The Bloop: el ruido que parecía un monstruo marino en 1997 y que la Antártida explicó décadas después <<>

Durante el invierno austral de 1997, una red de hidrófonos con alcance de miles de kilómetros, instalada en el marco de la Guerra Fría, captó un potente estruendo de baja frecuencia en el océano Pacífico. El sonido, bautizado como "The Bloop", fue detectado por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) y desató años de especulaciones sobre la existencia de un monstruo marino o una posible animal colosal.

En 1997, la NOAA detectó "The Bloop", un misterioso ruido de baja frecuencia en el océano Pacífico, que evocó especulaciones sobre criaturas marinas desconocidas y mitos populares.

Casi tres décadas después, la ciencia logró descifrar el misterioso origen del ruido. La solución a este enigma acústico provino de la Antártida, donde un fenómeno natural derrumbó las hipótesis fantásticas sobre bestias gigantes ocultas en las profundidades oceánicas. Para llegar a esa conclusión, los investigadores desplegaron sensores y analizaron registros globales.

&quot;El Bloop&quot; es el nombre que se le dio a un misterioso sonido submarino grabado en los años 90. Foto: NOAA/NASA

"El Bloop" es el nombre que se le dio a un misterioso sonido submarino grabado en los años 90. Foto: NOAA/NASA

El 19 de mayo de 1997, los sensores del Laboratorio Ambiental Marino del Pacífico (PMEL) de la NOAA captaron un estruendo colosal en el Pacífico Sur. La potente onda sónica fue registrada por dispositivos ubicados a más de 5.000 kilómetros de distancia. Al no hallar coincidencia con algún patrón previo, los expertos denominaron ese evento como "The Bloop" e iniciaron un exhaustivo análisis. El misterio, sin embargo, recién se resolvió años después. Hacia 2005, la instalación de nuevos hidrófonos cerca del territorio antártico permitió detectar frecuencias idénticas. El estudio de los espectrogramas reveló que el misterio provenía de un criosismo o terremoto de hielo, un fenómeno acústico que ocurre tras el quiebre y desprendimiento de masas glaciares en el continente blanco para formar icebergs. La prueba final sobre el enigma llegó entre 2011 y 2012, cuando el geofísico Robert Dziak aportó su análisis. "Las características de frecuencia y duración del Bloop son consistentes, y esencialmente idénticas, a señales de icequake que hemos registrado en la Antártida", afirmó el especialista. De esta forma, la entidad científica confirmó la causa física del sonido y descartó cualquier origen biológico o la presencia de un hipotético monstruo marino. La explicación, lejos de la ficción, tenía su raíz en los propios movimientos del hielo antártico.

La señal de ultra baja frecuencia que captaron los hidrófonos de la Guerra Fría en el Pacífico Sur recorrió miles de kilómetros gracias al canal SOFAR, una franja oceánica donde la presión y la temperatura ideales permiten que el sonido viaje con una pérdida mínima de energía. Como no hubo respuestas inmediatas, surgieron teorías sobre un animal colosal no catalogado, entre ellas calamares gigantes, cetáceos desconocidos e incluso Cthulhu, la entidad fantástica de H. P. Lovecraft, porque el punto del hallazgo coincidía de forma asombrosa con el mapa ficticio del autor.

El especialista Robert Dziak señaló que "lo que ha llevado a una gran percepción errónea del origen animal del Bloop es la forma en que el sonido es reproducido, generalmente a una velocidad 16 veces más rápida que la normal, lo que lo hace sonar como una vocalización animal". Esa alteración en las grabaciones masificó el error en internet. En su tiempo original, el Bloop es un estruendo profundo que la NOAA atribuye hoy a un fenómeno geofísico en el hielo antártico, y no a un monstruo marino.

Leer artículo completo en larepublica.pe →