La isla Marion, un remoto territorio subantártico bajo administración de Sudáfrica, enfrenta una amenaza inusual: ratones domésticos que se volvieron depredadores. Introducidos por marineros en el siglo XIX, estos roedores mutaron su comportamiento hasta convertirse en agresivos carnívoros nocturnos que embisten violentamente a los polluelos de aves marinas, mordiéndoles la cabeza, el cuello y la espalda hasta causarles la muerte.

Ante esta crisis, científicos y autoridades ambientales alistan una intervención histórica para proteger un vital ecosistema marítimo. El proyecto Mouse-Free Marion, impulsado junto al gobierno sudafricano y BirdLife South Africa, prevé erradicar la plaga invasora. "La conservación rara vez ofrece soluciones milagrosas, pero erradicar especies introducidas en islas es lo más parecido que tenemos", afirmó Anton Wolfaardt, director del plan.

La urgencia radica en que la isla es crucial para la conservación: alberga el 50% de la población mundial de albatros errante, una especie cuyo hábitat natural está en riesgo por este fenómeno biológico inusual.

Científicos y autoridades de Sudáfrica emprenderán una intervención en la isla Marion para proteger su ecosistema marítimo, amenazado por ratones introducidos por humanos.

La intervención se perfila como la mayor erradicación jamás realizada contra esta especie invasora, con el objetivo de restaurar el equilibrio ecológico de la isla y salvar a las aves que allí anidan. El plan representa un esfuerzo sin precedentes en la región subantártica.

La relevancia de la isla Marion trasciende las fronteras de Sudáfrica, pues alberga cerca del 50% de la población global de albatros errante y da refugio a especies como el albatros de cabeza gris, de manto oscuro y de manto claro. No obstante, los científicos advierten que la presencia invasora de roedores amenaza con extinguir localmente a 19 de las 29 comunidades aviares en las próximas décadas, una crisis que se agrava con el brote de gripe aviar altamente patógena (H5N1).

El calentamiento global impulsó una acelerada superpoblación de roedores, sumada a la escasez invernal de invertebrados que solían consumir. Esa falta de alimento empujó a la especie a cazar aves autóctonas que carecen de instinto defensivo por haber evolucionado sin amenazas terrestres. Por tal razón, las víctimas permanecen completamente inmóviles durante el proceso de incubación o protección de su descendencia, facilitando el consumo por parte de la plaga.

Para solucionar este desastre ecológico, el proyecto Mouse-Free Marion ejecutará el exterminio más grande del mundo mediante la dispersión inicial de cebos y una posterior fumigación masiva programada para el invierno austral de 2028. Una flotilla de helicópteros rastreará la geografía con precisión GPS para arrojar rodenticida sobre cada rincón del territorio. "Es un paso necesario para corregir los daños causados por el ser humano en el pasado", afirmó Wolfaardt.

El precedente de Nueva Zelanda, donde la tecnología GPS y los helicópteros permitieron erradicar roedores en más de 300 territorios insulares, y el hito alcanzado en Georgia del Sur, demuestran que estos planes funcionan cuando hay rigor técnico. Sin embargo, la dimensión y el aislamiento de Marion elevan la dificultad: basta la supervivencia de una sola pareja de ratones para frustrar el avance. Pese a ello, el equipo confía en que culminar la tarea representará "una de las mayores victorias de conservación logradas en una isla del planeta".

Eliminar hoy a los ratones constituye, según los especialistas, "la última pieza del rompecabezas" para devolver la estabilidad ambiental al territorio subantártico, un ecosistema afectado históricamente por animales introducidos. En 1949, la llegada de felinos para erradicar plagas causó la muerte de unas 450.000 aves anuales hasta su exterminio definitivo en 1991. Con esa lección en mente, la estrategia actual busca sanar el daño acumulado y completar la restauración de la isla.

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