El Ministerio chino de Finanzas anunció este lunes restricciones en la contratación pública contra 46 empresas estadounidenses, entre ellas Lockheed Martin, Boeing Defense, Raytheon, General Dynamics, Anduril, BAE Systems, Teledyne y Cubic Global Defense. La medida, que excluye a las firmas de capital estadounidense establecidas en China, impide que los compradores públicos chinos adquieran productos fabricados por esas compañías, según un comunicado oficial. La decisión amplía el alcance de las sanciones anunciadas el mismo día por el Ministerio de Comercio de China, que incluyó a diez entidades estadounidenses en su lista de control de exportaciones. En ese caso, se prohibió a entidades chinas exportar productos de doble uso a empresas estadounidenses de defensa, drones, tecnología aeroespacial, servicios marítimos y tierras raras. Entre las firmas afectadas figuran Aveox, Red Cat Holdings, Teal Drones, Ball Aerospace, Oshkosh Defense, L3Harris Maritime Services, MP Materials y USA Rare Earth. La cartera comercial justificó la medida por la necesidad de "proteger la seguridad y los intereses nacionales" y cumplir obligaciones internacionales de no proliferación, y ordenó detener de inmediato las operaciones de exportación en curso con esas entidades. Las restricciones se producen el mismo día en que Comercio impuso controles de exportación a entidades de EE. UU. vinculadas a sectores como defensa, drones, tecnología aeroespacial y tierras raras. La lista de empresas vetadas para compras públicas incluye principalmente a compañías de defensa, aeronáutica, drones, sistemas militares y seguridad.

China acusa de forma reiterada a Estados Unidos de ampliar el concepto de seguridad nacional para contener el desarrollo de sus compañías, mientras impulsa sus planes de autosuficiencia tecnológica en semiconductores, inteligencia artificial, robótica, nuevos materiales y cadenas industriales estratégicas. La nueva ronda de restricciones comerciales anunciada por Pekín se produce pese a la visita de Estado que el presidente estadounidense, Donald Trump, realizó a la capital china en mayo, durante la cual ambas partes defendieron una nueva "relación de estabilidad estratégica constructiva" para encauzar los vínculos bilaterales.

Desde entonces, Pekín y Washington han anunciado mecanismos de diálogo en comercio e inversiones, compromisos en agricultura y aviación y contactos militares, pero también han mantenido roces por aranceles, controles tecnológicos, tierras raras, Taiwán y restricciones a empresas. Estos anuncios llegan después de que China prometiera "contramedidas firmes y contundentes" por la decisión de Estados Unidos de incluir a varias compañías chinas, entre ellas Alibaba, Baidu, BYD y Unitree, en su lista de "empresas militares chinas".

Pese a los esfuerzos diplomáticos, las tensiones no ceden. La reciente medida de China de vetar compras públicas a 46 compañías estadounidenses de defensa y tecnología es la respuesta más reciente en una escalada que también incluye disputas arancelarias y controles tecnológicos. Mientras tanto, Pekín acelera su estrategia de autosuficiencia en áreas clave como semiconductores, inteligencia artificial y robótica, en un contexto donde ambos países mantienen contactos militares y diálogos comerciales, pero sin lograr disipar los roces subyacentes.

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