autorizó el ingreso y qué acuerdos tendría la empresa con el Ministerio de Cultura y la Dirección Desconcentrada de Cultura de Ica.

Porque una cosa es llevar turistas a un mirador autorizado. Otra, completamente distinta, es introducirlos en el área arqueológica.

La ley no es decorativa

Las Líneas y Geoglifos de Nasca y Palpa están protegidos por la Ley N.° 28296, Ley General del Patrimonio Cultural de la Nación, además de las normas específicas que regulan la reserva arqueológica. El Ministerio de Cultura ha recordado que los geoglifos registrados en Nasca y Palpa mantienen su condición cultural y se encuentran protegidos por dicha legislación.

El Código Penal peruano contempla delitos vinculados con los atentados contra el patrimonio arqueológico. El artículo 226 sanciona a quien depreda o, sin autorización, explora, excava o remueve yacimientos arqueológicos. Por su parte, el artículo 227 establece una pena de tres a ocho años de prisión para quien promueve, organiza, financia o dirige grupos de personas para la comisión de los delitos previstos en el artículo 226.

A pesar de que el Estado ha establecido medidas de protección sobre sectores específicos del paisaje arqueológico —como el cese de afectaciones, señalización y cierre de accesos vehiculares—, una norma puede ser impecable sobre el papel y absolutamente inútil cuando nadie la hace cumplir. Las imágenes de Palpa obligan precisamente a preguntar qué tan efectiva es la vigilancia del Ministerio de Cultura en el territorio.

Aquí lo que sí existe es un grave hecho que merece ser investigado: un vehículo vinculado a una empresa turística aparece en una zona protegida y varios turistas ingresan a las figuras, pese a que un trabajador encargado de la vigilancia les advierte expresamente que no pueden hacerlo. Eso no es una especulación. Eso está registrado en video.

La parte más reveladora de la grabación ocurre cuando el trabajador intenta detener a los visitantes y reclama: «Yo soy guardián del Ministerio de Cultura y no puede ser posible, señor».

La escena resume un problema que el Perú arrastra desde hace años: el patrimonio tiene normas, pero también tiene zonas donde el control depende de la presencia física de un trabajador que debe enfrentarse prácticamente solo a quienes deciden ignorar las restricciones. Mientras el Estado anuncia planes de protección, unidades ejecutoras y delimitaciones para preservar Nasca y Palpa, en el terreno siguen apareciendo imágenes que muestran lo contrario: personas caminando donde no deberían hacerlo y vehículos llegando hasta sectores sensibles del paisaje arqueológico.

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