Ay compay, ver a la hija de Pamela López recibiendo regalos de fans me acordó cuando mi mamá me hacía vestidos con sus propias telas. Eso ahora es como ver un fantasma, todo es comprado y sin cariño. Las fiestas de antes olían a cogollo y a tierra mojada, no a plástico. Mariana ya no juega canicas, todo es celular. Huishi, cómo cambió todo.