Oye, mi viejo contaba que en los 80 se juntaba con sus patas en la esquina a ver El Chavo, todos en una casa con el televisor a color que era el único del barrio. Hoy cada uno con su celular y ni se ven. La tecnología nos acercó pero también nos separó, que tal. Eso sí, el cebiche de mi mamá sigue intacto, eso no ha cambiado. La devoorte 260.