La semana pasada, Luis ‘Cuto’ Guadalupe se juntó a conversar con Puchungo Yáñez en su querido Corongo. Esta vez, el invitado es su sobrino, Jefferson Farfán. El más galáctico llegó a ‘Lateando con Puchungo’ y nos llevó de vuelta a Villa El Salvador, el barrio donde creció y donde sus vecinos todavía recuerdan al muchacho que viajaba sin pagar en la línea 73.
Mira también:En el recorrido, la popular Foquita volvió al lugar donde quedaba su casa y se sorprendió con lo que encontró. “Han hecho un vivero de maracuyá, creo”, soltó. También recordó que en su barrio vivían barristas de la ‘U’ y que a veces le tocaba darse un vueltón para evitarlos. Y, aunque hizo carrera arriba, contó que empezó como zaguero central y que lo mandaron al ataque por su velocidad. “Yo sabía que la candela estaba arriba”, recordó.
La charla también pasó por la bodega de Leoncio, donde Jefferson Farfán empeñaba la ropa de la selección Sub-17. “Todavía me debe estar buscando para que le pague”, bromeó. De aquellos años también recordó el día en que se cruzó, en un paradero de Villa, con el choro que le había robado sus zapatillas.
La Foquita Farfán también se vaciló al recordar el poco jale que tenían él y sus amigos con las chicas. “Estábamos todos plomos”, dijo entre risas. Y entre las historias del barrio quedaron las ocurrencias con las que vacilaba a su tío ‘Cuto’ y la anécdota de la ‘cascada’ a la ‘Foca’.
A latear....
Me decían que aquí la referencia es por zonas.
Claro, claro. Es por zonas. Es el grupo 16.
Y me cuentan firme que toda esta gente es de la U.
Todos son de la ‘U’. Mi barrio es todo esto, pero abajo eran los Crueles, la barra, los Crueles de la ‘U’. Y yo me tenía que dar todo este vueltón para que no me chapen y me saquen la mierda. Esta es mi casa. Mira, esta era mi casa, pero era un piso y atrás era choza. Esto de acá no existía.
¿Y esta parte qué era?
Todo esto era tierra. Todo era tierra.
¿Y dónde peloteaban?
Acá nosotros peloteábamos. Nosotros peloteábamos abajo, bajábamos o acá en la arena.

Oh, pero qué loco. ¿Cómo hacías cuando le ganabas a la U?
No, yo le ganaba a la ‘U’, como te digo, una, salía por allá, por atrás, o también me venía por acá atrás y, ¡pum!, entraba a mi
Me cuentan que hay otra zona que es de Alianza.
Claro, hay otra zona por el otro lado que es de Alianza. Sí.
¿Cuánta gente sigue viviendo de tu barrio acá?
Poca gente. Algunos también ya viajaron. Las casas han cambiado bastante, ¿no? Mira, ahora las casas son otra cosa.
Jefferson Farfán reflexiona que habría sido si no fuera futbolista
¿Cómo se llamaba el equipo de acá del barrio? Tenía un nombre.
No, no tenía ni nombre ese equipo. Ese equipo era tan malo que no tenía ni nombre.
No, el 16 nomás, ¿no? El 16, porque es el grupo 16.
¿Y el equipo rival, el bravo de acá de la zona, con el que también se agarraban?
Nos agarrábamos con todos los grupos. Todos los grupos tienen su zona: el 16, el 21, el 11. Todos los grupos tienen su equipo. Cada uno tenía su equipo.
¿Ahí siempre jugabas tú de delantero o de defensa?
No, ahí ya era delantero.

Ya te ibas adelante.
Y el tema del colegio acá, ¿cómo hacían? ¿Dónde estudiaban?
Arriba, arriba, ¿te acuerdas? En Mariátegui, arriba.
¿Y acá, en el colegio de Villa El Salvador, hasta qué edad estuviste?
Estuve dos años, tres años. Estuve en el colegio de Mariátegui.
¿Y qué tal en los estudios?
No, hasta el hue... Hasta el huevo. Atrás, sentado.
¿Nunca te dio por pensar qué profesión te habría gustado ejercer si no hubieses jugado fútbol?
Con el Chato Diego. Habría estado choreando acá.
No tenías nada. O sea, en mente solo estaba ser futbolista.
Yo estaba enfocado en ser futbolista.
Jefferson Farfán sobbre su incursión en podcast: no hablaba ni...
Y esta vaina de las cámaras, ¿en qué momento las chapas tú? Porque tú no hablabas mucho.
Yo no hablaba ni mierda y, aparte, siempre estaba medio serio con la prensa, ¿no? Porque no me gustaba. Siempre lo jodía al Cuto: ¿Cómo haces esa vaina? ¿Cómo sales a bailar a El gran show?». Y mírame, de un momento a otro... Obviamente, aparte, estoy con mi partner, con Cucurucho. Es imposible no coincidir en las cosas.
¿Estaban nerviosos?
El primer programa sí estábamos un poco, no nerviosos, pero sí ansiosos porque, obviamente, era la primera vez y nos tocaba con Paolo Guerrero.

Me acuerdo en Trujillo, cuando Paolo recién había firmado el contrato y, pucha, gracias a Dios, salió bien. La gente coincidió con nosotros, le gustó el estilo del programa y, pucha, pintó.
¿A los cuántos años te fuiste de acá?
Doce, más o menos. Sí, por ahí. Doce, trece, por ahí.
¿Bajabas siempre al barrio?
Sí, bajaba. Después, cuando me fui a Europa, ya no podía bajar mucho, obviamente.
¿Cuánto tiempo pasó de una visita a otra?
Como un año y algo. Un año y algo. Tú vienes acá y tienes que venir con un canguro lleno de monedas, porque te meten unas asaltadas.
Justo. Mira, qué mala suerte la mía. Yo voy a Alianza, llevaba medio año, creo, jugando ahí y nos toca la final con Muni, mi equipo, del que recién había salido. Estaban Paolo y yo adelante. Ganamos 2-0 y yo le metí los dos goles a Muni.
¿Sentiste ese gol?
Sí, lo sentí. Pues no, pero igual estaba mi candela por fuera.
¿Qué jugador de acá de la zona no llegó a salir, pero jugaba bien?
Michael, puede ser.
Es que es jodido, pero, de verdad, si te pones a pensar en todo lo que tuvieron que hacer para irse a entrenar... La gente a veces dice: No, qué fácil. Pero imagínate lo que significa entrenar.
Nos fuimos a Chile en bus, ¿te acuerdas? Un día y medio. Se rompió el puente, ¿te acuerdas? Una locura.
Es una historia difícil: salir de tu barrio, irte y lograr lo que cada uno ha conseguido. Pero la gente tiene la idea de que ser futbolista es algo sencillo, que es chévere, ¿no?
Hay un trasfondo.

Jefferson Farfán recuerda ‘guantazo’ que le metieron tras clasificación
Jefferson, vamos a terminar acá. Una preguntita: ¿ceviche o carapulcra con sopa seca?
¡Ay, complicado! Ah, pero cevichito.
¿Mixto o pescadito?
Mixto.
¿Extremo o nueve?
¡Ay, mamá! Es que depende. Donde está la candela, de nueve.
Pero ¿dónde está la candela de nueve? ¿Dónde está la candela?
Me tiraban por fuera. Pero también tenía a Raúl González y a Huntelaar. ¿Dónde chucha voy a jugar?
¿PSV o Schalke?
Ahí sí me agarras en el corazón. En los dos he pasado momentos increíbles. Cuatro años en PSV y siete años en Schalke, pero no podría separarlos.
¿Cómo te las arreglabas con el idioma allá?
Mímica primero. Terrible mímica.
El gol más importante de tu carrera. Creo que vamos a coincidir todos.
Sí, yo creo que el de Nueva Zelanda, ¿no? El del Mundial. Sí.
Hasta temblor hubo ese día, creo, ¿no?
Sí, ese día chupé como la...
¿Dónde terminaste?
Fue el día que me metieron un guantazo. El pata estaba tieso.
¿El defensa que más te pegó?
¿Acá en Lima o fuera?
Cualquiera que más recuerdes.
El Puma. Sabía patear.
¿Celoso o relajado?
No, relajado. Recontra relajado.
¿Tu mayor orgullo?
Mis hijos y mi madre. Siempre presentes en todo momento. En los momentos difíciles, buenos, mejores... En todo momento.
Jeffry, gracias por tu tiempo. Villa El Salvador, el barrio del gran Jefferson Farfán. ¡Orgullo de todos! Chau..
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