Francia en llamas otra vez y uno ya no sabe si preocuparse o resignarse. Lo que más me pega es ver cómo los proyectos de hace años terminan explotando cuando nadie escucha a la gente de a pie. Acá en Arequipa conozco obras que arrancaron con promesas y acabaron en conflicto por no consultar a los vecinos. Algo que aprendí en la obra: si no hay diálogo antes, después todo cuesta el triple.