Un fragmento de cráneo humano con más de 200.000 años de antigüedad fue descubierto en el yacimiento de Ruidera, en Ciudad Real, España. La pieza, bautizada como RVH-1, corresponde a una parte del hueso parietal y pertenece al género Homo, según informó el equipo científico responsable del hallazgo.
El fósil fue recuperado durante las primeras excavaciones del proyecto Primeros Pobladores del Alto Guadiana (PPAG), una iniciativa orientada a reconstruir la historia biológica, cultural y ambiental de las poblaciones antiguas de la península ibérica. Para determinar su edad, los investigadores combinaron técnicas de series de uranio y luminiscencia estimulada ópticamente, cuyos resultados confirmaron que el resto tiene al menos 200.000 años, una etapa clave para entender la evolución de los homininos en Europa.
Lo que hace particularmente relevante a RVH-1 son sus características arcaicas, poco frecuentes entre los restos humanos hallados de ese periodo. Según los científicos, esta pieza evidencia que la evolución humana en Europa no fue un proceso lineal, sino que estuvo marcada por la coexistencia de diferentes grupos humanos con trayectorias evolutivas propias durante el Pleistoceno Medio.
El hallazgo amplía la comprensión sobre los grupos que habitaron Europa en esa época y refuerza la hipótesis de que diferentes poblaciones convivieron en la región, cada una con rasgos morfológicos distintivos. RVH-1 se suma así a la evidencia de una diversidad biológica mayor a la que se manejaba hasta ahora para el Pleistoceno Medio en el continente.
El valor del hallazgo, bautizado como RVH-1 y adscrito al género Homo, se incrementa por la escasez de restos humanos del Pleistoceno Medio en el interior de la península ibérica. El análisis anatómico del hueso parietal reveló una combinación de características poco frecuente en fósiles europeos de ese periodo: su grosor y morfología conservan rasgos considerados ancestrales, similares a los de otros ejemplares localizados en Italia y Francia.
Los especialistas sostienen que este descubrimiento refuerza la idea de que la evolución humana no siguió una línea única. Europa, en cambio, habría sido un escenario donde convivieron distintos grupos humanos con adaptaciones y antecedentes evolutivos diferentes, según los investigadores.
En el yacimiento de Ruidera, además del fragmento craneal, las excavaciones han recuperado restos de animales, herramientas de piedra y otros materiales arqueológicos. Esos elementos convierten al lugar en un punto con gran potencial para ampliar el conocimiento sobre las poblaciones que ocuparon el sur europeo hace cientos de miles de años y sobre la evolución humana en general.
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