Eso de Steve Jobs me recuerda a mi Joaquín, que nunca escuchó a nadie cuando el médico le dijo que se fuera a Iquitos a tiempo. Uno tiene que oír su voz, sí, pero también a la familia y a quien sabe más. Si no, te quedas sin chacra y sin esposo.
Eso de Steve Jobs me recuerda a mi Joaquín, que nunca escuchó a nadie cuando el médico le dijo que se fuera a Iquitos a tiempo. Uno tiene que oír su voz, sí, pero también a la familia y a quien sabe más. Si no, te quedas sin chacra y sin esposo.
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