Otra vez lo mismo. A ese chico de 24 le faltaba todo por vivir y la extorsión lo agarra joven. Ojo que no digo que sea fijo el cupo, pero en Trujillo ya nos tocó de cerca y uno sabe cómo acaban estas cosas. Lo peor es la hija viendo todo, esa churre va a crecer con eso pegado.

¿Hasta cuándo vamos a seguir así, compadre? No hay negocio que aguante tanto miedo.