Científicos australianos retoman un experimento forestal olvidado. Foto: Centre for Forest Tree Technology/The Conversation El Silvicultural Systems Project, desarrollado entre 1987 y 1989 en dos zonas de bosques de fresno de montaña del estado de Victoria, en Australia, fue parte de una iniciativa gubernamental para estudiar alternativas a la tala rasa, una práctica que consiste en cortar todos los árboles de un área determinada. En aquella época, este método generaba un intenso debate entre quienes defendían la conservación de los bosques y quienes consideraban necesaria la explotación forestal. Como parte de esa iniciativa, los investigadores compararon diferentes estrategias de manejo forestal: la tala rasa tradicional, la tala en pequeños parches, el aclareo intensivo —que consistía en retirar entre el 50% y el 70% de los árboles— y sectores que permanecieron intactos para servir como referencia. El proyecto quedó abandonado durante años, pero cuando un grupo de investigadores regresó al lugar treinta años después, encontró árboles más grandes, una notable recuperación del carbono almacenado y señales de que ciertas especies silvestres se beneficiaban de las condiciones creadas por el proyecto. El estudio sugiere que estrategias de manejo adaptadas pueden equilibrar producción de madera y conservación, según explica un artículo en The Conversation. Un experimento forestal iniciado hace casi cuatro décadas terminó ofreciendo una de las pruebas más llamativas sobre cómo responden los bosques al manejo humano.

El hallazgo más impactante apareció en las zonas de aclareo intensivo, donde los árboles que quedaron en pie crecieron de manera extraordinaria al disponer de más espacio, luz y recursos. Muchos ejemplares, con apenas 80 años de edad, superaban un metro de diámetro a la altura del pecho y algunos alcanzaban más de 1,5 metros. En promedio, los árboles más grandes eran un 20% más gruesos que los de las parcelas donde nunca se realizó intervención alguna.

Ese descubrimiento se produjo en 2014, cuando un grupo de investigadores de la Universidad de Melbourne volvió al lugar durante una actividad académica. El proyecto había sido abandonado años después de publicarse los primeros resultados: el camino de acceso quedó cubierto por la vegetación, el cartel del sitio terminó destruido y el experimento cayó prácticamente en el olvido.

Durante los primeros años del estudio se monitorearon miles de plántulas y cientos de parcelas. Los resultados iniciales mostraron que el fresno de montaña se regeneraba mejor en las zonas sometidas a tala rasa, mientras que en otros tratamientos predominaban especies del sotobosque, como las acacias.

Al retomar las mediciones, los científicos comprobaron que las conclusiones obtenidas décadas atrás seguían siendo válidas, pero el hallazgo mayor superó sus expectativas. Los bosques intervenidos habían recuperado todo el carbono extraído durante la cosecha inicial y, con el paso de los años, almacenaban una cantidad igual o incluso superior a la registrada en los sectores que nunca fueron talados.

Vistas aéreas del Proyecto de Sistemas Silvícolas de Tanjil Bren. Izquierda: Pequeñas zonas despejadas de tamaño variable y forma. Derecha: Aclareo intensivo. Foto: Centre for Forest Tree Technology

Vistas aéreas del Proyecto de Sistemas Silvícolas de Tanjil Bren. Izquierda: Pequeñas zonas despejadas de tamaño variable y forma. Derecha: Aclareo intensivo. Foto: Centre for Forest Tree Technology

Un hallazgo que podría cambiar el manejo de los bosques

Los autores del estudio advierten que no existe una única estrategia válida para todos los bosques y que cada ecosistema requiere un manejo adaptado a sus propias características. Sin embargo, a partir de estos hallazgos concluyen que el aclareo forestal puede aportar beneficios simultáneos para la producción de madera, el almacenamiento de carbono y la conservación de la biodiversidad.

Las cámaras instaladas en el lugar detectaron ejemplares del petauro de Leadbeater, un pequeño marsupial que utiliza estos árboles para desplazarse y buscar alimento, en todas las parcelas manejadas con tratamientos silvícolas, mientras que no registraron ninguno en las zonas sin intervención. Las acacias que crecieron en varias de las áreas intervenidas resultaron importantes para esta especie.

Los investigadores sostienen que estos resultados ofrecen nuevas perspectivas sobre la gestión forestal: los árboles de mayor tamaño suelen resistir mejor los incendios y tienen más probabilidades de desarrollar cavidades naturales que sirven de refugio para especies amenazadas.

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