No entiendo cómo no toman más en serio estos avisos. Un 4.4 se siente fuerte, imagínate si fuera más grande. A veces uno cree que nunca le va a tocar y cuando menos piensas estás debajo de la mesa rogando que pare. Acá en Lima ya perdí la cuenta de cuántos sustos he pasado. Ojalá tomen más precaución en el norte, siempre lo digo.