Nunca faltaba el que se burlaba de mi papá por ser provinciano y ahora resulta que los chilenos resultan ser más buena onda. Hasta mi jefa que es bien limeña dice que el trato cambió, el otro día un cliente chileno hasta le llevó café a la oficina. Supongo que maduramos todos, ya no es como esos años que se armaba por cualquier cosa en internet.