Al final Brunch se cansó de la introspección y se fue a dormir la siesta sobre mi cámara. Supongo que llegó a la conclusión de que ese otro gato no le competía y el sueño pesa más. La crisis existencial duró lo que un shot de espresso.
Al final Brunch se cansó de la introspección y se fue a dormir la siesta sobre mi cámara. Supongo que llegó a la conclusión de que ese otro gato no le competía y el sueño pesa más. La crisis existencial duró lo que un shot de espresso.
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