¿Qué tal, amigos? Estamos en una nueva entrega de ‘Lateando con Puchungo’, pero esta no es una más. Estamos en un barrio bacán, súper bacán, al que he tenido la oportunidad de venir varias veces para jugar pelota, compartir con amigos y meterme unas sonoras rumbas.

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Estamos en un barrio populoso del Callao, con gente pelotera. Podemos nombrar a muchos, como Rivelino Carassa y el Chino Huamán, y hay infinidad de ellos. Y el personaje carismático, muy querido, el que arrancó con todos los pódcasts, el pionero. El hombre nos sacó ventaja y ahí lo seguí yo. Él era el bravo en la casa de nosotros, en Trome. Yo estaba en el hermano menor, Depor, y ahora Lucho está en grande en la liga, mi hermano.

Así que vamos a buscar a Luchito, el gran Cuto, Luis Guadalupe Rivadeneira. Estamos en el barrio de Corongo. Él nos va a decir cómo se llaman las calles. Yo sé que todo es Corongo; también le llaman Ciudadela Chalaca. Vamos a estar cerca del restaurante de la hermana de Lucho, así que vamos a degustar unos platos ahí, con la nuestra, por si acaso; nada de canje ni nada. Así que ya saben, vamos a buscar al gran Cuto Guadalupe.

Yo quiero empezar porque primero tengo que agradecerles a ambos. Los llamé cuando me convocaron para Trome para hacer este formato. Lo llamé a Lucho y le dije que me diera la venia, ¿no? Porque, si así somos los del Callao, nos pasamos la voz, ¿qué hay que hacer?

Y el hombre me dijo que, si era ‘luz verde’, verde; si era roja: “Chao, me voy a otro lado”. Pero el hombre me dio ‘luz verde’ y me dijo: ‘Calidad, vaya’. Así que te agradezco por eso, Lucho.

Este formato es muy bueno porque, imagínate, para uno regresar al barrio siempre es una alegría y, a la vez, una nostalgia, ¿no? Tú siempre has bajado a tu barrio. En el caso mío, lo hago por trabajo y por ciertas situaciones.

A veces uno quisiera venir siempre, pero no se puede. Pero, cuando vengo, también tienen que sacarme; también vienen a sacarme. Y, aparte, mi sobrina ha puesto un negocio acá, La Mila también. El sabor de La Mila.

Entonces, yo vengo con mis amistades. El otro día vine con la familia, con Paolo Hurtado, con su familia, con Rosa y con todos sus hijos. Y pasamos un momento bonito, porque creo que uno siempre tiene que sentirse orgulloso de donde uno es. Yo soy chinchano, que nadie se vaya a quejar en Chincha. Chinchano de nacimiento.

Luis Guadalupe cuenta a Puchugo todas sus 'palomilladas' en su Corongo City (Foto: GEC)
Luis Guadalupe cuenta a Puchugo todas sus 'palomilladas' en su Corongo City (Foto: GEC)

¿Dónde te tocó a ti estudiar?

Cuto: Acá, en el 5039, donde está la canchita. Todo ese terreno era el colegio y ahí no había comisaría. Ahora tenemos comisaría, menos mal, pero en esa época, hermano, era una cosa...

¿Esto era tierra?

Cuto: Todo esto era tierra.

¿Era el lugar para pelotear de ustedes?

Cuto: Para pelotear, todo acá. Y ahí donde está la canchita, en el colegio, había un espacio; afuera del colegio había otro espacio. ¿Qué te digo? Era como de fútbol 7 o fútbol 9. Era tierra, pero tierra, y solamente jugábamos ahí.

La gente me empezó a conocer mejor en El Gran Show

Esta vaina te pasa mucho, Lucho, en tu barrio, imagino, porque todo el mundo te ve y te saluda. Tú eres un caso especial: todo el mundo te ve y quiere acercarse a tomarse fotos.

Sí, lo que pasa es que ya tú sabes, Puchungo. Cuántos años... Uno, como futbolista, vive una etapa muy linda. Pero después de ser futbolista, yo he tenido, como tú también, que reinventarme en su momento. Digamos que la gente comienza a conocer al ‘Cuto’ Guadalupe cómo es al 100 % cuando participo en El Gran Show.

Luis Guadalupe siente que El Gran Show fue un antes y después (Foto: GEC)
Luis Guadalupe siente que El Gran Show fue un antes y después (Foto: GEC)

Pero yo creo que desde antes, porque tú tienes una carrera exitosa. Viajaste y, cuando vuelves, regresas a equipos de provincia, que normalmente no son campeones. Pero llegaste a ese equipo de provincia donde fuiste campeón, y eso es jodido: armar una banda nueva.

Fue algo alucinante porque ahora uno recibe el reconocimiento, pero cuando estás jugando no te das cuenta de la magnitud de lo que estás haciendo, de lo que estás logrando. Pero sí, cuando salgo de la ‘U’, que fue el momento más difícil de mi vida, ya me encuentro con otra realidad.

Mi segundo equipo ha sido el Juan Aurich. Ya no era tu canastita, el buen hotel, la buena comida, el buen bus, un camerino, la ropita, la gente.

Pero es ahí donde uno se hace una pregunta: «Ahora quiero ver de qué estás hecho». Porque hay muchos que dicen que uno es jugador de equipo grande, y yo dije: No, yo quiero seguir manteniendo que no solamente soy jugador de equipo grande, sino que también quiero hacer historia.

¡Pero donde tú has ido, has tenido protagonismo y tu equipo también!

En los equipos a los que voy, fue así. Llego al Aurich y, al principio, todo muy bien. Tuvimos un tropiezo, sacaron al técnico Claudio Teixeira, que me llevó al Aurich en el 2008, y nos metimos en la zona del descenso. Es algo alucinante, algo que nunca había vivido. Yo creo que lo más complicado para un futbolista es cuando te metes en la zona del descenso. Te sientes de lo peor. Y, bueno, después viene el 2009, cuando Oviedo ya asume la presidencia. Entonces, el tema cambió por completo.

Luis Guadalupe recuerda que compró casa a su mamá , pero ella no quiso dejar Corongo (Foto: GEC)
Luis Guadalupe recuerda que compró casa a su mamá , pero ella no quiso dejar Corongo (Foto: GEC)

¿Cómo así, ‘Cuto’?

El Juan Aurich ya comenzó a ser un equipo con todas las comodidades, incluso, vamos a decirlo así, mejores que las de un equipo grande, o al mismo nivel. Buenos sueldos, mis mejores contratos; para mí, mis mejores años como profesional fueron en el Aurich. Y de ahí viene que no me quedo en el 2009 porque tuve un tema con el entrenador Luis Suárez, el mundialista.

¡Verdad! Te fuiste con tu papá.

Me voy a León de Huánuco con mi viejo Leo y con Franco Navarro. Hicimos un campañón. Ese era un equipo del que todo el mundo decía que estaba integrado por jugadores reciclados, que estaban todos viejos, porque estaban mi compadre Carlos Zegarra, mi hermano Jean Ferrari, Billy Rodas, Giancarlo Espinoza y Perea, el hijo del mundialista. También llegó la bestia Luis Cardoza.

Jugamos la final con la San Martín, pero ¿qué pasa? Ese plantel era cortito. Entonces, hicimos un campañón; dimos todo. Pero la San Martín ya había clasificado antes, dos semanas antes, y nosotros estábamos en disputa con Juan Aurich. En ese tiempo estaba Reynoso y lo teníamos acá atrás. Fue así como hicimos un campañón y perdimos la final. De ahí regreso al Aurich y es ahí donde campeonamos.

Pero de ahí te vas a Garcilaso, ahora FC Cusco.

Y llegamos a cuartos de final de la Copa Libertadores. Y pierdo la final con la ‘U’ por penales.

¿Tus primeros zapatos de fútbol?

Los Febos. Me los regaló mi tío Chevo Farfán. Él me los regaló. Eran con la planta amarilla y de cuero fuerte.

Luis Guadalupe junto a su madre en su nueva casa (Foto: GEC)
Luis Guadalupe junto a su madre en su nueva casa (Foto: GEC)

Le compré una casa a mamá y no quiso dejar Corongo

Yo ya le compro la casa a mi mamá en diciembre del 97. Y ya ahí... Mi mamá no quería irse, no quería. «No, mi hijito, ándate tú».

¿Cómo la convenciste, Lucho?

Con mi hermano Quembol, porque ella no sabía. Mi hermana Diana fue la que buscó la casa donde ahora está el restaurante, ahí en Astete. ¿Y qué pasa? Que consiguió la casa, ya estaba todo listo. Entonces, ahora había que darle la noticia a mi mamá, porque ella no sabía nada.

Entonces, cuando ya le digo a mi hermano que lo de la casa está listo, voy a hablar con mi mamá y le digo: «Vámonos». El camión de Pedro estaba estacionado acá. Pues nos llevamos unas cositas nomás, de mudanza, ¿no? Porque yo ya iba a comprar, prácticamente, todo nuevo. Y mi mamá me dice: «No, hijito, yo no me voy de acá, de mi Corongo». Y tuve que hablar con mi hermano.

Luis Guadalupe cuenta cómo fue dejar Universitario y abrirse camino en equipos de provincia (Foto: GEC)
Luis Guadalupe cuenta cómo fue dejar Universitario y abrirse camino en equipos de provincia (Foto: GEC)

Miguel Rebosio, el mejor compañero para juerguear

¿Universitario o selección peruana?

No, pues, selección peruana. Tú sabes que es el sueño de todo futbolista. Un futbolista, desde muy chico, sueña con llegar a su selección. Si no llegas a tu selección, yo creo que no lograste lo que hoy quiere todo futbolista.

¿Tu primer llamado cuándo fue?

Con Oblitas, en las eliminatorias. Estoy hablando de la selección mayor, en las eliminatorias con Oblitas, en el 97.

Gol, porque yo pienso que he tenido las dos etapas. He vivido lo que se siente al hacer un gol y también al evitar uno. Y también hacerlo, también. Autogol (risas).

La mejor chapa que te pusieron.

Cuto: Cuto Guadalupe. Hasta ahorita la gente piensa que yo me llamo Cuto Guadalupe, pero yo soy Luis Alberto.

Un compañero para salir a joder.

El mejor de todos, adelantado para la época. Nos conocemos desde hace diez años. Mi compadre Conejo Rebosio. Yo te conozco a dos futbolistas que tienen esa esencia: nunca los vas a ver tristes y siempre están así, activados. Paolo Maldonado y Conejo.

Un técnico que te marcó.

Para mí, el profesor Luis Bolaños, porque el profe me hizo tener carácter. Cuando me lleva a la ‘U’, él sabía adónde me estaba llevando.

¿Chincha o Callao?

Yo siempre he resaltado, cuando terminaba cada partido, que siempre mandaba saludos a Corongo, que le digo Corongo City, de cariño. Y mi Chincha, no, yo me quedo con los dos. Pero, si me pones así, donde he vivido y donde, cuando llego, siento que me mueve más es acá, en Corongo.

¿Carapulcra o ceviche?

Para mí, ceviche. Mi respeto, pero la carapulcra con sopa seca, que justo ahora estamos de aniversario. El 25 de octubre es el Día de la Carapulcra con Sopa Seca.

Y la última: tu frase favorita.

Oh, mi frase favorita... Yo creo que es lo que me ha llevado hasta donde estoy: la fe. Creo que fue algo alucinante, ¿no?, la acogida que ha tenido a nivel mundial, vamos a decir.

Lucho, gracias por tu tiempo. Espero que hayan disfrutado de esta visita a Corongo, desde Ciudadela Chalaca, manzana F, lote 34. Nada más. Gracias, muchachos. ¡Un fuerte abrazo!

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SOBRE EL AUTOR
Redacción Deportes

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