En pleno debate sobre el futuro del trabajo parlamentario, el presidente del Senado, Miguel Torres, de Fuerza Popular, salió al frente para defender que los congresistas continúen asistiendo de forma virtual a los Plenos y a las comisiones. Su respaldo a esta modalidad contrasta con la iniciativa presentada por la diputada Indira Huilca, de la bancada Ahora Nación, que propone justamente lo contrario: que los parlamentarios vuelvan a trabajar de manera presencial.
Para el titular del Senado, el desempeño de un legislador no debería evaluarse por su presencia física en el hemiciclo, sino por los resultados de su gestión. En esa línea, sostuvo que los avances tecnológicos permiten un trabajo parlamentario más eficiente. Torres también se encargó de precisar el camino que deberá seguir la propuesta de Huilca: primero pasar por comisiones, luego debatirse en el Pleno y recién después de ello ambas cámaras tomarán una decisión final.
El proyecto impulsado por Huilca cuenta con la firma de otros cinco congresistas de su agrupación y plantea una modificación a dos reglamentos: el del Congreso y el de la Cámara de Diputados. La medida busca que la presencialidad se convierta en la regla general y que la virtualidad quede reservada únicamente para casos puntuales y debidamente justificados. La iniciativa deberá aprobarse primero en la Cámara de Diputados antes de llegar al Senado.
Otras bancadas coinciden: piden el retorno a la presencialidad
En Renovación Popular hay voces a favor y en contra. El diputado Frank Krklec se mostró de acuerdo con el fondo de la propuesta, aunque aclaró que lo hace a título personal. "En lo personal, estoy de acuerdo con el espíritu del proyecto, que es mejorar la imagen del Congreso", señaló a La República. En cambio, la vocera de ese grupo parlamentario, Roxana Rocha, entregó a este diario un documento técnico que recomienda archivar el proyecto. El argumento es que la iniciativa no modifica los artículos 87 y 90 de los reglamentos de Diputados y Senado, que hoy permiten el voto remoto, y solo cambia normas generales que no cierran esa puerta.
En Ahora Nación, la bancada de la propia autora del proyecto, el respaldo fue el más extenso. El diputado César Holguín explicó que la iniciativa busca cerrar un vacío que, según dijo, ya generaba confusión desde el reglamento aprobado por el Congreso anterior. "En vista de que hay esa ambigüedad de interpretación, se ha preferido regular eso de una forma mucho más clara", indicó, en referencia directa a la postura híbrida que defiende Miguel Torres. Holguín remarcó, además, una contradicción dentro de la propia bancada de Fuerza Popular: el reglamento que restringe la virtualidad fue aprobado bajo la presidencia de Arturo Alegría, también de esa agrupación.
Para el diputado, el llamado de fondo es a la responsabilidad: "nosotros no venimos de unas elecciones virtuales, venimos de unas elecciones presenciales y lo que la gente quiere es un parlamento debatiendo con transparencia". Holguín cerró con un compromiso explícito de su bancada: "vamos a insistir en eso, es un compromiso que tenemos como bancada, y vamos a darle todo el respaldo a la moción que ha presentado nuestra colega".
Otra congresista de Ahora Nación, Marleny Arminta, coincidió con su colega y sumó un argumento adicional. "La pandemia ya acabó. Los ciudadanos que votaron por sus diputados quieren verlos participar en los debates. El nuevo congreso bicameral debe dar una nueva imagen al Perú, con debates alturados, y leyes de calidad", afirmó. Arminta señaló que, tras cada sesión, el contacto directo con la prensa permite a los parlamentarios explicar el sentido de su voto, algo que la ciudadanía necesita conocer sobre el trabajo legislativo de sus representantes en todo el país.
Desde Juntos por el Perú, la diputada Giannina Avendaño reconoció que su bancada tampoco tiene todavía una posición conjunta, pero adelantó que ella y la mayoría de sus colegas respaldan la iniciativa de Huilca. Avendaño sostuvo que "la participación directa en los debates" es clave tanto para aprobar leyes como para ejercer el control político sobre el Gobierno. La diputada fue más allá y cuestionó el formato actual: "no se puede permitir más el desarrollo de sesiones donde la ciudadanía no puede conocer quiénes participan, si lo hacen y cuál es la posición que defienden en cuestiones que incluso pueden significar un retroceso en derechos adquiridos".
En Obras, el respaldo llegó sin rodeos. El diputado Víctor Piñán resumió la postura de su bancada en pocas palabras: "Estamos de acuerdo". Consultado sobre el fondo del proyecto, fue directo: "Creemos que las sesiones de comisiones y pleno deben ser 100% presenciales".
Para el exoficial mayor del Congreso, César Delgado, el debate está mal planteado desde el inicio. A su juicio, la discusión no debería girar en torno a prohibir las sesiones remotas, sino al comportamiento de quienes las utilizan. "El problema no es que se prohíba la virtualidad o las sesiones remotas (...) el problema es que quienes han sido elegidos como representantes parecen no tener la suficiente disposición ética para comportarse de acuerdo a las oportunidades que genera la virtualidad", sostuvo. Delgado fue más allá y comparó la conexión remota con otras tecnologías que se instalaron de manera definitiva: "La virtualidad ha venido para no irse", afirmó, y recordó el caso de la imprenta, que transformó la comunicación escrita. Para él, la conexión remota ya forma parte del funcionamiento del Estado y castigar su uso no resuelve el fondo del asunto: "lo que repudiamos no es que se use la virtualidad, lo que se repudia es el mal uso que hacen de ella quienes han sido elegidos como representantes".
El exfuncionario ubicó el origen del problema en los partidos políticos y no en el reglamento del Parlamento. Sostuvo que las agrupaciones no capacitan ni filtran a sus candidatos antes de proponerlos, y que esa falta de control explica el mal uso de la virtualidad en el Congreso. "Estamos equivocando el diagnóstico. El diagnóstico no es la tecnología, el diagnóstico es que los propios representantes no cumplen con las exigencias del puesto porque nos han propuesto a malos candidatos los simulacros de partidos políticos que tenemos", concluyó.
La discrepancia con la postura de Torres no se limita a otras bancadas. Dentro de su propio partido, Fuerza Popular, también hay voces que se apartan de su posición. El senador Alejandro Aguinaga contó que un dirigente histórico de su agrupación, Pier Figari, ya se pronunció a favor de la presencialidad, y adelantó que él comparte esa misma postura. Su argumento, sin embargo, difiere del de sus colegas: para Aguinaga, el debate cara a cara tiene un valor que la pantalla no logra reemplazar. "Te permite el debate ideológico, no es lo mismo cuando tú escuchas a través de internet, la gesticulación o los tonos de voz muchas veces son monocordes. No te permite conocer a la gente, cuando hay presencial te permite un buen debate ideológico, un buen debate de propuestas", señaló.
¿Qué plantea el proyecto de Indira Huilca?
La propuesta, denominada Proyecto de Resolución Legislativa N.º 001-2026-2031-CD, lleva como título completo "Proposición de resolución legislativa que modifica los reglamentos parlamentarios para garantizar el trabajo presencial". Su objetivo central es que la asistencia física a las sesiones deje de ser opcional y se vuelva un deber explícito para todos los legisladores, con las únicas salvedades que la propia norma establece.
La virtualidad no desaparece del todo, pero sí queda restringida a tres supuestos muy puntuales. Un congresista podrá conectarse a distancia únicamente si tiene licencia por viaje fuera de Lima, por viaje al extranjero o por enfermedad. Fuera de esos casos, diputados y senadores deberán presentarse presencialmente al Pleno, a la Comisión Permanente y a las comisiones que integren.
Huilca justificó su iniciativa con un razonamiento contundente: el trabajo remoto fue una herramienta válida durante la pandemia, pero ese contexto ya quedó atrás. A su juicio, la falta de control sobre esta modalidad derivó en un uso desmedido, con parlamentarios que asisten a las deliberaciones sin estar realmente involucrados en ellas. La legisladora sostiene que la labor congresal demanda un debate cara a cara y no puede sostenerse únicamente a través de una pantalla.
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