Con una puntuación de 43.33 sobre 100, el Perú registró su peor resultado histórico en el ranking de competitividad global desde que la medición comenzó en 2008. La caída es de 2.56 puntos respecto al año anterior, cuando alcanzó 45.89, y lo mantiene en el puesto 60 de 70 economías evaluadas, aunque con perspectivas más sombrías al haber perdido terreno en su calificación general.
En América Latina, el país ocupa el cuarto lugar entre siete naciones analizadas, solo por encima de México (puesto 62), Brasil (65) y Venezuela (70). El estudio, que mide la capacidad de las economías para generar condiciones favorables al crecimiento, la inversión, la productividad y el bienestar, revela que las principales debilidades del Perú se concentran en áreas que dependen del Estado.
El ranking evalúa cuatro pilares: desempeño económico, eficiencia del gobierno, eficiencia de negocios e infraestructura. Según Rubén Guevara, director general de Centrum PUCP, “el Perú sigue relativamente fuerte en desempeño económico y eficiencia de negocios, pero muy deficiente en temas de gobierno e infraestructura. En este último pilar es donde estamos peor”. El especialista señaló que los resultados evidencian dónde están los principales problemas del país: mientras algunos indicadores económicos aún muestran un desempeño relativamente favorable, las mayores debilidades siguen concentrándose en las funciones que dependen del Estado.
En el pilar de infraestructura, el Perú cayó del puesto 63 al 65, principalmente por brechas críticas en el acceso al agua e infraestructura sanitaria, así como por rezagos en infraestructura tecnológica, científica, educativa y gestión urbana. Cabe recordar que el Plan Nacional de Infraestructura para la Competitividad estimó hace unos años que la brecha en infraestructura en el país ascendía a cerca de US$ 110 mil millones en el largo plazo. Con el ritmo actual de adjudicaciones y modalidades de ejecución de obras, se esperaría cerrar esa brecha en un plazo de 40 años.
Eficiencia del gobierno
En el pilar de eficiencia del gobierno, Perú cayó de la posición 59 a la 60, a pesar de una ligera mejora en puntaje. La inestabilidad política, la percepción de soborno y la corrupción persisten como lastres. “La inestabilidad política y la inestabilidad social son dos factores importantes. Además la inseguridad pública afecta la inversión nacional y extranjera y también ha incidido la inestabilidad jurídica. Para que un país sea competitivo se requieren políticas públicas estables, un marco jurídico predecible y que las fuerzas del mercado funcionen con poca intervención estatal”, señaló Guevara.
En contraste, la política monetaria del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) se destaca como una fortaleza: alcanza el primer lugar en el mundo en ese rubro. El reciente reporte de inflación de la entidad indica que, desde el inicio del ciclo global de alzas de tasas, Perú mantuvo la tasa más baja entre los países de la región.
Eficiencia de negocios
En eficiencia de negocios, el panorama mejoró ligeramente: Perú subió al puesto 59, impulsado por el mercado laboral y las actitudes empresariales. Sin embargo, persisten rezagos importantes en productividad, acceso al financiamiento y prácticas administrativas. La productividad global por persona empleada alcanza solo US$ 31,039 (paridad de poder adquisitivo, PPP), lo que ubica al país en el puesto 62. “La economía informal tiene como una de sus principales características que no es productiva. Usualmente no incorpora tecnología ni aprovecha las sinergias del mercado, como el acceso al financiamiento, a nuevos mercados o a las exportaciones”, agregó Guevara. Esto sigue siendo, según el analista, uno de los principales cuellos de botella de la economía peruana, en parte por el elevado nivel de informalidad.
Desempeño económico
El único pilar donde Perú mostró una fuerte mejora fue el desempeño económico, que pasó de la posición 47 a la 44. Este avance fue impulsado por la estabilidad de precios y la recuperación de la economía doméstica. De hecho, según el BCRP, pese a las recientes presiones inflacionarias, el Perú presenta una de las tasas de inflación más bajas entre los principales países de Latinoamérica.
El estudio advierte que persisten debilidades en comercio internacional, inversión extranjera y sofisticación productiva, aspectos que limitan que el crecimiento económico se convierta en mayor competitividad. “En el manejo de la inflación ocupamos el puesto 11 mundial. También estamos alrededor de la mitad de la tabla en política tributaria, mercado laboral y finanzas públicas. El problema es que, a partir de ahí, prácticamente todos los demás indicadores caen de manera importante”, indicó Guevara. El reporte evidencia que el crecimiento económico por sí solo dejó de ser suficiente para escalar posiciones en el ranking mundial. Según recuerdan, las economías líderes como Singapur, Hong Kong y Suiza no solo presentan estabilidad macroeconómica, sino también instituciones sólidas, infraestructura moderna, alta productividad, innovación y un entorno favorable para la inversión. Para Guevara, el inicio del próximo Gobierno de, la virtualmente electa, Keiko Fujimori representa una oportunidad para cambiar esta tendencia con un enfoque en productividad, infraestructura, innovación y fortalecimiento institucional. En ese sentido, las primeras acciones deberían concentrarse en garantizar políticas públicas estables y acelerar la ejecución de la inversión del Estado. “A nivel estructural se necesitan políticas públicas estables e inteligentes, una inversión pública mejor enfocada, que controle mucho la terminación de las obras. En el país hay más de 2,000 obras que están paralizadas, entre hospitales, colegios, carreteras”, señaló. Asimismo, consideró necesario fortalecer el talento humano, atraer más inversión extranjera, promover las exportaciones y destrabar proyectos de inversión, especialmente en minería, además de impulsar sectores como energía, manufactura y agro. En caso contrario, advirtió que mantener el ritmo actual sin reformas importantes, el Perú podría seguir descendiendo en futuras ediciones del ranking de competitividad. El Ranking Mundial de Competitividad 2026 vuelve a ubicar al Perú en el puesto 60 entre 70 economías, con un puntaje que una vez más cae, mientras otras naciones avanzan a un ritmo mayor. Esta situación, según Rubén Guevara, director general de Centrum PUCP, refleja una realidad que el país arrastra desde hace más de una década: una pérdida sostenida de competitividad. El problema, sostiene, no es de diagnóstico, sino de priorización y ejecución. Los rezagos en institucionalidad —tanto nacional como regional—, infraestructura, eficiencia del Estado y desarrollo del talento humano continúan frenando la productividad, la inversión y el crecimiento. En aproximadamente un mes asumirá un nuevo Gobierno, que tiene la gran oportunidad de revertir esta tendencia. Para ello, Guevara señala que el país requiere políticas de Estado estables, inversión pública muy bien enfocada, un marco jurídico que atraiga más inversiones y reformas que fortalezcan las instituciones y aceleren la infraestructura, la innovación y la transformación digital. «Llegó el momento en que el país comience a saldar esta deuda nacional», afirma.
Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de San Martín de Porres con experiencia en radio, tv, redes sociales y medios impresos. Escribo y hablo sobre economía y finanzas desde el 2020.
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