China acusa de forma reiterada a Estados Unidos de ampliar el concepto de seguridad nacional para contener el desarrollo de sus compañías, mientras impulsa sus planes de autosuficiencia tecnológica en semiconductores, inteligencia artificial, robótica, nuevos materiales y cadenas industriales estratégicas. La nueva ronda de restricciones comerciales anunciada por Pekín se produce pese a la visita de Estado que el presidente estadounidense, Donald Trump, realizó a la capital china en mayo, durante la cual ambas partes defendieron una nueva "relación de estabilidad estratégica constructiva" para encauzar los vínculos bilaterales.
Desde entonces, Pekín y Washington han anunciado mecanismos de diálogo en comercio e inversiones, compromisos en agricultura y aviación y contactos militares, pero también han mantenido roces por aranceles, controles tecnológicos, tierras raras, Taiwán y restricciones a empresas. Estos anuncios llegan después de que China prometiera "contramedidas firmes y contundentes" por la decisión de Estados Unidos de incluir a varias compañías chinas, entre ellas Alibaba, Baidu, BYD y Unitree, en su lista de "empresas militares chinas".
Pese a los esfuerzos diplomáticos, las tensiones no ceden. La reciente medida de China de vetar compras públicas a 46 compañías estadounidenses de defensa y tecnología es la respuesta más reciente en una escalada que también incluye disputas arancelarias y controles tecnológicos. Mientras tanto, Pekín acelera su estrategia de autosuficiencia en áreas clave como semiconductores, inteligencia artificial y robótica, en un contexto donde ambos países mantienen contactos militares y diálogos comerciales, pero sin lograr disipar los roces subyacentes.
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