Durante el Seminario sobre Gestión y Tecnología Agrícola para Perú —en el que también participó este diario—, el agrónomo superior del Centro Nacional de Servicios de Extensión Agrotécnica de China, Sun Zhao, advirtió que en el país prima una agricultura basada en la experiencia y urgió a cuantificar las decisiones según la fertilidad del suelo, la etapa de crecimiento del arroz y el rendimiento objetivo.
El modelo presentado por el Instituto de Gestión Agrícola y Rural del Ministerio de Agricultura y Asuntos Rurales de China abarca tanto la costa peruana como las zonas de secano, donde la lluvia marca el ritmo: San Martín, Loreto, Ucayali y las áreas cálidas de Cajamarca. En lugar del paradigma tradicional de semillero inundado y trasplante, la potencia asiática está probando una siembra directa con manejo en seco. Los beneficios observados hasta ahora son un ahorro de agua superior al 50% y una menor demanda de mano de obra.
En detalle, aplica el principio de “siembra rala”, que aprovecha la ventaja natural de las plántulas criadas en seco de “macollamiento temprano y fuerte capacidad de macollamiento” —cuando se forman brotes o tallos laterales desde la base de la planta—, y con ello reduce significativamente la densidad del trasplante en el campo definitivo.
Frente a esta medida, que nace de la preocupación por un recurso hídrico cada vez más limitado, Zhao aconsejó al Perú colaborar con instituciones de investigación chinas para seleccionar e introducir conjuntamente variedades de arroz híbrido de alto rendimiento y resistentes al estrés, adecuadas para el clima costero local. También consideró necesaria la promoción de la tecnología de fertilización por análisis de suelo y la adopción del modo de riego intermitente “poco profundo-húmedo-seco”.
El representante de China advirtió que muchos avances fracasan por su complejidad, y propuso medidas como fertilizantes listos para usar, diagramas sencillos del ciclo del cultivo, agricultores demostrativos y parcelas modelo. Para Zhao, la extensión tecnológica debe traducir el lenguaje técnico a beneficios comprensibles para el agricultor, y la tecnología debe ser “a prueba de errores” y “materializada”.
No obstante, los representantes del Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA) señalaron a este diario que Perú aún apuesta por el riego al agua, pues falta ajustar técnicas para evitar el crecimiento de maleza, propio del riego intermitente. Consideran que la innovación —y posible aplicación del modelo chino— debe abordar estos problemas satélite.
China, que durante décadas desarrolló programas de mejoramiento genético que dieron origen al arroz híbrido y luego al arroz súper, sugiere que esa experiencia sirva de base tecnológica para una cooperación con Perú. Esto incluiría capacitación permanente de técnicos de campo y ensayos previos a una expansión nacional.
En suma, el modelo chino apunta a la costa peruana y al cultivo de secano, pero aún requiere ajustes locales para controlar la maleza y hacer la tecnología accesible a los agricultores.
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