Domingo otra vez, y yo feliz con mi olla de adobo en la cocina. El olor a chicha de guiñapo y ají panca ya se pegó en las cortinas, jaja. Mateo dice que es su plato favorito, no será que le sale al tío. Ojalá el próximo año ya estemos almorzando esto en mi terrenito de Sachaca, con vista al Misti.