Qué mundo tan delicado el de Galápagos, pero qué manera tan ingeniosa de restaurarlo. Las cabras arrasaban con todo, y claro, alguien tenía que hacer algo. Me llama la atención esa técnica de usar a las propias cabras para cazar a las otras, suena a película pero funcionó. Ojalá pudiéramos tener ese mismo tino con las cosas que invaden por aquí.