La relación entre Perú y Corea del Sur, que comenzó con la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio (TLC) hace casi 15 años, ha dado un salto cualitativo: ya no se trata solo de intercambio comercial, sino de una alianza estratégica en defensa y tecnología. El punto más reciente de esta evolución ocurrió a finales del año pasado, cuando el Ejército del Perú y la Fábrica de Armas y Municiones del Ejército (FAME) formalizaron un acuerdo marco estratégico con la empresa surcoreana Hyundai Rotem, con el objetivo de modernizar las Fuerzas Armadas y cerrar brechas tecnológicas.
Ese acuerdo, que fue adelantado por Gestión, busca que el país se convierta en un futuro hub tecnológico-militar en la región. No es el primer paso en esa dirección: en 2012, Perú adquirió aeronaves modelo KT-1P, diseñadas y fabricadas por Korea Aerospace Industries (KAI). Más recientemente, Servicios Industriales de la Marina (SIMA Perú) firmó un convenio con HD Hyundai Heavy Industries para fortalecer una alianza industrial que incluye transferencia de tecnología y construcción naval.
El interés surcoreano en el Perú es reconocido abiertamente por la Defense Acquisition Program Administration (DAPA), entidad gubernamental encargada de las adquisiciones de defensa. Su secretario oficial, Young do Kim, señaló ante la consulta de Gestión: “Creo que vamos a ver mucha más cooperación [entre Corea] y Perú, no solo en la industria de defensa, sino en la industria en general”.
Kim también recordó que en 2025 se acordó el envío de tanques de batalla principales K2 (Black Panther) a Perú, como parte del acuerdo con Hyundai Rotem. Ese hecho marcó un hito, pues significó el ingreso oficial de este tipo de vehículos a Latinoamérica. “En el futuro esperamos que este tipo de exportaciones vayan más allá de las convencionales. Esperamos hablar de tecnología con Inteligencia Artificial (IA) u otros sistemas”, apuntó.
DAPA sobre Latinoamérica, especialmente Perú
Con ese panorama, Corea del Sur ve a Perú cada vez con mejores ojos, y la cooperación bilateral promete expandirse más allá del ámbito castrense.
El interés de Corea por el Perú no se limita a la cooperación actual. La DAPA (Administración del Programa de Adquisiciones de Defensa) señaló a este diario que, con la expansión futura de su cartera de producción, espera que “se fortalezcan aún más las capacidades de defensa propias de Perú y que Corea pueda contribuir al crecimiento del país como centro de la industria de defensa en Latinoamérica”. La entidad recordó, además, que la planta de ensamblaje de equipos terrestres FAME, inaugurada en Lima el año pasado, es un hito: “reanudó la producción nacional de vehículos en Perú tras varias décadas de suspensión”, como parte de las “iniciativas de localización y transferencia de tecnología” que Corea impulsa en materia de defensa con el país.
El contexto global de las exportaciones surcoreanas explica por qué Latinoamérica —y el Perú en particular— podría ganar espacio. Hoy, los envíos del sector defensa coreano se concentran sobre todo en Finlandia, con el sistema de artillería K9 Thunder, y también destacan Egipto y Turquía; mientras que sus importaciones provienen principalmente de Estados Unidos. Ante ese escenario, un vocero de DAPA reconoció: “Sí, la mayoría de las exportaciones de la defensa coreana van a Europa y las importaciones llegan de Estados Unidos. Sin embargo, con la revolución de la tecnología y la IA, vamos a tener más cooperación con otros países. Esperamos una cooperación más activa con los países latinoamericanos“.
Ese vínculo con la región no es nuevo. Young do Kim recordó que Corea ya ha exportado vehículos blindados a Perú en el pasado y ha importado grandes aviones de transporte desde Brasil. “[...] estamos buscando más oportunidades de cooperación en el futuro cercano”, comentó, en línea con la idea de profundizar los lazos con la región.
La atención puesta en el Perú cobra relevancia si se observa el crecimiento de la industria de defensa surcoreana. Como parte de su visión, el país asiático pretende transitar por una gran transformación hasta ubicarse entre las 4 mejores industrias del mundo. Los números respaldan esa ambición: el desarrollo del sector sorprende y explica por qué DAPA pone la mira en el país sudamericano como un eventual polo tecnológico-militar.
El interés de Corea del Sur por el Perú no se limita a la venta de material bélico. La industria de defensa surcoreana proyecta escalar posiciones en el ranking global de Ciencia y Tecnología de Defensa, pasando del puesto 8 al 7 hacia el 2030, y planea ampliar su fuerza laboral de 52,000 trabajadores en el 2024 a 80,000 en los próximos cuatro años. Para ese mismo periodo, la meta es exportar US$ 20 billones, lo que elevaría su participación en el mercado mundial del 2.2% al 6%. Hoy, el líder indiscutible es Estados Unidos con un 43%, seguido de Francia, Rusia, China, Alemania y otros.
El presupuesto previsto para defensa este año asciende a US$ 45.68 billones, con un énfasis especial en el fortalecimiento de las fuerzas armadas (US$ 13.8 billones), particularmente en innovación y desarrollo (R&D). El foco está puesto en respaldar la política de adquisición de defensa, aeronaves, maniobrabilidad y potencia de fuego, entre otros rubros.
En ese contexto, KAI —la principal empresa aeroespacial y de defensa de Corea del Sur, nacida de la fusión de las divisiones aeroespaciales de gigantes como Samsung, Daewoo y Hyundai— mantiene su interés en el mercado peruano. La compañía, que es el pilar tecnológico del Gobierno surcoreano, tuvo una “historia” reciente con el Perú: durante meses solicitó al Ejecutivo que evalúe su propuesta de venta del caza de última generación KF-21, hoy su “buque insignia”, pero la compra no se concretó el año pasado.
Pese a ese traspié, las asperezas parecen haber quedado atrás. En marzo de este año, el Perú fue invitado a la presentación del primer caza de producción coreana. “Fue grato asistir [...] a la ceremonia de presentación del primer caza de producción KF-21 “Boramae” en la sede de KAI, junto al Agregado de Defensa Adjunto y Aéreo de esta Embajada, la cual contó con la presencia especial del Presidente de Corea, Lee Jae-myung”, se lee en una publicación de la Embajada de Perú en Corea. Gestión pudo conversar brevemente con representantes de la firma.
Para este año, KAI proyecta ingresos de US$ 4 billones para 2026, impulsados por la exportación de 236 aeronaves a 9 países (US$ 9.3 billones) y una cartera acumulada de 1,300 pedidos de aeronaves. La empresa surcoreana, fabricante del KF-21, un caza avanzado de combate multirol de generación 4.5 con capacidades furtivas y de superioridad aérea —la más reciente creación para la Fuerza Aérea de Corea del Sur y para exportación—, ve en la región latinoamericana un espacio en expansión.
En ese contexto, KAI confirmó a este diario su interés en Perú y también en Colombia. “Se quiere abrir mercado en Sudamérica”, señaló uno de los voceros oficiales de la compañía.
El interés no es nuevo. Aunque Perú no concretó la compra del KF-21, no ha estado ajeno a este programa. “[...] en 2024 se suscribieron convenios entre el Servicio de Mantenimiento del Perú (SEMAN) y KAI, para la coproducción de piezas aeronáuticas para los cazas coreanos KF-21 y FA-50 en nuestro país. Esto reafirma el posicionamiento del Perú como hub de la industria de la defensa en la región, así como su estatus de socio estratégico para Corea del Sur”, recordó en ese momento la embajada peruana.
El KF-21, por su parte, constituye un hito en los avances del sector defensa surcoreano, al combinar tecnología furtiva con capacidades de superioridad aérea en un diseño pensado tanto para uso doméstico como para el mercado internacional.
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