La cámara del JPL capturó imágenes sorprendentes de vida compleja bajo la plataforma de Ross: una criatura parecida a un camarón.
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Científicos perforaron 183 metros de hielo en la Antártida y descubrieron un ecosistema submarino en la plataforma de Ross, revelando vida compleja en entornos inhóspitos. | Ilustración LR/YouTube/NASA/JPL
Jennifer ValquiEscucharResumenCompartirUna perforación científica en Windless Bight, Antártida occidental, atravesó 183 metros de hielo y reveló un ecosistema submarino en la plataforma de Ross. Aunque el equipo exploraba la base de esta masa congelada con una cámara especial sin esperar fauna compleja, las imágenes captaron un organismo moviéndose en aguas oscuras a finales de noviembre de 2009.
El hallazgo, situado a 20 kilómetros del mar abierto y carente de luz solar, demostró que la vida subglacial supera la simplicidad supuesta para estos entornos inhóspitos. Este evento plantea nuevos interrogantes sobre las estrategias de supervivencia y nutrición animal en uno de los hábitats marinos más extremos de la Tierra.

¿Qué criatura hallaron los científicos tras perforar 183 metros de hielo en la Antártida?
Un anfípodo lisianásido, crustáceo de tres pulgadas y tono rosado-anaranjado, apareció de forma fortuita bajo la plataforma de Ross. Un equipo de investigadores introdujo la cámara creada por Alberto Behar, científico del Jet Propulsion Laboratory (JPL) de la NASA, en un pozo de 600 pies de profundidad. La observación impactó al desarrollarse a 12,5 millas (20 kilómetros) del agua abierta, un entorno lejano a la luz solar.
El propósito inicial del proyecto buscaba fotografiar la cara inferior de la capa gélida, no rastrear fauna marina. La sorpresiva grabación confirmó la existencia de vida compleja donde nadie la anticipaba. "El verdadero beneficio de estos programas de exploración es que vas sin saber qué vas a encontrar y te sorprendes", explicó Behar tras divisar el ejemplar.
La presencia de este organismo multicelular evidenció la presencia de una cadena alimentaria funcional en ambientes extremófilos. Muestreos posteriores confirmaron que las cavidades submarinas contienen microorganismos capaces de procesar carbono orgánico. Estos ecosistemas prosperan en condiciones oligotróficas con nutrientes escasos y al margen de la fotosíntesis superficial.

¿Por qué transforma la ciencia el reciente hallazgo bajo el hielo de la Antártida?
El descubrimiento demostró que las regiones alejadas del borde antártico contienen vida, lo que refuta la vieja teoría de que eran desiertos biológicos. Publicaciones en Nature desde 1977 planteaban que corrientes oceánicas trasladaban nutrientes hasta esos hábitats ocultos. Observaciones modernas confirman la existencia de comunidades diversas en esos ecosistemas subglaciares.
Años después del evento en Windless Bight, científicos neozelandeses perforaron 500 metros en la plataforma de Ross y detectaron un río subterráneo. Al descender sus cámaras en una cavidad de 240 metros de altura, hallaron tal densidad de anfípodos que sospecharon un fallo técnico. Las imágenes verificaron la presencia masiva de estos crustáceos en aguas bajo cero.
El agua subglacial transporta sedimentos, altera la masa helada y acelera el derretimiento de las capas inferiores, un factor clave para predecir el aumento del nivel del mar. Asimismo, las alteraciones en la cubierta congelada transforman las redes tróficas del mar de Ross. Estudiar estos seres vivos resulta crucial para anticipar la respuesta del ecosistema frente al cambio climático.
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