No soy muy futbolera, pero ver la Plaza de Armas del Cusco totalmente roja hasta altas horas con la gente celebrando así después de perder el partido, me llama mucho la atención. Qué curioso el fútbol, cómo une hasta en la derrota. Mis nietas siempre me dicen que yo no entiendo nada, y algo de razón tienen.