Una grave denuncia salpica a la congresista Ariana Orué luego de que chats, comprobantes de transferencias y los testimonios de tres extrabajadores revelaran un presunto sistema de cobros obligatorios a su personal de confianza. Según la investigación difundida por El Comercio, los aportes no solo financiaron actividades de su campaña de reelección, sino también gastos personales y obsequios para ella y su familia.
Los testimonios indican que las cuotas alcanzaban tanto al personal de su despacho como a los trabajadores de la Comisión de Ciencia, Innovación y Tecnología, que la legisladora preside. En las conversaciones obtenidas por la unidad de investigación del diario aparece Pierina Yaipén, actual trabajadora de Orué, quien registraba pagos que en conjunto sumaban aproximadamente S/ 6200.
Uno de los extrabajadores explicó que los montos se dividían en partes iguales entre todos los integrantes del equipo. “Dividían los montos por igual”, afirmó la fuente, quien también señaló que se reunió dinero para financiar banners publicitarios y un panel instalado en la avenida Elmer Faucett, valorizado en alrededor de S/ 30 000.
La misma persona sostuvo que parte de las colectas tuvo un destino distinto al proselitista. Según su versión, los trabajadores debieron asumir gastos relacionados con un proceso judicial que afronta la parlamentaria y también el pago de las tasas para la visa estadounidense de ella y de sus padres, cuyo valor habría sido de 450 dólares por cada trámite.
Los testimonios coinciden en que las exigencias económicas se intensificaron durante el periodo electoral. En diciembre del año pasado, según dos extrabajadores, Orué reunió a su equipo y les pidió recaudar S/ 49 000 para supuestos pagos ante el Jurado Nacional de Elecciones (JNE). “Nos obligó a dar S/ 1800 por cabeza. Aportaron tanto personal de despacho como de comisión (...) Era obligatorio porque si no dábamos, ya sabíamos que nos iba a dar de baja”, relató uno de ellos. La investigación también reveló un estricto control sobre los pagos. Para las actividades proselitistas, el dinero se juntaba principalmente mediante aplicaciones de banca móvil como Yape y Plin. Conversaciones internas de marzo muestran coordinaciones para cubrir gastos de vehículos, banners y merchandising. En esos mensajes se detallaban las cuotas individuales y se recordaba a los trabajadores cumplir con los depósitos. Uno de los textos enviados al grupo señalaba: “Recordar realizar el aporte”. Los comprobantes de transferencias digitales consignaban conceptos vinculados a campaña, como “Importe Caravana”. Entre los nombres que figuran como aportantes están Jhoan Paredes, Wilson Verástegui, Alan Fierro, Renzo Basurco, Alex Cherre, Olga Ramírez y César Serra, entre otros.
La investigación revela que los exempleados dividían los costos entre todos los integrantes y luego verificaban los pagos mediante los registros de Yape y Plin. Además, se sostiene que en noviembre del año pasado los trabajadores financiaron la compra de un iPhone de alta gama para la legisladora, con cuotas fijadas según el salario de cada uno. Los depósitos quedaron registrados a nombre de la secretaria del despacho, Olga Ramírez.
El diario también advierte una diferencia entre los montos observados en los chats y la información reportada oficialmente. En el financiamiento presentado ante la ONPE, la congresista declaró ingresos de campaña por S/ 29 728, sin que figuren las cuotas evidenciadas en las conversaciones y transferencias revisadas.
Consultada por El Comercio, Ariana Orué negó haber cometido “ninguna irregularidad en toda su gestión”. Sin embargo, no respondió las acusaciones formuladas en la investigación y señaló que tenía otras actividades programadas.
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